Mostrar/Ocultar
Mostrar/Ocultar Blogs / Diarios
Mostrar/Ocultar Fotos / Pics
Mostrar/Ocultar Ads
MARRUECOS: MIL KASBAHS Y MIL COLORES. DE MARRAKECH AL DESIERTO. ūüß≠ Blogs de Marruecos
Indice
Indice
M√°s leidos
M√°s leidos
√öltimos Diarios
√öltimos Diarios
M√°s Votados
M√°s Votados
Diarios por paises
Diarios por paises
Ayuda
Ayuda

Compartir enlaces Compartir enlaces

 
 
Enlace:    Corto  Largo
Copia el texto de uno de los cajones para compartir el enlace


Diario: MARRUECOS: MIL KASBAHS Y MIL COLORES. DE MARRAKECH AL DESIERTO.  -  Localizaci√≥n:  Marruecos  Marruecos
Descripci√≥n: Relato de nuestro viaje de 9 d√≠as por el sur de Marruecos, con dos jornadas en Marrakech y un circuito de 7 d√≠as en 4X4 por las cascadas de Ouzoud, una zona del Atlas, las gargantas de Amellago, Todr√° y Dades, la ruta de las mil kasbahs, el Valle del Draa, las dunas, el valle de Ounila y bastantes lugares m√°s.
Autor: Artemisa23   Fecha creaci√≥n: 
Compartir: 
Compartir:


Etapas 1 a 3,  total 10
 1  2  3  4  siguiente siguiente



Etapa: ITINERARIO Y PREPARATIVOS.  -  Localizaci√≥n:  Marruecos Marruecos
Descripci√≥n: En esta etapa cuento como hicimos el itinerario del viaje y los preparativos antes de salir.
Fecha creaci√≥n: 01/06/2018 20:07  
Compartir: 
Compartir:
Marruecos era uno de esos destinos que ten√≠amos en mente aunque aparcado sin saber muy bien el motivo. Quiz√°s porque lo que m√°s nos atra√≠a supon√≠a pasar mucho fr√≠o en invierno y mucho calor en verano, con lo cual no era f√°cil acomodar un viaje de ocho o nueve d√≠as fuera de nuestros periodos vacacionales habituales. Sin embargo, a primeros de este a√Īo tuvimos que cancelar un viaje a Costa Rica por problemas familiares y, posteriormente, se nos present√≥ la oportunidad de traspasar esos d√≠as a mayo, fecha que parec√≠a id√≥nea para hacer el periplo marroqu√≠.

Ten√≠amos claro lo que quer√≠amos ver, mejor dicho, lo que ten√≠amos claro era que no nos apetec√≠a ‚Äúir de ciudades‚ÄĚ, sino contemplar paisajes, ver kasbahs y llegar al desierto. Pero aparte de eso, no ten√≠a ni idea de c√≥mo preparar el viaje, ni siquiera de los lugares concretos a visitar aparte de lo ya mencionado. Tras consultar el foro, leer diarios y repasar gu√≠as de viajes y fotos en internet, sitios fijos eran las cascadas de Ouzoud, las kasbahs, las gargantas del Todr√° y del Dad√©s y llegar a las dunas. Aunque estoy de acuerdo en que ir por cuenta de uno es la mejor manera de hacer turismo, en ocasiones no nos importa cambiar el chip, como en este caso, que por diversas razones dese√°bamos quitarnos de encima el tiempo que lleva preparar la ruta y la preocupaci√≥n de conducir. As√≠ que descartamos alquilar coche. Sin embargo, por m√°s que miraba no ve√≠a nada organizado que se acercase a lo que dese√°bamos hacer, pues no quer√≠amos recorrer cientos de kil√≥metros con lugares por los que se pasaba sin apenas parar. Mir√© tours compartidos y privados en 4x4, pero no terminaba de convencerme ninguno y menos me fiaba a√ļn de dejarlo todo al azar, contratando excursiones en la propia Marrakech que a saber c√≥mo pod√≠an resultar. Al final, leyendo varios diarios y recomendaciones en el foro, me puse en contacto por correo electr√≥nico con Jota, un madrile√Īo que reside en Marruecos desde hace varios a√Īos y dirige Atar Experience, una peque√Īa agencia que organiza viajes privados a medida de cada viajero o grupo de viajeros (el m√°ximo son cuatro en un veh√≠culo, pero del mismo grupo, no vas en el veh√≠culo con personas que no conoces). Enseguida me contest√≥ explic√°ndome que no tiene itinerarios preparados de antemano sino que se ajusta a lo que quiera cada cliente, y me envi√≥ un cuestionario relativo a nuestras preferencias a la hora de viajar (clase de alojamiento, comidas, lugares que nos gustar√≠a visitar o que nos interesaban especialmente, forma del viaje, edad, si quer√≠amos carreteras o pistas, etc.).

Cuando tuvo mis respuestas, con las visitas que yo consideraba imprescindibles, me propuso un recorrido que pulimos juntos por email. Y en unos pocos d√≠as, todo qued√≥ conformado en un circuito de siete d√≠as, recorriendo las Cascadas de Ouzoud, una parte del Alto Atlas, las gargantas de Amellago, Todr√° y Dad√©s, la ruta de las kasbahs a trav√©s del palmeral de Skoura para cruzar despu√©s las monta√Īas del Sarhro, llegar al valle del Draa y recorrer Agdz y Zagora hasta alcanzar Mhamid, donde acaba la carretera frente al desierto. Esto es un peque√Īo resumen, teniendo en cuenta que el dossier que me remiti√≥ constaba de casi 50 p√°ginas junto con una presentaci√≥n de m√°s de 70 fotos.

Adem√°s, pasar√≠amos tres noches en Marrakech. Como en esta ocasi√≥n no dispon√≠a de mucho tiempo para hacer preparativos, le encargu√© tambi√©n que nos buscara un riad en Marrakech (al final fueron dos) y los correspondientes traslados aeropuerto/riad/aeropuerto para evitarnos el rollo de los porteadores. Adem√°s del veh√≠culo 4x4 con gu√≠a-conductor, el precio inclu√≠a alojamientos, desayunos, comidas y cenas con bebidas (no alcoh√≥licas), caf√©s y t√©s. Durante el recorrido, podr√≠amos parar todas las veces que quisi√©ramos e, incluso, cambiar el itinerario a nuestra elecci√≥n, respetando el lugar de pernocta previamente contratado. Dado que se trata de recorridos totalmente personalizados, el coste final puede variar mucho hacia arriba o hacia abajo seg√ļn los requerimientos de cada cliente; sin embargo, aunque es obvio que no se trata de un servicio ‚Äúlow cost‚ÄĚ, el presupuesto me pareci√≥ muy comedido a la vista de su resultado y, sobre todo, compar√°ndolo con otros tours que hab√≠a consultado previamente.

El recorrido definitivo quedó así, aproximadamente.

Día 1. Llegada a Marrakech a las 12:35. Alojamiento en riad.
Dia 2. Comienzo del circuito en 4X4. Marrakech/Cascadas de Ouzoud/Graneros de Aoujgal/Imilchil (alojamiento).
Día 3. Agoudal/Cueva de Akhiam/Gargantas de Amellago o del Gheris (Imider y Amsad)/Oasis de Tadighoust (alojamiento).
Día 4. Tinejdad (El Khorbat y museo de los oasis)/Tinerhir/Gargantas del Todrá/Boumalne Dadés/Gargantas del Dadés/Valle de las Rosas/Skoura (alojamiento)
D√≠a 5. Skoura (palmeral y kasbah Ameridil)/monta√Īas del Sarhro/Valle del Draa: Agdz/kasbah de Tamnougalt/alojamiento en el oasis.
Día 6. Agdz/Zagora por pista/Jebel Zagora/Tamegroute/Dunas de Ait Isfoul por pista/alojamiento frente a dunas.
Día 8. Nasrat/Tagounite por pista/Tizi n’Selmane/Dunas de Erg Lihudi por pista/Bono/Agdz (alojamiento)
Día 9. Regreso hasta Ouarzazate/mirador sobre Ait Benhaddou/valle de Ounila/Telouet/Puerto de Tichka y alojamiento en Marrakech en riad.
Día 10. Marrakech
D√≠a 11. Vuelo a Espa√Īa a las 13:10.

Aunque lo ir√© detallando convenientemente etapa tras etapa, el resumen del recorrido en GoogleMaps fue m√°s o menos el siguiente, teniendo en cuanta los lugares de pernocta, si bien el itinerario no es ni mucho menos exacto porque varias veces dejamos la carretera para tomar pistas que resulta complicado descubrir en los navegadores, de modo que, salvo alg√ļn tramo inevitable, no repetimos a la vuelta los caminos de ida.



Reserv√© los vuelos con apenas un mes de margen. Desde Madrid, la opci√≥n m√°s atractiva econ√≥micamente para viajar a Marrakech es Ryanair, pero siempre consulto la competencia por si hay alguna oferta disponible. Y la hab√≠a. En Iberia encontr√© tres plazas a 45 euros en tarifa b√°sica para la ida y cuatro plazas a 95 euros para la vuelta, algo m√°s caro que Ryanair, aunque much√≠simo m√°s barato que las tarifas normales de Iberia, que se nos iban completamente de presupuesto. Claro que como no encajaban exactamente con el calendario previsto, tuvimos que hacer cambios para acomodar a dichas fechas el viaje que, finalmente, tuvo una duraci√≥n de 10 d√≠as: llegada a Marrakech y tarde libre, seguido por siete d√≠as de circuito y un d√≠a entero en Marrakech, dedicando el √ļltimo d√≠a solo para el regreso pues el avi√≥n despegaba a las 13:15 hora marroqu√≠.

Preparativos.

Junto con la reserva de los billetes de avi√≥n, contrat√© un seguro m√©dico de viaje (60.000 euros de gastos m√©dicos incluidos) por 27,90 euros para dos personas y la facturaci√≥n adicional de una maleta en bodega por 15 euros. La reserva de asientos costaba entre 8 y 15 euros, seg√ļn el tipo de asiento, as√≠ que dej√© su asignaci√≥n a la diosa fortuna, puesto que en un trayecto de apenas dos horas no importa demasiado la ubicaci√≥n en el avi√≥n ni resulta especialmente inc√≥modo sentarnos separados si fuese el caso (que no lo fue).

El check-in online solo pudimos hacerlo con 24 horas de antelaci√≥n a cada vuelo, con lo cual √ļnicamente llevamos impresas las tarjetas de embarque del vuelo de ida. Esto no tiene importancia en Iberia, que no cobra ning√ļn importe adicional por imprimir dichas tarjetas en los mostradores, al contrario de lo que sucede con Ryanair seg√ļn he o√≠do comentar.

Algunos datos de interés que conviene conocer previamente:

Documentaci√≥n: para ciudadanos de la UE, no se necesita visado, solamente el pasaporte en vigor con una validez m√≠nima de 6 meses. Viajes de turismo: como m√°ximo 6 meses al a√Īo y no m√°s de 90 d√≠as en cada periodo de 6 meses.

Vacunas: para viajar a Marruecos desde Espa√Īa no es obligatoria ninguna vacuna y para el tipo de recorrido que √≠bamos a realizar tampoco me pareci√≥ necesario recurrir a ninguna de las que se recomiendan como opcionales (hepatitis, tuberculosis o fiebres tifoideas).

Seguridad: aparte de las obvias advertencias acerca de la amenaza de atentados islamistas (al igual que en otros muchos pa√≠ses), no existen especiales problemas en este sentido en Marruecos. √önicamente hay que actuar con sentido com√ļn y vigilar las pertenencias en lugares muy concurridos, sobre todo en las medinas de las ciudades.

Horario: Una hora menos que en Espa√Īa. Marruecos tiene tambi√©n horario de verano y el reloj se adelanta una hora. Sin embargo, con motivo del Ramad√°n (entre el 15 de mayo y el 18 de junio en 2018), el reloj se retrasa una hora y la diferencia horaria con Espa√Īa en ese periodo pasa a ser de 2 horas. A primeros de mayo (fecha de nuestro viaje), amanece sobre las 7 menos cuarto y anochece en torno a las ocho y cuarto, lo que proporciona m√°s de 13 horas de luz, as√≠ que los d√≠as son muy largos y cunden mucho las visitas.

Moneda: el dírham. Con el cambio actual, por un euro os darán 11 dirhams más o menos.
Clima: En la zona que √≠bamos a visitar suele hacer bastante fr√≠o en invierno y mucho calor en verano. En mayo, se supon√≠a que no encontrar√≠amos temperaturas extremas, con lo cual el tiempo ser√≠a agradable en Marrakech, fresco en las monta√Īas y caluroso, pero no demasiado, en el desierto. Y tampoco es √©poca de lluvias.

Comidas. Una breve lectura de introducci√≥n a la comida marroqu√≠ me dej√≥ alguna informaci√≥n aparte de lo que ya sab√≠a. Las ensaladas se sirven al principio de la comida, junto con aceitunas verdes o negras, normalmente ali√Īadas. Un plato que suele tomarse al romper el ayuno durante el Ramad√°n es la sopa llamada ‚Äúharira‚ÄĚ (no confundir con harissa, que es una salsa picante), muy sustanciosa, con tomates, garbanzos, lentejas, especias y cordero. El cusc√ļs es otro plato indispensable en la cocina norteafricana que consiste en una fina s√©mola cocinada al vapor hasta que los granos se inflan y se sirve con caldo (picante o no) y acompa√Īado de verduras hervidas y carne. El taj√≠n es un guiso cocinado a fuego lento en un recipiente de barro con tapa en forma de cono que da nombre al plato. Se puede elaborar con m√ļltiples ingredientes principales como pescado, pollo, cordero o ternera junto con verduras, ciruelas, nueces, pasas, aceitunas, etc. Tambi√©n son t√≠picas las brochetas de pollo o carne con distintos adobos y guarnici√≥n de arroz, y los hojaldres de diferentes tipos (briouats, pastelas dulces o saladas, etc.). Tambi√©n es inevitable el t√© verde con hojas de hierbabuena o menta y cargado de az√ļcar, que debe respetar la t√©cnica correcta para servirlo en alto desde la tetera a los peque√Īos vasos, una especie de ‚Äúescanciado‚ÄĚ repetido al menos tres veces, que tanto ver√≠amos hacer durante nuestro viaje. Pero eso lo contar√© despu√©s.

Alojamiento en Marrakech.Adem√°s de los hoteles tradicionales, una forma de alojamiento muy utilizada es el riad. Se trata de una casa t√≠pica marroqu√≠, situada en el interior de las medinas, que ha sido rehabilitada para albergar hu√©spedes, y que suele tener un patio interior, habitualmente con alg√ļn tipo de fuente u estanque, al que dan las habitaciones, que no tienen ventanas a la calle. Los hay de diferentes categor√≠as, desde modestos a muy lujosos, y con una gran variedad de precios. Suelen ser alojamientos con pocas habitaciones y bastante encanto. Se pueden reservar por internet en las p√°ginas habituales.

Ya solo quedaba preparar el equipaje con ropa ligera (pantalones de algod√≥n largos, alguno corto, camisetas, camisas de manga larga y corta, un jersey, un par de chaquetas y un chubasquero, adem√°s de ropa interior, ba√Īadores, calcetines de algod√≥n, mocasines, deportivas y/o botas ligeras de trekking). Conviene llevar jab√≥n o gel de ducha porque hay alojamientos donde no lo proporcionan. En el botiqu√≠n, aparte de la medicaci√≥n personal si es el caso, lo habitual en cualquier viaje de este tipo: tiritas, desinfectante, antiinflamatorios en c√°psulas y en crema, analg√©sicos, sobres de suero, antidiarreicos, laxantes, repelente de insectos, crema para las picaduras, alg√ļn sobre o pastilla para facilitar la digesti√≥n, etc. Aunque parece mucho, el conjunto cabe en un peque√Īo neceser y puede evitar bastantes quebraderos de cabeza en caso de indisposiciones leves. Te√≥ricamente, no hay mosquitos, pero como a m√≠ me pican hasta los que no existen, adem√°s, del repelente (Relec extreme) me llev√© un aparato anti-mosquitos el√©ctrico por si acaso me visitaba alg√ļn ejemplar picador despistado. Los enchufes tienen el mismo tipo de clavijas que en Espa√Īa, as√≠ que no hay ning√ļn problema para cargar bater√≠as de ordenadores, m√≥viles y c√°maras de fotos, o para conectar otros aparatos, salvo las limitaciones de cada establecimiento hotelero.

Respeto al dinero, seguimos los consejos que da todo el mundo: llevamos una tarjeta de cr√©dito para sacar de cajeros en caso necesario, ya que en la zona a la que √≠bamos apenas se utilizan para hacer pagos, ni siquiera en restaurantes u hoteles, y el resto en efectivo, en euros, para luego cambiarlo all√≠, ya que no sale a cuenta cambiar en Espa√Īa. Actualmente, el cambio all√≠ est√° en torno a 11 DH por 1 euro. Para hacer los c√°lculos, resulta m√°s f√°cil dividir entre 10 los d√≠rhams, con lo cual el importe en euros ser√° ligeramente menor al resultado final. Es conveniente hacer acopio de monedas (de 5 y 10 dh para propinas) y billetes peque√Īos (de 20 y 50 dh) porque en muchos sitios no disponen de cambio (o no quieren d√°rtelo) y te ponen mala cara.

Algo muy √ļtil, sobre lo que insistir√© despu√©s, es llevar descargado en el m√≥vil el mapa de Marrakech de google para utilizarlo sin conexi√≥n. Aunque no ofrece los itinerarios a pie, nos sirvi√≥ para orientarnos y, sobre todo, tuvo la curiosa virtud de espantar a los gu√≠as callejeros, como contare en su momento.
Viaje y llegada

Nuestro avi√≥n sal√≠a de la Terminal 4 Sat√©lite de Barajas, lo que supone coger el trenecito y calcular una media hora m√°s de antelaci√≥n en la llegada al aeropuerto. A las 11:35 despegamos puntualmente hacia Marrakech. Durante el vuelo, nos dieron las fichas que hay que rellenar para entrar en Marruecos (conviene llevar un bol√≠grafo a mano). Los datos son sencillos: apellidos, nombre, nacionalidad, lugar de residencia, procedencia, destino (si llev√°is reservado un riad, acordaos del nombre y la direcci√≥n porque lo pueden preguntar), n√ļmero de pasaporte, profesi√≥n, etc. Si no os dan la ficha en el avi√≥n, se pueden recoger en el aeropuerto y, para acelerar el tr√°mite, lo mejor es rellenar la ficha mientras se espera o que uno rellene las fichas mientras otro hace cola.

Antes de cumplirse dos horas de vuelo, est√°bamos sobrevolando la ciudad roja, que estaba cubierta de una ligera capa de polvo marr√≥n. Nos hab√≠a llamado la atenci√≥n que la extensa cordillera del Atlas apareciese a lo lejos coronada con algunas manchas blancas en sus cumbres m√°s elevadas: ¬Ņnieve o nubes bajas? No estar√≠a mal un poquito de nieve para animar el paisaje.


El aeropuerto de Marrakech es nuevo y bonito, recuerda en cierto sentido a la Terminal 4 del de Madrid, si bien ha a√Īadido algunos detalles de influencia √°rabe, como el enorme panel de tipo arabesco. Enseguida nos dirigimos a la zona de control de pasaportes, donde se estaba acumulando mucha gente, ya que hab√≠an llegado varios vuelos casi a la vez. Adem√°s, tuvimos la mala suerte de que apareciesen justo delante unos equipos deportivos (masculino y femenino) de Hungr√≠a y Ruman√≠a, que deb√≠an ir a disputar alguna competici√≥n. Entre unas cosas y otras, aunque hab√≠a bastantes mostradores abiertos, tardamos casi una hora en cumplir con el tr√°mite, si bien aparte de eso no tuvimos ning√ļn problema para que nos sellaran el pasaporte. Es importante el n√ļmero que ponen porque es el control de entrada en el pa√≠s y lo pueden pedir, por ejemplo, al rellenar las fichas de los hoteles. Creo haber o√≠do que este n√ļmero permanece activo para cada viajero mientras se siga utilizando el mismo pasaporte.



Tras recoger nuestra √ļnica maleta facturada, junto a las cintas vimos dos oficinas de cambio, pero el tipo era malo, 10,65 dh/euro. Pens√°bamos que habr√≠a m√°s oficinas a la salida, pero no fue as√≠, ya que las otras est√°n en la terminal de salidas del aeropuerto, as√≠ que no llev√°bamos ni un d√≠rham. Suelen aceptar euros, pero con un horroroso cambio de 10 a 1. El mejor cambio lo ofrecen en el Hotel Ali (11,05 dh/euro), que se encuentra en las inmediaciones de la famosa Plaza Jemma el Fna, muy cerca de Correos, aunque tampoco estaba mal en otras oficinas de la propia Plaza (11,00 dh/euro).

A la salida del aeropuerto, se encuentran los taxis y tambi√©n vimos llegar el autob√ļs n√ļm. 19, que creo que lleva a las inmediaciones de la Plaza Jamaa el Fna. Tambi√©n estaban esperando gu√≠as y conductores, enarbolando los consabidos cartelitos con el nombre de las personas a quienes iban a buscar. El m√≠o no aparec√≠a, aunque mir√© y remir√© una y otra vez. Todos nos contemplaban con curiosidad y no tardaron en preguntarnos que nos suced√≠a. Confieso que al principio desconfiamos de su inter√©s, despu√©s de todo lo que se dice y se escribe de los timos de Marrakech. Ten√≠a anotado el nombre y la direcci√≥n del riad, pero no su n√ļmero de tel√©fono. Al fin, acept√© la ayuda que me ofreci√≥ uno de los gu√≠as que estaba esperando a un grupo. El hombre busc√≥ el n√ļmero de tel√©fono del riad, llam√≥ con su m√≥vil y me pas√≥ con la propietaria, que me puso en contacto con Jota y en cuesti√≥n de minutos el problema qued√≥ solucionado: hab√≠a habido un malentendido con el horario y el ch√≥fer ya estaba de camino. El gu√≠a se retir√≥ discretamente a su lugar de espera, sin pedirme nada a cambio. Naturalmente, adem√°s de las gracias le di una peque√Īa propina, que al principio no quer√≠a aceptar. Cuento esta an√©cdota simplemente para que seamos conscientes de que no se debe generalizar y que no todo el mundo en Marrakech va a la caza y captura de la propina del turista, lo cual no quiere decir ni mucho menos que haya que bajar la guardia y confiar en todo lo que nos ofrezcan y nos digan.

Al fin, lleg√≥ nuestro conductor y tras las pertinentes disculpas, nos llev√≥ al Riad Azcona, que se encuentra en la parte sur de la Medina, en el antiguo barrio jud√≠o o Mellah, muy cerca del Palacio de la Bah√≠a. Por el camino, pudimos apreciar el intenso tr√°fico que soporta esta peculiar ciudad, en la que llama la atenci√≥n el gran n√ļmero de motos que circulan a toda velocidad, muchas ocupadas por varias personas; no era extra√Īo ver una moto con el marido, la mujer y dos ni√Īos, perfectamente colocados. Pese a todo, nos sorprendi√≥ ver varios jardines verdes y cuidados, y una ciudad, aunque no de tipo occidental al uso, s√≠ con bastante mejor aspecto de lo que nos esper√°bamos. Pero los detalles los dejo para el relato de las etapas correspondientes a nuestras andanzas por Marrakech.

Volver arriba
Compartir:


Ver Etapa: ITINERARIO Y PREPARATIVOS.



Etapa: PRIMER D√ćA EN MARRAKECH.  -  Localizaci√≥n:  Marruecos Marruecos
Descripci√≥n: En esta etapa relato nuestro primer d√≠a en Marrakech, que nos sirvi√≥ sobre todo para aprender a movernos por la ciudad.
Fecha creaci√≥n: 01/06/2018 20:21  
Compartir: 
Compartir:
Llevaba un mapa y hab√≠a buscado su ubicaci√≥n en Google, pero como suele suceder en Marrakech nos hubiera resultado dif√≠cil encontrar el riad si no nos hubiera acompa√Īado el ch√≥fer a pie hasta la misma puerta, ya que el coche all√≠ no pod√≠a llegar. Y para empeorar las cosas hab√≠a obras en la zona, lo cual obligaba a dar un rodeo. El traqueteo de las maletas rodando por las estrechas callejuelas repletas de gente con indumentaria diferente a la nuestra, motos y bicicletas impresiona un poco al principio, pero ya conoc√≠amos esa inevitable sensaci√≥n de otros viajes a otros sitios. De pronto, al cruzar un portal interior, nos sorprendi√≥ el sonido del silencio: un repentino e inesperado remanso de paz y tranquilidad.

Al fondo del callej√≥n, se encontraba el riad Azcona, dirigido por una vallisoletana de nacimiento y vitoriana de adopci√≥n y su hija, que nos recibieron con una sonrisa y nuestro primer t√© marroqu√≠, haci√©ndonos sentir c√≥modos desde el primer momento. El riad es bonito y tiene un patio central al que dan las habitaciones, decoradas con muy buen gusto y con un ba√Īo muy amplio. Al ser interiores, en los dormitorios no se escucha ni un ruido, lo que ayuda a descansar perfectamente.

Alrededores del riad e interior.


Aunque en principio y sobre el plano llegar a la Plaza Jemaa el Fna parec√≠a una tarea complicad√≠sima, con las explicaciones y el mapita que nos dieron result√≥ m√°s f√°cil de lo previsto, si bien aprender a sortear a las motos es una asignatura que hay que aprobar incluso antes que la de esquivar a los ‚Äúcazaturistas‚ÄĚ. Recorrimos una serie de callejuelas estrechas y bastante tranquilas, en las que me llamaron la atenci√≥n las puertas de algunas casas.





Encontramos rincones con mucho encanto, incluida una fuente casi escondida.

Salimos a una plaza, en la que torcimos a la derecha, para enfilar una calle estrecha y muy larga, que iba reproduciéndose a sí misma mediante arcos, mucho más concurrida y flanqueada por tiendas y tenderetes de todo tipo, creo recordar que era la rue Riad Zitoun Jdid. La tarea de hacer fotos resultaba algo complicada por la escasa distancia a la que estábamos de la gente, sabiendo, además, lo poco amigos que son allí de aparecer en las instantáneas, sobre todo las mujeres. Fui tomando algunas más o menos disimuladamente, aunque tampoco me gusta molestar a nadie pues creo que hay que respetar los deseos de cada cual.




En un cuarto de hora, est√°bamos en la Plaza, buscando el Hotel Ali con el fin de obtener nuestros primeros d√≠rhams. Entre unas cosas y otras eran m√°s de las tres y quer√≠amos comer algo. Despu√©s de cambiar, nos sentamos en una terraza, en la que a√ļn serv√≠an comidas. Pedimos una ensalada, brochetas de ternera y de pollo (con guarnici√≥n de arroz y patatas fritas), un postre que no recuerdo, dos coca colas y dos caf√©s cortados. Nos sorprendi√≥ la buena calidad del caf√©. La leche nos la pusieron aparte, en un vasito para los dos. No serv√≠an bebidas alcoh√≥licas, ni siquiera cerveza. La comida estaba buena, aunque tampoco nos dieron ganas de tirar cohetes. La cuenta ascendi√≥ a 178,00 dh, unos 16 euros.

Y tomando el café, repasamos un poquito de historia como solemos hacer en cada sitio que visitamos mientras contemplábamos el devenir de la gente en una de las plazas más concurridas y singulares del mundo.


Marrakech, es una de las cuatro ciudades imperiales marroqu√≠es, junto con Mequinez, Fez y Rabat. Se la conoce tambi√©n como la ciudad roja por ser ese tono entre rojizo y ocre el color natural de la tierra local utilizada tradicionalmente para la construcci√≥n de sus casas. Fue fundada como plaza militar en 1062 por los almor√°vides, que constitu√≠an la uni√≥n m√°s poderosa de los pueblos bereberes y cuya intenci√≥n era controlar las rutas comerciales que recorr√≠an las caravanas. La muralla data de 1120, a causa de la amenaza que supon√≠an los almohades del sur. Ten√≠a 9 metros de alto, 200 torres, 20 puertas y unos 10 kil√≥metros de longitud, y cuya estructura se mantiene todav√≠a. Esta prevenci√≥n no evit√≥ que los almohades expulsaran finalmente a los almor√°vides en 1147, edificando despu√©s una nueva ciudad, con imponentes monumentos que a√ļn se conservan, como la mezquita Koutoubia, la mezquita de la Kasbah y la Puerta Monumental Bab Agnau. En 1269 fueron los benimerines quienes ocuparon Marrakech, que perdi√≥ la capitalidad en favor de Fez. En 1549, los sad√≠es procedentes de Taroudant derrotaron a los benimerines y devolvieron a Marrakech su importancia y la corte, expandiendo sus dominios hasta el Sahara occidental, Mal√≠ y Mauritania. Esta √©poca fue de expansi√≥n y de esplendor monumental pues se construyeron bellos palacios como el majestuoso Bad√≠, terminado en 1603, y del que, lamentablemente, s√≥lo quedan los muros exteriores pues fue expoliado y casi derruido cuando a mediados del siglo XVIII los alau√≠es (dinast√≠a que gobierna en la actualidad) expulsaron a los sad√≠es y trasladaron sus riquezas y la capital a Mequinez.

A lo largo del siglo XIX comenz√≥ el inter√©s europeo por las plazas norte africanas. Marrakech estableci√≥ relaciones comerciales con Gran Breta√Īa, aunque fueron Francia y Espa√Īa los pa√≠ses que al final instauraron su influencia pol√≠tica en Marruecos. El gobierno colonial fue aceptado por el cada vez m√°s d√©bil sultanato mediante la firma del Tratado de Fez en 1912, que ratific√≥ el Protectorado Franc√©s. Pero no por ello se alcanz√≥ la paz y en Marrakech y el sur estallaron motines y revueltas, ante lo cual los franceses llegaron a un pacto con uno de los se√Īores de la guerra del Atlas, Thami el Glaouni, que se instal√≥ en Marrakech y gobern√≥ con mano de hierro hasta 1955. A partir de los a√Īos 30 empez√≥ a ganar fuerza el movimiento nacionalista, que tras la Segunda Guerra Mundial cont√≥ con el apoyo del entonces sult√°n, Mohamed V. En 1953, los franceses lo enviaron al exilio, colocando a un gobierno t√≠tere. El Glaouni hab√≠a sido en parte promotor de este exilio y colabor√≥ con el gobierno colonial para sofocar las revueltas que ped√≠an el regreso del sult√°n. Sin embargo, el empeoramiento del conflicto con Argelia hizo que los franceses suavizasen su postura y permitiesen la vuelta de Mohamed V, a quien el Glaouni tuvo que suplicarle clemencia de rodillas. Aunque supuestamente fue perdonado, un a√Īo despu√©s muri√≥ en extra√Īas circunstancias que nunca fueron aclaradas. En 1955 Marruecos obtuvo su independencia. El rey actual es nieto de aquel sult√°n y primer rey, Mohamed V.


Marrakech cuenta actualmente con más de un millón y medio de habitantes y se encuentra dividida en dos zonas perfectamente delimitadas: la ciudad vieja o medina, rodeada por una muralla de bastiones de tierra roja, y la ciudad nueva, que empezaron a edificar los franceses durante la etapa colonial (Ville Nouvelle), donde destacan los barrios de Guéliz e Hivernage. Su arteria principal es la Avenida de Mohamed V, que desemboca en una de las puertas de la ciudad vieja, Bab Knob, que conduce a la Mezquita de la Koutoubia. La Medina, fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1985, si bien los protocolos de conservación de los bienes protegidos están bastante en entredicho.


El guion inicial de los lugares imprescindibles para visitar en Marrakech seg√ļn todas las gu√≠as y recomendaciones es el siguiente:

-La Medina o conglomerado de callejuelas que forman la ciudad vieja amurallada y donde se encuentran los puntos turísticos más importantes: la Plaza de Jemaa el Fna, la Mezquita de la Koutoubia, la Mezquita de Al-Mansur, las Tumbas Sadíes, la puerta monumental de la muralla Bag Agnaou, el Palacio de la Bahía, el Palacio El Badí, la Medersa Ben Yusuf, la Kubba Ba’adyn y, naturalmente, los diferentes zocos.

-Fuera de la Medina: dar una vuelta por el barrio de Guéliz y los amantes de los jardines tienen los de la Menara (cerca del aeropuerto, jardín con árboles frutales, una alberca y un pabellón de tejado verde que se refleja en el agua) y los más sofisticados Jardines Majorelle, creados hace casi un siglo por el pintor francés Jacques Majorelle.

Pero vayamos por partes porque las cosas no resultaron como habíamos previsto.

La Plaza Jemaa el Fna es la m√°s representativa de la ciudad vieja de Marrakech. Su nombre se traduce como Asamblea de los Muertos y hace referencia a la √©poca en que se exhib√≠an all√≠ las cabezas de los ajusticiados clavadas en picas. Es enorme, de forma irregular y est√° pavimentada desde no hace mucho tiempo. Se dice que es una de las plazas m√°s grandes, animadas y ca√≥ticas del mundo, que transforma su aspecto completamente con el paso de las horas, tranquilo por la ma√Īana, apenas con los puestos de frutas, donde hacen zumos al momento, para ir anim√°ndose por la tarde, con vendedores de toda clase y condici√≥n, tenderetes mil, cuentacuentos, encantadores de serpientes, domadores de monos, aguadores con estridentes sombreros, bailarines, tragafuegos, tatuadoras de henna (algunas ataviadas con el nikab que solo deja una rendija para los ojos), int√©rpretes de cualquier instrumento imaginable, etc. Ya por la noche adquiere su m√°xima ebullici√≥n, con los puestos de comida, la humareda de sus fogones esparci√©ndose hacia el cielo mientras cae la tarde. Seg√ļn pudimos comprobar, resulta imposible pasear por la plaza sin que te ofrezcan todo tipo de cosas, intentando convencerte para que compres, mires, toques, comas o bebas por el mejor precio (siempre conforme a sus intereses), obtenido tras un consiguiente y cansino regateo. Si no se desea caer en los tent√°culos de estos apremiantes vendedores, lo mejor es no detenerse e ignorarlos completamente. De lo contrario, no te dejan en paz, sobre todo los de los puestos de comida, los encantadores de cobras adormecidas y los de los monos, que te plantan encima para una foto al menor descuido. Me dieron mucha pena los monos, la verdad. Por lo dem√°s, tampoco hay que exagerar ni entrar en p√°nico, que los vendedores no se comen a nadie. Se les dice ‚Äúno, gracias‚ÄĚ (se queda mejor si se dice en √°rabe, "la, sukran"), al tiempo que se sigue caminando y asunto liquidado. Al principio cuesta un poco acostumbrarse a no responder; incluso alguno puede llegar a ponerse farruco y musitar un insulto (no es lo normal ni mucho menos), pero no hay que dejarse intimidar. No van a pasar de ah√≠, el turista est√° muy protegido en Marrakech, la ciudad en buena parte vive de sus ingresos y hay muchos polic√≠as tanto uniformados como de paisano vigilando. Lo cierto es que no tuvimos sensaci√≥n de inseguridad.


Claro que como en cualquier otro lugar del mundo con gran n√ļmero de turistas, hay que mantener las precauciones habituales: no hacer ostentaci√≥n de dinero en la calle, tener cuidado con la cartera y llevar el bolso bien sujeto, a ser posible cruzado en bandolera. Por lo dem√°s, la forma m√°s sencilla de contemplar el devenir de la plaza es sentarse en alguna de sus terrazas, a ser posible en los pisos superiores, desde donde se contempla todo el tinglado sin recibir pesadas proposiciones y donde tambi√©n es posible hacer fotos tranquilamente, sin herir la susceptibilidad de nadie. Pero esa experiencia decidimos dejarla para por la noche.


Tras pasear durante un rato por la plaza, la abandonamos por una calle amplia, en cuyo lado izquierdo se encuentran aparcadas las calesas turísticas. No sé cuánto cobran. De frente, aparecía la inequívoca estampa de la Mezquita de la Koutoubia, otra de las atracciones monumentales de la ciudad, que sólo puede verse por fuera ya que no se permite el acceso al interior a los no musulmanes. Las puertas se abren para la oración y como nos coincidió pudimos contemplar desde la calle una parte del interior, con sus arcadas blancas y el suelo cubierto de alfombras. Fue construida en el siglo XII y el arquitecto de su alminar, cuyos cuatro lados presentan decoraciones diferentes, proyectó también la torre de Hassan en Rabat y la Giralda de Sevilla. Al lado de la mezquita se han descubierto los restos de una antigua mezquita almohade, construida en 1147.


A un lado se encuentra la Koubba Lalla Zohra, un mausoleo blanco que contiene los restos de la hija de un esclavo que seg√ļn dice la leyenda se transforma en paloma cada noche. Muy cerca hay unos bonitos jardines, con palmeras, √°rboles de hoja caduca y rosales. Las fotos salen muy chulas con la vegetaci√≥n adornando la esbelta estampa del alminar.


En esta zona existen semáforos, lo cual viene bien para ayudar a esquivar el terrible tráfico de la ciudad, que no mengua sino todo lo contrario fuera de la Medina, aunque las calles son más anchas y hay aceras delimitando, al menos teóricamente, los respectivos reinos de vehículos y peatones.


A lo lejos, divisamos el alminar de la Mezquita de la Kasbah, que est√° junto a las Tumbas Sad√≠es, as√≠ que decidimos tomarla como referencia para llegar all√≠. Sorteando el inevitable caos circulatorio, pasamos cerca de un mercado y de una zona de talleres para coches y motos. Al fin, alcanzamos la puerta m√°s bella y monumental de la ciudad, Bab Agnaou, del siglo XII, la √ļnica de la muralla realizada en piedra.


En Marrakech a cada paso hay arco o una puerta. √Čstos aparecen en torno a Bab Agnaou y Bab Er Rob.

Cuando la cruzamos, nos topamos con una serie de puertas y callejones, que conducen a una animada plaza presidida por la Mezquita de la Kasbah, a cuyo costado derecho se hallan adosadas las Tumbas Sadíes.




Lamentablemente, se cierran a las cinco y ya eran las cinco y cuarto. As√≠ que nos tocaba volver otro d√≠a. Aqu√≠ un individuo nos intent√≥ camelar, intentando convencernos de que no quer√≠a nada, simplemente practicar el castellano, si bien lo que pretend√≠a era llevarnos a una cooperativa de mujeres que trabajaban en no recuerdo qu√©. Como cebo, empez√≥ a hablarnos de f√ļtbol y como no nos vio muy entusiasmados con el Bar√ßa, enseguida pas√≥ a hablar del Real Madrid, equipo del que se declar√≥ seguidor, naturalmente. Para zafarnos de aquella cantinela, se nos ocurri√≥ decirle que √©ramos del Atleti, lo que le dej√≥ algo desconcertado; as√≠ que mientras pertrechaba un nuevo discurso, esta vez sobre los colchoneros, aprovechamos la ocasi√≥n para escapamos echando chispas. Y es que al final terminas meti√©ndote en alg√ļn episodio de estos aunque no quieras. Ay, qu√© pesaditos son. Pero tampoco hay que agobiarse, porque la mayor parte de la gente va y est√° a lo suyo, sin m√°s.


Como ya no era hora de entrar en ning√ļn monumento de los que nos interesaban, seguimos paseando sin rumbo por la Medina, recorriendo los zocos tranquilamente (bueno, todo lo tranquilamente que se puede ir con los gritos de los vendedores, los ofrecimientos de los falsos gu√≠as, y las motos y las bicicletas que te pasan por encima de los pies y la cabeza si te descuidas un momento). Nos fijamos en que muchas de las callejuelas de los zocos est√°n cubiertas con toldos, rejillas, redecillas, ca√Īizo, etc. Agradecimos la sombra porque empezaba a notarse el calor y la chaqueta estorbaba.




Volvimos al riad y tras descansar un ratito salimos de nuevo, investigando por unas callejuelas diferentes, de paredes a√ļn m√°s desconchadas, sin apenas turistas, abarrotadas de marroqu√≠es que iban y ven√≠an ocupados en sus asuntos y tambi√©n trabajando en talleres, principalmente de forja y madera. Nadie nos prest√≥ la menor atenci√≥n, cada cual se preocupaba de lo suyo y santas pascuas. Cuando quisimos enfilar hacia la plaza, vacilamos con el camino a seguir, est√°bamos un poco perdidos. Un chaval en bicicleta nos llam√≥ a voz en grito para que le sigui√©ramos, pero entonces vimos en un arco una flecha que indicaba hacia la plaza Jemaa el Fna, justo en direcci√≥n contraria a la que quer√≠a dirigirnos el angelito. En fin, cosas de Marrakech‚Ķ


Llegamos sin mayores contratiempos y fuimos a cenar a uno de los restaurantes recomendados en el foro, Chez Chegrouni. Subimos a la terraza, hicimos unas cuantas fotos y nos sentamos a contemplar el panorama al atardecer.


Pedimos sendas parrilladas de pescado y marisco pues presentíamos que no íbamos a tener muchas oportunidades de tomar pescado en los días venideros. Tampoco servían alcohol. No estuvo mal, aunque la cena no nos convenció del todo, sobre todo los calamares, que estaban tiernos pero insípidos.



Lo mejor, sin duda, las vistas.

Acabamos nuestra primera jornada en Marruecos con otro paseo por la plaza, esquivando a duras penas a los captadores de los puestos de comida, que son los más insistentes de todos con diferencia. Y recuperando la chaqueta porque la noche se había puesto fresquita, deshicimos el camino que nos habíamos aprendido perfectamente hasta el riad, adonde llegamos sobre las once, pues al día siguiente teníamos que madrugar ya que empezábamos nuestro tour por el sur marroquí.

Volver arriba
Compartir:


Ver Etapa: PRIMER D√ćA EN MARRAKECH.



Etapa: CASCADAS DE OUZOUD, GRANEROS COLGANTES DE AOUJGAL E IMILCHIL.  -  Localizaci√≥n:  Marruecos Marruecos
Descripci√≥n: Esta es la etapa del comienzo del circuito en 4X4. Fuimos a las cascadas de Ouzoud, recorrimos carreteras del Medio Alto Atlas y fuimos hasta los graneros colgantes de Aoujgal. Terminamos atrapados en un puerto del Atlas por la nieve y un desprendimiento de rocas. Menos que fueron a rescatarnos...
Fecha creaci√≥n: 01/06/2018 20:43  
Compartir: 
Compartir:
Hab√≠amos dormido muy bien en el riad y a las ocho de la ma√Īana nos esperaba un estupendo desayuno casero en el bonito patio interior. Despu√©s vino Jota a recogernos y nos despedimos de nuestras encantadoras anfitrionas. Fue todo un placer conocerlas y alojarnos en su establecimiento. No nos importar√≠a volver.

Poco antes de las nueve de la ma√Īana iniciamos el tour. El cielo estaba algo nublado, pero la temperatura era agradable, en torno a los dieciocho grados. En esta primera jornada ten√≠amos por delante 377 kil√≥metros de acuerdo con el plano de viaje de GoogleMaps y cuyo perfil pongo a continuaci√≥n. Sin embargo, es solo una estimaci√≥n y lo utilizo √ļnicamente como referencia porque no siempre circulamos por las rutas all√≠ indicadas; adem√°s, √ļltimamente se est√°n construyendo carreteras nuevas en Marruecos que a√ļn no figuran en el navegador, aunque algunas de ellas no suponen sino el asfaltado de antiguas pistas. Por fortuna, supon√≠a una gran ventaja las casi trece horas y media de luz que se pueden disfrutar en el mes de mayo.


Dejamos Marrakech atr√°s por la concurrida carretera que va a Fez y empezamos a surcar otras con mucho menos tr√°fico, que presentaban unos campos bastante m√°s verdes de la idea preconcebida que suele tenerse de estos lugares, si bien parece que en el norte de Marruecos el invierno y la primavera hab√≠an sido tan irregulares y locos como en Espa√Īa, registr√°ndose abundantes lluvias y nieve incluso fuera de temporada. Vimos muchos olivos, con almazaras donde se produce el aceite de Marrakech, que tiene una gran calidad. Durante los primeros kil√≥metros me mostr√© bastante comedida y apret√© bastante menos de lo normal el disparador de la m√°quina de fotos, situaci√≥n que apenas tardar√≠a un par de horas en cambiar. Y es que los paisajes invitaban a ello, sobre todo por sus colores, que ten√≠an un brillo muy intenso, quiz√°s debido a la luz africana, no lo s√©.


Enseguida nos topamos con otra de las que iban a convertirse en contantes del viaje: los ni√Īos. Marruecos es un pa√≠s con un √≠ndice de natalidad muy elevado y eso se nota a cada paso: se ven muchos ni√Īos por todas partes y a todas horas, en las calles de pueblos grandes o peque√Īos, con sus mochilas escolares a la espalda o, m√°s sorprendentemente, caminando por las cunetas de las carreteras, a menudo alejados de casas y colegios. Ante tan continuo desfile, nos preguntamos (y seguimos pregunt√°ndonos) cu√°l es el horario escolar de estos ni√Īos, que parecen estar siempre yendo y viniendo.


Casi todos los cr√≠os se vuelven hacia los coches de los turistas. Saludan con los brazos en alto y piden a voz en grito bol√≠grafos y golosinas. Al verlos, recordamos las recomendaciones que nos hab√≠an dado (igual que en otros pa√≠ses, como M√©jico o Egipto) de que no se debe dar regalos ni dinero a los ni√Īos porque entonces se acostumbrar√°n a pedir cosas que no necesitan (una chucher√≠a o un bol√≠grafo no les van a salvar de ninguna penuria y son bienes baratos y accesibles en Marruecos) y considerar√°n a los extranjeros como monederos andantes, llegando incluso a ‚Äúhacer pellas‚ÄĚ para dedicarse en exclusiva a conseguir tales obsequios. As√≠ que, por mucho que nos alague ver sus sonrisas y nos cueste decepcionarles, hay que aprender a decir ‚Äúno‚ÄĚ por su propio bien.


Cascadas de Ouzoud.

Despu√©s de unos 150 kil√≥metros y dos horas largas, llegamos a las inmediaciones de las Cascadas de Ouzoud (olivo en bereber). Sabemos que llevan mucha agua, aunque pod√≠a darse el caso de que fuese de color marr√≥n por el arrastre de tierra propiciado por las intensas lluvias de los √ļltimos d√≠as. Dejamos el coche en el aparcamiento y despu√©s de ir al servicio y tomar un caf√©, nos dirigimos a contemplar esta verdadera maravilla natural. El recorrido comienza en la parte superior por un camino cementado con escaleras que va descendiendo hacia la poza que recibe el agua serpenteando por la garganta del Oued (r√≠o) el Abib. Est√° flanqueado por tiendas de recuerdos y restaurantes con vistas a las cascadas. Los vendedores nos llamaban, pero no eran demasiado pesados. Tambi√©n se puede acceder por la orilla contraria, a trav√©s de un sendero m√°s intrincado que se interna entre los √°rboles, convirtiendo en este el recorrido en circular.


Antes que las cascadas vimos a los monos del Atlas, saltando de rama en rama entre los árboles. Están por todas partes, sobre todo donde se concentran los turistas, de quienes esperan obtener chucherías. Sin embargo, no hay que darles comida porque se acostumbran y cuando no viene gente no saben buscarse el alimento y pasan mucha hambre. Aunque son muy graciosos, no hay que descuidarse porque pueden quitarnos cosas que no llevemos bien sujetas.



Foto tomada por Jota.

La primera vista de las cascadas, que se contemplan completas desde el mirador, result√≥ espectacular. Con una ca√≠da de m√°s de cien metros son las m√°s altas del norte de √Āfrica y nos dejaron con la boca abierta. Tuvimos la fortuna de que estuvieran plet√≥ricas por las √ļltimas lluvias y, adem√°s, con el agua de color blanco, lo que incrementaba su belleza. No par√°bamos de hacer fotos.


A la derecha, se puede ver el min√ļsculo tama√Īo de las personas que se encontraban en otro de los balcones, dando una idea del gran tama√Īo de las cascadas.

Adem√°s, el monta√Īoso paisaje de fondo era precioso, con una brillante gama de colores verdes, rojos y ocres, contrastando con un cielo azul moteado por algunas nubes. De postal.


Seguimos bajando hasta llegar a otro mirador desde el que prácticamente se toca el agua, mejor dicho, el agua te cae encima. Los chorros caían con tanta fuerza que resultaba complicado hacer fotos sin que se mojase la cámara. El sonido era tan ensordecedor que apenas podíamos entendernos.


Siguiendo el curso del río, el panorama no desmerecía en belleza, que resaltaba la presencia del arco iris.


Foto de Jota.

Llegamos a la base de la cascada, donde un puentecito de madera permite cruzar a la otra orilla. Tambi√©n hay peque√Īas barcas que acercan a los turistas a la ca√≠da del agua y que deben de acabar empapados.





Después de hacer decenas de fotos, fuimos a comer a uno de los restaurantes que cuentan con vistas sobre las cascadas. Allí nos encontramos con otro grupo de Jota, una pareja también de Madrid, que iba con un guía local en otro vehículo 4X4. Como nuestros recorridos coincidían durante los cuatro días siguientes, nos propusieron ir juntos (cada pareja en su coche, claro). Nos pareció una buena idea y los seis nos sentamos en una mesa a la sombra pues apretaba el sol y hacía calorcito. Tomamos aceitunas, ensalada, nuestro primer tajin (de carne) y naranja con canela. Nos gustó la novedad del tajin, que estaba bueno, aunque no fue el mejor almuerzo del viaje ni mucho menos.

Circulando por carreteras del Alto Atlas.

Después de almorzar, regresamos por la misma carretera hasta el cruce de la general, donde giramos a la izquierda en dirección a Azilal. El paisaje seguía estando verde y las flores silvestres ponían un bonito contrapunto.





Pasamos varios pueblecitos, en uno de los cuales había un mercado en plena ebullición; luego seguimos hacia el embalse de Bin el Ouidan, que presentaba una estampa muy bucólica desde la cima del puerto que teníamos que bajar para llegar a sus orillas.




Seguimos en paralelo al embalse, en cuyas inmediaciones se han construido alojamientos modernos que ofertan la pr√°ctica de deportes n√°uticos. Los paisajes no dejaban de atraer nuestra atenci√≥n. El cielo se estaba nublando y favorec√≠a a√ļn m√°s el atractivo contraste en los colores.





Nos encontramos con nuevos pueblecitos, que carecían del encanto de las aldeas de barro que veríamos más adelante, pero cuyas casas parecían pinceladas en un cuadro. Y pronto nos fijamos en lo que sería otra constante en el viaje: los pueblos marroquís quedan mucho más bonitos de lejos, formando parte del paisaje.





La carretera subía y bajaba, trazando curvas y más curvas. El recorrido resultaba muy entretenido y poco a poco me animé a hacer fotos. Merecía la pena.





Graneros colgantes de Aougjal.

Cuando divisamos la inequívoca estampa de los graneros a los que nos dirigíamos, el cielo se había cubierto y presentaba unas amenazadoras nubes negras. Parecía que nos íbamos a mojar. Dejamos la carretera y tomamos una pista, que pronto se tornó en un barrizal. Comenzó a chispear. Aparcamos los coches cerca del camino que conduce a las enormes escarpaduras en donde se encuentran los graneros, situados en la alta cuenca de Oued el Abib, al norte de Imilchil, en los límites imprecisos entre el Atlas Medio y el Central. Se remontan al siglo X y son una especie de chozas enclavadas en un estrato calizo erosionado en medio de un acantilado, con una caída vertical de unos 200 metros. La verdad es que impresionan y mucho.


Salvando las distancias, me recordaron a las covettes de Bocairent, tambi√©n escavadas en alto en las rocas y con una funci√≥n parecida. Las luchas entre las tribus bereberes del Atlas eran muy frecuentes en el pasado y la principal preocupaci√≥n de los lugare√Īos era mantener el grano a salvo para sobrevivir durante el crudo invierno. De modo que se les ocurri√≥ esconder las provisiones, las mujeres y los ni√Īos en unas chozas construidas en el escarpado y alto acantilado, cuyo √ļnico acceso era un estrecho y rec√≥ndito sendero siempre vigilado, que obligar√≠a a los asaltantes a avanzar casi en fila india, lo que facilitaba su defensa. Claro que hay quien afirma que los graneros se utilizaban tambi√©n para esconder los botines obtenidos al guerrear con los enemigos.




Enseguida aparecieron varios chavales para ofrecerse como gu√≠as. No es que hagan falta pues el camino es muy evidente, pero son gente pobre que se lo toman como un trabajo, as√≠ que accedimos a que nos acompa√Īaran a cambio de una peque√Īa propina. El sendero que conduce a los graneros desciende unos metros entre las rocas hasta alcanzar una repisa lo suficientemente ancha (metro o metro y medio) para que no resulte peligroso el acceso, si bien no hay protecciones de ning√ļn tipo y la ca√≠da en vertical es de unos 200 metros, as√≠ que las personas con v√©rtigo podr√≠an pasarlo mal. Despu√©s, depende de cada cual lo lejos que quiera llegar en el recorrido.




La lluvia pareci√≥ darnos una peque√Īa tregua, aunque en el suelo hab√≠a granizo ca√≠do unos minutos antes. El lugar era ciertamente espectacular y no par√°bamos de hacer fotos. No s√© si a pleno sol y con m√°s luz las vistas hubiesen sido mejores, pero el cielo negro le proporcionaba al conjunto un aspecto tenebroso de lo m√°s sugerente. Abajo, entre escarpadas laderas arboladas con abundancia de sabinas, corr√≠a el r√≠o, serpenteando por el alargado valle, que se adivinaba verde a√ļn en esta √©poca del a√Īo. Todo muy bonito realmente.


El cortado era como una especie de ‚Äúu‚ÄĚ tumbada y al pasar la curva se llega al brazo en que se encuentran los graneros. All√≠ las dificultades en el sendero crecen pues se estrecha bastante, hay muchas piedras en el suelo y cuando llueve cae hasta una cascada sobre el mismo camino. Pasados los primeros graneros, cada cual decide donde lo deja pues el sitio se torna peligroso pese a que los chicos que nos acompa√Īaban se mov√≠an como si estuviesen a dos metros del suelo en vez de a doscientos. Sin embargo, no hay necesidad de arriesgarse porque lo que se contempla incluso desde el principio ya compensa el desplazamiento.




Cuando volvimos a los coches, empezó a llover en serio hasta el punto de que nos costó salir de la pista pues los vehículos patinaban en el barro. Teníamos por delante 78 kilómetros y tres puertos hasta Ilmichil, donde íbamos a alojarnos esa noche. Y menudos 78 kilómetros, no lo sabíamos bien… Mr. Green

La inesperada aventura del viaje.

A 2.500 metros de altitud, el primer puerto ofrece desde su cima unas vistas preciosas. Sin embargo, nosotros nos encontramos con un panorama de fantasmagóricas siluetas grises que aunque tenían su encanto nos dejaron algo mosqueados en cuanto a lo que podría aguardarnos más allá.



Fotos de Jota.

Y lo que nos esperaba no tard√≥ en presentarse: la nieve. En cuesti√≥n de minutos, empezamos a ver los colores marrones y verdes de la monta√Īa desaparecer bajo un manto blanco. ¬°Qu√© bonito, s√≠! Aplauso Aplauso




Lo malo fue que en un abrir y cerrar de ojos, las gotas cambiaron a unos copos enormes, que nos dejaron pasmados. La nevada era tan intensa que comenzaba a cuajar incluso en la propia carretera.



Al bajar ese puerto, la nieve se convirtió en lluvia intensa y las aguas de un arroyo inundaban ya una zona baja en la carretera, si bien cruzamos sin mayores problemas. Nos encontramos a un pastor y sus ovejas, menos mal que en ese lugar ni llovía ni nevaba.


Sub√≠amos ya el √ļltimo puerto de la jornada antes de Ilmichil, que se encuentra a unos catorce kil√≥metros una vez coronada la cumbre, cuando empez√≥ lo m√°s‚Ķ ‚Äúinteresante‚ÄĚ. Nevaba como hac√≠a a√Īos que no hab√≠a visto nevar. Unos copos enormes, que cubrieron campo y carretera en un abrir y cerrar de ojos. Cerca de la cima, vimos seis o siete veh√≠culos parados, incluyendo una furgoneta colectiva que transportaba a unos veinte marroqu√≠es. Pensamos que no pod√≠an pasar por la nieve y seguimos adelante aunque solo unos metros m√°s pues al doblar una curva nos encontramos de bruces con un desprendimiento de piedras provocado por la gran cantidad de nieve que estaba cayendo. ¬°Vaya plan! Ojos que se mueven


Retrocedimos marcha atr√°s y nos unimos al resto de veh√≠culos que estaban a la espera de‚Ķ ¬Ņqu√©? La nieve segu√≠a cayendo con una intensidad que no dejaba de sorprendernos; y se hab√≠a hecho de noche. No sab√≠amos qu√© iba a pasar. Deshacer lo andado y buscar otro alojamiento no era una opci√≥n demasiado halag√ľe√Īa porque est√°bamos muy lejos de lugares habitados y, adem√°s, tendr√≠amos que pasar los dos puertos que hab√≠amos dejado a nuestra espalda, a saber en qu√© condiciones. Confieso que pas√© un momento de tensi√≥n cuando escuch√© el ruido sordo de las piedras que segu√≠an cayendo en la siguiente curva de la carretera. Est√°bamos atrapados en un puerto perdido del Atlas cortado por un desprendimiento, bajo una nevada de narices y en plena noche‚Ķ El conductor de la furgoneta consigui√≥ contactar por su m√≥vil con Imilchil, explicando la situaci√≥n y pidiendo ayuda. Seg√ļn nos explicaron habl√≥ incluso con el alcalde, quien le asegur√≥ que iban a subir a rescatarnos. La verdad es que mi confianza no era mucha y costaba mostrarse optimista respecto a una soluci√≥n r√°pida de aquel embrollo, quiz√°s por el recuerdo de lo que sucedi√≥ en la AP-6 durante el pasado invierno a escasos 60 kil√≥metros de Madrid. Al fin, intentamos tom√°rnoslo con paciencia y humor; dimos buena cuenta de unos pistachos que nos pasaron nuestros compa√Īeros del otro coche y hasta salimos a hacernos unas fotos para inmortalizar el momento. ¬°Madre m√≠a, c√≥mo nevaba! Malvado o muy loco


Aproximadamente una hora y media después, aparecieron una excavadora quitando las piedras y una máquina quitanieves abriendo camino, con lo cual pudimos continuar hacia Imilchil, aunque la nieve del techo de los vehículos caía a plomo sobre los parabrisas, lo que nos obligó a detenernos un par de veces para retirarla.


A nuestra izquierda qued√≥ el lago de Tislit, que ni siquiera se intu√≠a d√≥nde estaba en medio de la nevada que no cesaba. Sanos y salvos alcanzamos el Hotel Izlane de Imilchil, modesto pero muy limpio y con habitaciones con ba√Īo privado. Al llegar, notamos el reconfortante calorcito de la estufa que estaba encendida en el comedor. Sentados a su cobijo, hab√≠a un grupo de moteros espa√Īoles a quienes tambi√©n les hab√≠a sorprendido la nieve, aunque ven√≠an de otro lado y no se toparon con el desprendimiento. Sin embargo, los pobres estaban helados; lo hab√≠an pasado peor que nosotros al ir en moto y no llevar ropa adecuada para combatir un fr√≠o tan intenso e inesperado en el mes de mayo: el term√≥metro marcaba un grado y segu√≠a nevando.

El hotel Imilchil y la estufa salvadora (fotos tomadas a la ma√Īana siguiente).

En el hotel fueron muy amables y pese a lo tarde que era nos prepararon una cena consistente: de primero, sopa harisa calentita que estaba de vicio y, de segundo, un cusc√ļs realmente rico, remojado por un caldo delicioso, el mejor que tomar√≠amos en todas las vacaciones sin duda alguna. Como Jota cumpl√≠a a√Īos (¬°vaya forma de celebrarlo!), nos invit√≥ a una botella de vino de rioja para con la cena (menudo lujazo) y de postre apareci√≥ una estupenda tarta con velas y todo. Vamos, que la jornada termin√≥ del mejor modo posible, ri√©ndonos los seis cuando yo coment√© que, al preparar el itinerario por email, le hab√≠a preguntado a Jota si ver√≠amos nieve en el Atlas y su respuesta fue, m√°s o menos: ¬ŅEn mayo? ¬°Nooo! Bueno, pues los efectos especiales hab√≠an funcionado a la perfecci√≥n para satisfacer a los clientes, jajaja. Aplauso Aplauso Aplauso Aplauso


Aunque nos dieron dos mantas para poner en la cama, me acosté vestida porque tenía el frío metido en el cuerpo. Bueno, lo que he contado quizás parezca un relato exagerado, pero de verdad que fue exactamente lo que nos sucedió. Pese a todo, lo cierto es que esa noche dormimos muy bien.
Volver arriba
Compartir:


Ver Etapa: CASCADAS DE OUZOUD, GRANEROS COLGANTES DE AOUJGAL E IMILCHIL.


Etapas 1 a 3,  total 10
 1  2  3  4  siguiente siguiente



Votaciones al diario
Mes Puntos Votos Media
Actual 0 0
Anterior 0 0
Total 80 16
Votos
0 Votos
0 Votos
0 Votos
0 Votos
0 Votos
Para votar este diario debe registrarse como usuario

Registrate AQU√ć
Visitas mes anterior: 1047 Visitas mes actual: 274 Total visitas: 17944

  √öltimos comentarios al diario  MARRUECOS: MIL KASBAHS Y MIL COLORES. DE MARRAKECH AL DESIERTO.
Total comentarios 21  Visualizar todos los comentarios

Artemisa23  artemisa23  12/06/2018 18:21   
Hola, meha. Muchas gracias por tu comentario y tus puntitos. Esos gusanillos me pican muy a menudo, l√°stima que no haya tiempo ni disponibilidad para satisfacerlos, jajaja.

Spainsun  spainsun  20/06/2018 23:29   
Te dejo mis estrellas. Muchas gracias por este excelente diario, como todos los tuyos.

Artemisa23  artemisa23  21/06/2018 19:06   
Cu√°nto te agradezco tu comentario y tus estrellitas, spaisun. Para m√≠ es un placer poder compartir estos viajes en el foro: me sirven para recordar y si son √ļtiles a otros viajeros, mejor todav√≠a.

Manologic  manologic  29/08/2018 21:00
Muchísimas gracias por compartir vuestras experiencias. Es tan apetecible que ya estamos planificando el viaje para octubre. Insisto, muchas gracias por "perder" el tiempo compartiendo vuestras vivencias.

Artemisa23  artemisa23  21/09/2018 23:46   
Muchas gracias, manalogic. No había visto tu comentario hasta ahora. Ni mucho menos considero perder el tiempo al hacer diarios, más que nada lamento no tener más tiempo disponible para escribirlos, jaja.

Visualizar todos los comentarios >>
CREAR COMENTARIO EN EL DIARIO

Registrate AQU√ć
Volver arriba

Foros de Viajes
Pais Tema: Consejos para Marruecos
Foro Marruecos, T√ļnez y Norte de Africa Foro Marruecos, T√ļnez y Norte de Africa: Foro de viajes del Norte de √Āfrica: Marruecos, T√ļnez, Argelia y Libia
Ultimos 5 Mensajes de 918
555219 Lecturas
AutorMensaje
ANGEMI
ANGEMI
Moderador de Zona
Moderador de Zona
Ago 09, 2009
Mensajes: 16933

Fecha: Mar Ago 04, 2020 01:13 pm    T√≠tulo: Re: Consejos para Marruecos

@FaniBlues he unido tu mensaje y respuesta a este hilo.

Saludos
FaniBlues
FaniBlues
New Traveller
New Traveller
Ago 03, 2020
Mensajes: 2

Fecha: Mar Ago 04, 2020 02:04 pm    T√≠tulo: Re: Es legal tocar m√ļsica en la calle en Marruecos?

.
De momento la frontera est√° cerrada, no creo que te dejen entrar en este momento.
Del tema musical no sé, pero si pretendes pagarte el viaje con propinas no creo que sea el momento.
.[/quot

Se que las fronteras están cerradas y no pretendo nada más que saber si alguien puede darme alguna respuesta a la cuestión que he planteado, veo que no es el caso.
traveller3
Traveller3
Willy Fog
Willy Fog
Abr 20, 2013
Mensajes: 14368

Fecha: Mar Ago 04, 2020 03:43 pm    T√≠tulo: Re: Es legal tocar m√ļsica en la calle en Marruecos?

En M<rruecos las normas no son tan rigidas como pueden ser en Europa.
La gente por alli se gana la vida trabajando en la calle, y quitando zonas muy turisticas, es dificil encontrar musicos callejeros.
Una curiosidad ¬Ņesa actividad es legal en Espa√Īa?....
HAYATI
HAYATI
Indiana Jones
Indiana Jones
Jun 28, 2007
Mensajes: 1086

Fecha: Mar Ago 04, 2020 09:21 pm    T√≠tulo: Re: Es legal tocar m√ļsica en la calle en Marruecos?

Hola Fani,

Te voy a contestar más por intuición que por conocimiento. Si es legal, vas a tener que soltar una cuantas propinas para conseguir el correspondiente permiso, y si no lo es (que es lo que me temo) vas a tener que soltar muchas más para que no te lleven a la comisaría.

Por si te sirve el dato: voy a Marrakech desde hace veinte a√Īos (tengo casa all√≠) y, salvo en la Plaza de Jemma El Fna, nunca he visto all√≠ un m√ļsico callejero (ni local ni extranjero).
traveller3
Traveller3
Willy Fog
Willy Fog
Abr 20, 2013
Mensajes: 14368

Fecha: Mar Ago 04, 2020 09:52 pm    T√≠tulo: Re: Es legal tocar m√ļsica en la calle en Marruecos?

Y probablemente en Jemma el Fna los artistas tendran que sacar algun permiso...
CREAR COMENTARIO EN EL FORO
Respuesta R√°pida en el Foro
Mensaje:
Registrate AQU√ć