Al día siguiente, y siguiendo más o menos las excursiones que John tiene montadas pero adaptándolas a nuestras necesidades, nos dirigimos hacia Strathpeffer, un pueblo de estilo victoriano con balnearios, pero que a nosotros nos parecía el Pueblo de los Malditos (una peli clásica británica de ciencia-ficcion de la que John Carpenter hizo un remake), esperando que de pronto nos saliera algún grupo de niños rubios con los ojos brillando y ordenándonos con acento inglés que condujéramos por la derecha.


Luego nos llamó la atención un puente sobre el río Garve y cómo fluía el agua. La verdad es que agua no les falta por allí: está todo lleno de lagos, ríos y arroyos. Y mucho verde.


Por fin vimos nuestro primer lago grande, el Loch Glascarnoch. Nos llamó la atención que hubieran construido una presa en el lago y las olas que había (para ser un lago) debido al viento que soplaba.


De ahí nos fuimos a Corrieshalloch Gorge para ver la catarata de Measach. Había un puente de madera que se movía bastante. La verdad es que la garganta de Corrieshalloch era bastante profunda (en la segunda foto se me ve a mi en medio del puente).


Se acercaba la hora de comer y nos fuimos a Ullapool, un pueblo con un lago que da al mar, el Looch Broom.


El sitio que elegimos para comer fue The Ceilidh Place, que nos aparecía en la guía Top 10 que llevábamos de Escocia y la verdad es que no nos defraudó. Yo me pedí un plato de carne de venado salvaje.


Después de comer nos fuimos hacia la otra costa (Ullapool está en la parte superior oeste), hacia Dunrobin Castle, pero de camino nos llamó la atención encontrarnos con la típica cabina de teléfonos roja… en medio de la nada. Es que no había ninguna casa cerca (luego sí que vimos más cabinas por las carreteras, pero con casas cercanas). Creo que esa misma cabina aparece en otro diario sobre Escocia en este foro.

Y otra cosa muy típica del paisaje escocés: las ovejitas.

Llegamos al Castillo de Dunrobin y oh! sorpresa: estaba cerrado y empezaban justo la temporada al día siguiente, así que no pudimos ver su interior. Pero bueno, las vistas exteriores del castillo y sus jardines son muy bonitas.




Y de allí nos dirigimos hacia Dornoch. Vimos la catedral en la que se casó Madonna y bautizó a su hija y nos tomamos unas pintas en The Dornoch Inn.


La pena fue que al volver hacia Beauly nos quedamos sin ver a las focas que hay por los alrededores ya que la marea estaba baja y empezó a llover. Después de cenar, nos fuimos al pub de Beauly a tomarnos otras pintas y algún que otro whisky del terreno.

La ruta del día:
