Al levantarnos al día siguiente nos encontramos con el paisaje completamente nevado. Nos hicimos unas fotillos fuera de la casa y nos despedimos de John.


Fuimos a hacer una breve parada en Inverness, la capital de las Highlands, y vimos el río Ness, cruzamos el Greig St Bridge (que se movía bastante) y le echamos unas fotos al castillo de Inverness.


Y de allí nos fuimos hacia el Castillo Blair (no, no tiene nada que ver con la Bruja de Blair). Blair Castle está en los Atholl Estates y pertenece al Duque de Atholl. Lo curioso es que el actual duque vive en Sudáfrica y sólo visita sus “dominios” un par de veces al año. Además, el Duque de Atholl es la única persona en Europa que está autorizada a tener su propio ejército privado legal, los Atholl Highlanders, aunque éste es un regimiento, de unos 100 hombres, meramente ceremonial para desfiles, tocar las gaitas y poca cosa más. El castillo tiene tres plantas, muchas estancias, muchos cuadros y muchas cabezas de ciervo (la calavera y la cornamenta) por los pasillos.


Fuera del castillo, había un cetrero con una enorme águila y otras aves. No nos quedamos a ver la exhibición ni los jardines porque había hambre y nos fuimos a la cercana Pitlochry a comer en el McKays Restaurant. Yo aquí elegí un 8oz Gammon Steak, un filete de 8 onzas de una especie de jamón a la plancha.


Y ya por la tarde llegamos a Edimburgo. Después de dejar los trastos en la Bed&Breakfast House que teníamos, nos fuimos a ver algo de Edimburgo, la Universidad, la Royal Mile, el Castillo…




Pero como era ya de noche (se veía mucha actividad nocturna por las calles) y al día siguiente lo íbamos a ver todo con más calma y mejor, nos fuimos a cenar a The Standing Order, un antiguo banco reconvertido en pub-restaurante y en el que además estaban echando fútbol de la liga española. Para cenar elegí una Mixed Grill, una parrillada de carnes del terreno.


Y de allí nos fuimos a The Royal Oak, un pequeño pub en el que apenas cabrían unas 30 personas en el que siempre tienen música en directo. Después de tomarnos unas pintas y de conocer a una barcelonesa que tenía familia en un pueblo que está al lado del nuestro y nos diera unos consejos para el día siguiente, nos fuimos a dormir al cuchitril, digo la casa, que teníamos reservada.


La ruta del día:
