Había visto muchas recomendaciones en el foro para visitar este lugar, y en nuestra guía estaba señalado como lugar recomendado para realizar una excursión de un día desde Moscú, de manera que nos lanzamos a la aventura de coger el tren para visitar el famoso monasterio Lavra de la Trinidad, que fue durante muchos años el centro de la vida religiosa cristiano ortodoxa en Rusia.
La parada de metro en la que había que bajarse es Komsomolskaya y la estación, Yaroslavsky Vozkal. Hay que tener cuidado porque se sale a una plaza donde hay tres estaciones de tren. La de Yaroslavsky es fácilmente reconocible por su fachada principal, que está coronada con una especie de peineta gigante. Hay una entrada lateral, pero nosotros accedimos por la principal. Dentro hay una gran sala de espera, hay que pasarla de largo y salir por la puerta del final al exterior, donde están las taquillas. En la primera taquilla no vendían los billetes que necesitábamos, y nos mandaron a la de al lado. La señora que nos vendió los billetes (3 euros) nos dijo que el tren era el de Aleksandrov y que salía en 20 minutos. Fuimos para los andenes pero allí anduvimos perdidísimos, porque en el panel que anunciaba los trenes no eramos capaces de encontrar el nuestro, y a pesar de que preguntamos a muchas personas, nadie nos entendía. Finalmente un hombre que se dio cuenta de que no teníamos ni idea de adonde ir (y que nos vio cara de turistas, mas que nada) , nos preguntó que si íbamos a Sergiev, y nos indicó el andén en el que acababan de colocar el tren.
Estación Yaroslavsky Vozkal, tren a Sergiev Posad

Los trenes a Sergiev Posad son unos cercanías bastante antiguos. Se pueden coger los que llegan hasta Aleksandrov o los que se quedan en Sergiev Posad, con el billete puedes coger cualquiera de los dos, pero claro, estos últimos salen cada mas tiempo, y de ese modo nos tiramos dos horas esperando dentro del vagón, pero al menos estábamos seguros de que aquel era nuestro tren. Combinando las dos lineas tienes trenes cada media hora mas o menos.
Hay que tener en cuenta (cosa que entonces no sabíamos) que tanto en el panel como en la cabeza del tren, donde viene el destino (igual que en España), es posible que no aparezca el nombre completo. Por eso nos costó tanto encontrar el nuestro; en los de Aleksandrov ponía “Alek.”, y en los de Sergiev Posad ponía “Serg. Posad”, en ruso, claro. En el panel de información general verás muchos trenes a otros destinos, especialmente a una ciudad que esta justo antes de Sergiev Posad. No te estreses, es que salen muy a menudo, y espera a que aparezca Aleksandrov o Sergiev Posad.
El viaje dura 90 minutos ya que Sergiev está a 60 kms de Moscú y vá haciendo muchas paradas, pero fue bastante bueno a pesar de que el tren iba hasta arriba. A la salida de Moscú nos cruzamos con el transiberiano por la vía paralela, que también sale de esa estación.
Como anécdota, cada 5 minutos aparecía en el vagón un vendedor ambulante que te soltaba un discurso sobre lo que vendía y luego pasaba a ver si alguien le compraba algo. Vendían de todo, desde gafas de sol hasta plantillas para los zapatos. El revisor sólo pasa una vez para pedirte el billete.
Sergiev Posad es un pueblo grande, con su centro comercial al lado de la estación y su Mac Donalds enfrente. El monasterio no es difícil de encontrar. Continuando por la calle del centro comercial hay que doblar la esquina de un gran aparcamiento con vallas negras, y seguir esa calle hasta el final. Si vas en invierno como nosotros, hay que tener cuidado con el hielo del suelo, especialmente cuando la calle comienza a ser cuesta abajo. Nosotros dimos mas de un patinazo.
Billete de tren a Sergiev Posad y Vista del Monasterio.

Llegando al final de la calle ya se ve el monasterio. Hay que atravesar un gran parque, y para poder acceder al monasterio hay que buscar un paso subterráneo que hay al final del parque, ya que rodeando su muro hay una carretera tipo autovía que no se puede cruzar. En el paso subterráneo hay muchos puestecillos de souvenirs, y una vez que sales, hay más todavía, en plan mercadillo, que se extienden casi hasta la entrada.
En la puerta de entrada hay un cartel en el que pone que en una pequeña capilla que hay enfrente se pueden adquirir entradas y el pase de fotos, pero en realidad se puede acceder libremente porque en ninguno de los lugares te piden entrada excepto en la sacristía de la catedral de la Trinidad si quieres visitar el tesoro, y como habíamos perdido bastante tiempo con el tren, decidimos no entrar.
Una vez dentro se puede dar una vuelta por los jardines y visitar las catedrales de la Asunción, hecha a imagen y semejanza de su homónima en el Kremlin a excepción de las cúpulas, y la de la Trinidad, donde esta la tumba de San Sergio. En esta última se realiza a diario un oficio en honor al santo sobre su sepulcro, y unas cuantas abuelillas del pueblo seguian el oficio y contestaban con rezos cantados. La acústica era excelente, tanto que tras un rato buscando los altavoces, me di cuenta de que no era una grabación, que era tal cual parecía, en vivo y en directo. Allí había muchos peregrinos haciéndole promesas al santo mientras se llevaba a cabo el oficio. Muy místico todo.
Catedral de la Asunción y Capilla del Pozo

Otras cosas interesantes que se pueden ver son el campanario de cinco plantas de estilo barroco tardío, la tumba del mandatario Boris Gudunov, que se trasladó aquí desde la catedral del Arcángel en el Kremlin, la Capilla del Pozo, dentro de la cual hay una fuente donde la gente puede beber directamente con vasos o rellenar botellas e incluso garrafas. Además hay un par de iglesias mas en las que no pudimos entrar; la iglesia refectorio de San Sergio, antiguo comedor de peregrinos, y la pequeña iglesia del Descendimiento del Espíritu Santo, que es una “miniatura” de la catedral de la Trinidad y sólo se abre en ocasiones señaladas del año.
Tumba de Boris Gudunov

Yo aconsejaría prepararse bien esta visita para poder entender realmente lo que se está visitando y no quedarse sólo en lo anecdótico de los monjes barbudos con los que te cruzas en todo momento por el monasterio. Me refiero a informarse un poco sobre el origen del monasterio, datos importantes del culto y costumbres de la iglesia ortodoxa y, para los mas meticulosos, sobre el arte, así es mas fácil saber lo que estas viendo, que no es simplemente un conjunto de iglesias mas.
La vuelta fue incluso mas sencilla que la ida, Dentro de la estación se compran los billetes a Moscú (les dices Moskba y te entienden perfectamente), y te vas para el anden. No sé por qué pero no se podía acceder directamente a los andenes, había que salir de la estación y rodear una valla en el lateral. Parece ser que normalmente los trenes para Moscú paran en el andén uno, se puede comprobar en el panel de andén, que funciona como en todos lados: informa del próximo tren que va a parar en ese andén, a la hora que llegará y el destino.
Sin mas problemas, volvimos a Moscú y cogimos el metro para ir al Seventh Continent a comprar otra garrafa de agua, ya que aconsejan no beber agua del grifo.