Arriba temprano, y a desayunar en el hotel. Buffet abundante para coger fuerzas. La recepcionista nos avisa: ha llegado la minivan en la que iremos a hacer el trekking, llega con 15min de adelanto. Terminamos el desayuno como podemos y nos ponemos en marcha.
Vamos recogiendo turistas de hotel en hotel: un neoyorquino, una mujer de Singapur, 3 jóvenes mexicanas, dos irlandesas, otra pareja española y nosotros. Fernando Rosa viven en Ibiza y llevan unos días en Chiang Mai, después van a las playas del sur. Están alojados en un resort, a todo lujo según nos cuentan. En Tailandia hay oferta para todos los bolsillos.
Llegamos a nuestro destino en medio de la selva. Lo primero que vamos a hacer es una excursión en elefante. Nadie se atreve a subir, así que me animo y nos quedamos con el elefante más grande, juas.
Nos ponemos en marcha, nuestro recorrido comprende rampas con pendiente, senderos, y para acabar nos metemos en el río.


Para terminar compramos unos plátanos, 20THB el racimo, para dárselos al elefante.
Ahora nos cambiamos de transporte, cogemos un jeep para avanzar un poco más allá en la selva y llegar a un río con corriente rápida. Hora del bamboo rafting que no es otra cosa que, subidos a unas balsas de troncos de bambú, recorrer unos 2km de río, en el que el guía que maneja la balsa intenta tirarte al agua unas cuantas veces.. hasta que lo consigue y se parte, qué cachondo el colega..
Después de esto paramos a comer, incluido en la excursión. Y para hacer bien la digestión, un poco de senderismo. Recomendable, se ven paisajes muy bonitos:


Para acabar el día, llegamos a un poblado típico donde el guía nos explicaba las costumbres y tipo de vida de los lugareños. Aquí las mujeres hacen artesanías, nos hicimos con un par de pañuelos hechos a mano.
A media tarde la minivan nos devuelve a Chiang Mai, nos despedimos de Fernando y Rosa, con los que pasamos un día muy agradable. Nos deseamos buen viaje y quedamos en pasarnos las fotos que nos hemos hecho desde los elefantes..
Nos dejan en nuestro hotel, y vamos directos a la piscina.
Pasamos la tarde entre unas cosas y otras, pasamos por Night Bazar a hacer alguna compra:

Fuimos a cenar y estuvimos tomando unas cervezas cerca del 'barrio rojo', con música en directo y muy buen ambiente.
Volvemos al hotel a descansar, mañana más.