Recogimos el petate y bajamos a desayunar. Al ser Sábado, en el hotel nos dejaron otra tarjetita para otra cafetería en la zona, ya que la primera los sábados cierran por descanso. A la vuelta sacamos las maletas y devolvimos las llaves del parking, (nos devolvieron la fianza de 10 € por la llave) y carretera para Salobreña.
Mis padres siempre me habían hablado de lo mucho que les había gustado Salobreña, habían ido hacía muchisimos años, y recordaban un vergel verde a las orillas del mar, un castillo en un alto y rodeado de casitas blancas. Nos recomendaron muchisimo que pasaramos a visitar el sitio y no dudamos en hacerlo.
La vista romántica que tenían mis padres de Salobreña, podemos decir que más o menos podría seguir así. Ahora el pueblo ha crecido muchisimo y las zonas de invernaderos al rededor ... hacen curioso el paisaje y hay que mirarlo con un poco de distancia para disfrutar de las vistas y olvidar un poco el plástico.
Aparcamos justo al lado de la oficina de turismo...pero estaba cerrada. Así que preguntamos a los Lugareños por donde subir al Castillo y nos pusimos a ello... "tó pa'rriba tó pa'rriba, no tiene perdida"
Llegamos a la plaza del Ayuntamiento y cogimos un poco de aire... aprovechamos para asomarnos a una especie de balcón que tienen al mar... y disfrutar de la brisa y el olor a mar.
Subimos al castillo y sacamos allí la entrada, que fue cuando nos enteramos que la entrada servia para las dos cosas. Nos gustó mucho pasear por él y echar un ratito sacando fotos.
Bajamos dando un paseo de nuevo a la Plaza del Ayuntamiento a ver si nos daba tiempo a ver el Museo a medio día. Al ser sábado había horarios distintos a por semana, creo recordar, que cerraba a las 14'00 y que la última visita se admite media hora antes del cierre. Y luego abría a las 16'00 y no queriamos esperar hasta esa hora. Nos dejaron entrar a las 13'20... y creo que la visita duro 15 minutos. Ya que el Museo es muy muy muy pequeñito y se ve en nada.
Bajamos a la zona donde teníamos el coche y comimos en un restaurante de menú, super bien. Me pusieron de postre unas fresitas recién cogidas .. que estaban deliciosas.
Antes de llegar pasamos por la Cueva de Nerja, para confirmar horarios, ya que queriamos visitarla al dia siguiente, Domingo.
Buscamos el hostal que teníamos cogido, (Hostal Don Peque), que estaba cerquísima del Balcón de Europa. E hicimos el Check-in. No tuvimos problema para aparcar, porque al ser sábado justo enfrente del hostal hay un carga y descarga y teníamos sitio de sobra.
Luego dimos un paseo a ver "La Dorada", y pasear por el paseo a la orilla del Mar, y dando una vuelta casi entera al pueblo...
A la hora de buscar un sitio donde cenar o donde tomar algo, la verdad que los RR.PP agobian un poco, yo entiendo que están haciendo su trabajo... pero a nosotros nos gusta mirar a nuestro aire y echar un vistazo a las cartas... asi que al final, no nos decidimos por ninguno de los que estaban en la zona más comercial por decirlo de alguna manera, si no por una pizzeria que teniamos enfrente del hostal. Y aunque los precios de los otros locales no nos parecieron nada caros, creo que acertamos con el que escogimos ya que nos costó un triunfo acabarnos las pizzas, y el precio fue más que razonable!!. BBB. (2 pizzas, 2 bebidas 15€).
Nos asomamos de nuevo a ver las vistas de noche, y nos retiramos para al dia siguiente madrugar un poco e ir a la cueva.



