Jueves 15: Madrugamos para llegar a Milazzo, ciudad donde debíamos tomar el ferry para las Islas Eolias, pero entre buscar estacionamiento y demás nos perdimos el que queríamos tomar. Llegamos a Lípari, capital de I.Eolias, al mediodía. La llegada fue un poco desilusionante, no encontrábamos nada más o menos organizado, no daba confianza, al fin un bus de línea con un chofer tan amable y considerado nos paseó por la isla hasta el extremo norte, se ven los yacimientos de piedra pómez, casita blancas, el mar azul, cuando nos bajamos caminamos por la calle principal V.Emanuelle, calor insoportable, sentada para tomar gellato. Y de vuelta caminando hasta el ferry de las 17,40, llegando a Millazzo a las 19, de ahí al estacionamiento Y emprendimos el caminoa a S.Agata di Minnitello. Son como 70km, pero con varios túneles, llegamos casi a las 21hs.
El hotel se llama Agroturismo Da Lucca. Una mansión antigua muy bien conservada. Un perfume a jazmín muy intenso. Bien atendido, el mobiliario de época, con toallas de hilo, una preciosura. Nos fuimos a cenar a una trattoria a 500m que nos recomendó el dueño. Todo muy, muy agradable, Italia de campagna. El menú el mismo de siempre, también con este calor no da para comer pasta. La calidad y sabor de los productos en Sicilia es asombroso, el tomate, el orégano, las olivas, tienen un sabor tan concentrado. El clima muy agradable, están festejando un cumple de una nena de unos 10 años y están con el Karaoke, muy lindo. Lo pasamos re bien, fin de jornada intensa, muy relajados
Viernes 16: Desayunamos en la galería de la hostería con productos caseros.Mi esposo fue a disfrutar la piscina y yo hice un safari fotográfico, oliendo tan hermosos perfumes. El dueño compró la villa hace 10 años, es médico, tendrá unos 80 años, y acá vive un hijo, pero de las plantas se ocupa él.
Partimos hacia las 12h para Cefalú, otros 60km. Hotel Kalura, de una cadena alemana, otro estilo, pero con sus canchas de tenis, paddle, piscina enorme y está justo frente a la Rocca, el atractivo turístico de esta ciudad, a la cual por supuesto no subimos. Más bien luego de acomodarnos en el cuarto con terracita que da al mar más azul que vi en mi vida, no se puede poner en palabras el azul y transparencia del agua de este mar, se ve el fondo!!!, me acomodé en una tumbona desde donde tengo la vista de frente de la Rocca. Transmitirá buena onda?...
A la tardecita nos vamos al centro en un bus que sale de la puerta del hotel, en el centro hay muchísima gente, se está celebrado el festival anual del gellatto!!!. Que fiesta!!!,
Paseamos y buscamos un restaurante para cenar, todos tienen el frente para la calle, pero al fondo una terracita que da al más, una gozada…, comimos arroz con salmón ahumado y alcachofas, exquisito. Mi esposo sorrentino (luneti), rellenos de brócoli y almendras, salsa de tomates cherry, excelente.
Y nos fuimos a participar de la fiesta del gellatto. Compramos un voucher que por 5 euros da derecho a consumir 6 helados entre 4 conitos y 2 bolitas, a lo largo de las calles hay kioskos uno al lado del otro, cada uno vende una especialidad, uno elige y te sacan un boletito del voucher…y así. También hay buzones para votar por el que le ha gustado más. Hay desde los clásicos pero también pistacchio con ricota, limón con albahaca, y muchos más. Mucha algarabía, clima de fiesta.
Caminamos Corso Ruggieri hasta la piazza donde está catedral, muy imponente, color terracota, pero cerrada por refacción. Y de regreso termina en el mar, donde hay negocitos y cafecitos y algún espectáculo musical. Muy bonito.
A la hora de tomar el bus de regreso, justo ayer cambió el horario y tomamos un taxi,
Sábado 17:
Desayuno super abundante, en la terraza del 1r piso que da al mar. Hacemos el checkout y nos podemos quedar en la piscina lo que queramos, al lado hay baños, duchas y vestidor.
Salimos como a las 12h y decidimos no ir a Palermo porque ya estamos muy entusiasmados con las playas, el agua, y además con el calor que hace no está para hacer caminata por ciudad.
Elegimos Mondello, que es la playa de Palermo, a unos 13km. Hotelito limpio pero nada más, pero con la ventaja que está frente al lungomare y playa. Almorzamos algo liviano, elegimos un restaurante ‘Nicola e figli’, porque decía aire acondicionado, solo que estaban apagados. Otra. Cuando pasa algunas de estas cosas, recuerdo los foros sobre Sicilia, que decían que en Sicilia hay que tomársela con calma, e vero.
El hotel es pequeño, la habitación es como una caja de zapatos, azul, con una minimini terracita, minikichinete y super aire acondicionado. Nos quedamos descansando hasta las 17,30 porque afuera está para cocinarse.
Salimos a caminar por la costanera, muy agradable, mucha familia con muchos niños, paseamos hasta el Hotel Charleston, antiguo Hotel de super lujo donde venían príncipes personajones de época. Hoy está bien mantenido pero no funciona como hotel sino que tiene restaurante y playa.
El paseo por la costanera es muy bonito, de un lado el mar, de la otra avenida muy arbolada con grandes residencias.
Cenamos en un parador especializado en paninis que en este viaje no habíamos comido ni uno. Los rellenan de lo que uno quiere y luego lo meten al grill, queda calentito y bien chatito. Luego seguimos caminando, a ratos sentándonos mirando el mar, las lucecitas de los barcos y otras poblaciones cercanas o viendo pasar la gente.
Domingo 18: Pasamos una buena noche, desayunamos y nos vamos directo a la playa, alquilamos sombrilla y tumbonas, acá a 15 euros. Mucha gente, la arena bien finita, el agua transparente y cálida. Muy agradable, descanso en la playa, volvemos a la tardecita nos duchamos y nos vamos a caminar, ya se nota que hay menos gente, se han vuelto seguramente a Palermo. Cenamos y caminamos por unos puestitos de artesanías algunas bien bonitas.