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Quanto è bella la Sicilia! -Diarios de Viajes de Italia- Diderot
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Diario: Quanto è bella la Sicilia!  -  Localización:  Italia  Italia
Descripción: Descripción de nuestra ruta por Sicilia durante el verano de 2012.
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Etapas 1 a 3,  total 12
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Etapa: Introducción y llegada a Palermo, 11 de julio de 2012  -  Localización:  Italia Italia
Fecha creación: 06/10/2012 20:03  
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Estas vacaciones no había dudas, buscábamos sol, playa, monumentos y mucha cultura, por lo que no hay un mejor lugar en el Mediterráneo que lo reúna todo en tan poco espacio como Sicilia. Una vez allí eres consciente de hallarte en la cuna de nuestra civilización, en la cuna de la cultura mediterránea.
Este destino pasa relativamente desapercibido para los españoles, que aún siguen relacionando la isla con la mafia y poco más, mientras es un destino muy turístico para ingleses e italianos del norte. Es evidente que no hemos encontrado ni rastro de la mafia, ni de sus actividades durante nuestro recorrido de once días por la isla. Eso sí, se explota a través de horrendos souvenirs que no fomentan más que la trivialización de este gran problema. A pesar de movernos por ciertas zonas de interior, no hemos encontrado huella de que exista este problema latente aunque no podemos conocer una sociedad en tan pocos días. Ni que decir tiene que en los lugares más turísticos nunca percibimos ninguna sensación de inseguridad, amenaza o movimientos sospechosos. Así, recomendamos encarecidamente este destino al que tenga aún alguna reticencia por este tema.

El vuelo Sevilla-Palermo de Ryanair dura casi 2 horas y 45 minutosy costó 137 euros por persona con una maleta de 20 Kg, los chollos no existen en verano; nos sorprendieron bastante los precios en Sicilia en general, ya que son, incluso, un poco más caros que en España, sobre todo el de los hoteles que es bastante elevado. Hicimos las reservas a través de www.booking.com y recomendamos hacerlo con bastante antelación porque ciertos destinos se suelen llenar en verano y porque se pueden encontrar algunas ofertas interesantes.

Al reservar el vuelo con Ryanair te ofrecen la posibilidad de alquilar un coche con Hertz con un importante descuento, pero eso sí, se debe recoger el coche al aterrizar y dejarlo antes de despegar para que se aplique el descuento. Así, pagamos 284 euros por 11 días de alquiler de un Chevorlet Aveo. La gasolina estaba a más de 1.80 euros aunque los fines de semana puedes encontrar algunos descuentos en las gasolineras, sólol hay que ir atento por la carretera. Atención, es muy importante que reviséis el coche antes de partir y que quede constancia de cualquier arañazo, por mínimo que sea, ya que a la vuelta pueden insistirte mucho en que habéis devuelto el coche dañado. No deis vuestro brazo a torcer, a nosotros nos funcionó. Mucho ojo con la gasolinera más cercana al aeropuerto para devolver el coche con el depósito lleno. Se encuentra en Villagrazia di Carini (última salida previa al aeropuesto si vennís de Trapani): el precio es el más alto de toda la isla y sólo te permiten pagar con billetes en un surtidor automático, aunque hay un señor para explicártelo que, por supuesto, nunca tiene cambio, por lo que se quedan con el todo el cambio; es decir, si el depósito necesita 21 euros, se quedan con 25 o 30, depende del billete que hayáis introducido (id provistos de billetes de 5 euros si tenéis que acudir a ella).

El aeropuerto se llama Falcone e Borsellino en honor a los dos jueces antimafia asesinados hace algunos años y se encuentra en Punta Raisi junto al pueblo de Cinisi, a unos 30km de Palermo (recomendamos la película I cento passi de Marco Tullio Giordana, que transcurre en este lugar, muy interesante para conocer la situación de la mafia hace algunos años www.filmaffinity.com/e... 51992.html ). Es un aeropuerto pequeño y cómodo, algo anticuado, en la misma orilla del mar, tanto que parece que los aviones van a caer al agua. Hay un autobús gratuito que te acerca a las oficinas de alquiler de vehículos, ya que están un poco lejos. Se encuentran todas en un mismo edificio y no tiene pérdida.
Os aconsejamos encarecidamente alquilar en coche si vais a recorrer la isla, es el mejor medio para moverse a tu aire. Los medios de transporte están un poco anticuados; los autobuses funcionan relativamente bien, pero las frecuencias no son muy abudantes. El ferrocarril, mejor no cogerlo; las líneas están anticuadas, los trenes son muy lentos y no llegan a todos los puntos de la isla.
Llegamos a la calurosa Palermo pasadas las 4 de la tarde; la humedad es asfixiante, aunque las ganas de conocer la ciudad lo pueden todo. Como en otras ocasiones, admiramos la forma con la que los italianos convierten una calle de dos carriles en una de cuatro; cada conductor va a su bola, incluso los peatones se te cruzan de espaldas como si pasearan por el parque. No os dejéis avasallar, es cuestión de acostumbrarse; pasados unos días os parecerá de lo más normal, sólo hay que estar alerta y tener mucha paciencia. El recorrido por Palermo es caótico, lleno de calles de un solo sentido, direcciones prohibidas y calles que se estrechan y no llevan a ningún sitio. Al final, decidimos entrar por el Corso Vittoria Emanuele en dirección prohibida para poder llegar al hotel, tras unas cuantas vueltas.
Reservamos en el Hotel Centrale Palace ( www.centralepalacehotel.it/ ) a través de www.booking.com; se encuentra a un paso de I Quattro Canti, en una situación inmejorable. Se trata de un antiguo palacete reformado en un estilo un poco ostentoso, pero precioso y muy cómodo para recorrer el centro. Tres noches por 208 euros, desayuno incluido. Lo recomendamos encarecidamente. Dada su situación, no encontramos ni un sitio libre para aparcar, por lo que decidimos dejarlo en el parking del hotel (15 euros/día); un botones se ofrece a meterlo en el garaje dada nuestra ineptitud y que la calle que accede a él no tiene más de 1 metro y medio de ancha. Decidimos también no mover el coche hasta que abandonemos el hotel. Las salas de desayuno se encuentran en el piano nobile, una sucesión de salones con frescos, arañas de cristal y muebles de época, demasiado lujoso para lo que estamos acostumbrados. El desayuno muy variado y de calidad, encontramos desde salmón ahumado hasta cannoli.; en la recepción, jarras fresquitas de agua de limón y de anís a discrección. El personal es algo estirado, pero amable. Nuestra habitación, la 401, tiene vistas a los tejados y cúpulas de Palermo. Se huele ese ambiente decadente, de antiguos oropeles y tiempos mejores que tanto nos gusta.

Vistas de Palermo desde el Hotel Centrale Palace.

Tras descansar un rato salimos a pasear por la zona. Llama la atención que el centro de la ciudad esté tan deshabitado y sea hogar de las personas con menos recursos, dado su deterioro; está lleno de edificios enormes, muchos de ellos de gran calidad artística e importancia histórica, abandonados, callejones con ruinas y llenos de bragas tendidas y chonis llamándose de un piso a otro; muchos solares con jaramagos desde la Segunda Guerra Mundial. De hecho, muchos de los edificios no se reconstruyeron tras los bombardeos de la última guerra. Al principio nos invade una sensación de inseguridad, pero luego se capta que no es más que el hogar de gente humilde que no tiene mucho interés por la estética ni posibilidades para mantener los edificios con dignidad. Qué le vamos a hacer, este ambiente decadente nos gusta, nos parece hasta entrañable en ocasiones y recuerda momentos pasados mejores, el paso de la historia y la vida sobre la ciudad.


La decadente Palermo.

A partir de ahí cogeríamos el gusto a pasear sin rumbo para descubrir pequeñas y grandes sorpresas en cualquier callejón: palacios góticos abandonados, enormes edificios barrocos convertidos en corrales de vecinos, capillas barrocas, oratorios hiperdecorados, jardines abandonados...Llama la atención la gran cantidad de altares callejeros que los vecinos de toda la vida mantienen más mal que bien e inundan cada esquina, como en el Sur de Italia, mezclando imágenes religiosas con luces de neón, una muestra más de la religiosidad popular que se mentiene con autenticidad en estos barrios.


Altares callejeros.

Llama la atención que las grandes franquicias todavía no hayan pisado el centro histórico, tan sólo encontramos restaurantes para turistas en los lugares más céntricos, pocas tiendas de souvenirs y comercios tradicionales que mantienen todo su encanto, junto con algunos puestos callejeros y ambulantes que nos recuerdan la España de otra época.


Comercios palermitanos.

Nada de fastfood internacional.
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Pasamos la tarde callejeando en torno al Corso Vittorio Emanuele, una de las grandes arterias urbanísticas que atraviesan el centro histórico de puerta a puerta de la muralla y que se cruza perpendicularmente con la Vía Maqueda, la otra gran arteria del centro histórico, fruto de un proyecto urbanístico barroco que culmina en su encuentro en Quattro Canti. Son las únicas calles rectilíneas junto a la más reciente Via Roma, ya que el resto conserva una laberíntica trama urbanística, a veces tapiada para cerrar zonas completamente derruídas. Acabamos en el barrio de Piazza Marina, lugar donde encontramos el bonito Palazzo Chiaramonte, vestigio gótico del Siglo XIV, antigua sede de la Inquisición; hoy en día es un edificio de la Universidad y en él se celebraba un festival de cine. En la Plaza encontramos otros agradables edificios y una pequeña iglesia, todo con cierto aire marinero. En el centro, el jardín de la Villa Garibaldi, medio abandonado aunque con el encanto decimonónico y sus ficus espectaculares donde todo el mundo se fotografía.

Palazzo Danigno en Piazza Marina.
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Cenamos en la propia Piazza Marina en Francu U' Vastiddaru (www.facebook.com/pages... 6625612831 ) una paninería/focacceria llena de palermitanos que devoran el típico bocadillo: pane ca' meusa, por los visto hecho con tripas y otras vísceras, que no nos atrevimos a probar. Comemos por primera vez las típicas panelle, trozos de masa de garbanzo frita con limón que mucha gente toma en bocadillo, los famosos arancini, que nos acompañarían casi todos los días del viaje ya que se encuentran en todos sitios a bajo precio. Son bolas gigantes de arroz rellenas de cualquier cosa, normalmente ragú, aunque también los probamos de espinacas, pistachos, etc... luego empanados y fritos; llenan muchísimo y están muy ricos. Por si fuera poco, pedimos también dos panini. Llenos a reventar por 14,50 € con 2 litros de agua para recuperar lo sudado; la gente parece que acaba de tener sexo, los pelos se pegan y las sillas de plásticos se incrustan. Es la noche más calurosa de nuestra vida.

Tradicionales fritelle sicilianas.[/align]

Después de cenar nos tomamos la primera granita en el Chiosco della Frutta ( www.facebook.com/pages... 0642003308 ),junto a La Cala, una agradable terraza donde sirven trozos de fruta fresca y una de las granite más famosas de Palermo. De hecho, la gente para con su coche para recogerlas y disfrutarlas en cualquier lugar. El precio suele ser de unos 2 o 3 euros pero no tienen nada que ver con un granizado de los que se toman aquí. Las granite son muy cremosas, refrescantes y adictivas; nos quitaron buena parte del presupuesto. Las que más nos gustaron fueron las de fresa (alla fragola) y sandía (all'anguria), aunque las hay con sabor a cualquier fruta y también de almendras, café, pistacho, chocolate...

Deliciosas granite sicilianas.[/align]

Volvimos al hotel intentando no recorrer las zonas más degradadas. De noche el centro histórico está casi desértico y mal iluminado, aunque nunca tuvimos problema alguno.
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Ver Etapa: Introducción y llegada a Palermo, 11 de julio de 2012



Etapa: Palermo. 12 de julio de 2012.  -  Localización:  Italia Italia
Fecha creación: 07/10/2012 18:08  
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Bajamos a desayunar atiborrándonos de la gran variedad de productos del hotel. La llave tenía un llavero-jopo que pesaba 3 kilos, impidiéndonos llenar la mesa de platos. A los cinco minutos de salir, ya teníamos la cara de Tita Cervera por el calor y la humedad insoportable; los turistas vagan por las calles compitiendo para ver quién tiene los camachos más impresionantes. Es imposible no acabar chorreando.
El reccorrido de hoy comienza en Porta Nuova, la entrada a Via Vittorio Emanuele, un monumental arco de triunfo de estilo manierista levantado en honor a Carlos V en el siglo XVI con motivo de su visita a la ciudad. Destacan los monumentales atlantes-moros.

Porta Nuova.

La Piazza Indipendeza, junto a la puerta, está llena de tráfico y sirenas varias, mostrando el caos circulatorio de Palermo. Junto a ella se accede a la Cappella Palatina, uno de los lugares que más nos gustó de toda la isla, obra cumbre de la arquitectura normanda que posee uno de los conjuntos de mosaicos más maravillosos de la isla. Se encuandra dentro del completo del Palazzo dei Normanni, hoy sede del Parlamento siciliano, por lo que muchas dependencias no se pueden visitar. Se accede a ella a través de un magnífico patio renacentista porticado. Se comenzó a construir en el siglo XII por uno de los reyes normandos como capilla de la corte y se salvó de las destrucciones y reformas posteriores al estar situada en la mitad del palacio. Está perfectamente restaurada. Destacan sus mosaicos dorados con múltiples escenes bíblicas, la taracea de mármol de los muros bajos y la impresionante techumbre de influencia árabe en madera; aunque todo el conjunto es magnífico, nos impresionó especialmente el Pantocrator del ábside central. Se halla en el primer piso del Palacio y no hagáis caso a las guías que dicen que las colas son impresionantes, puesto que no había prácticamente casi nadie. No te permiten sentarte, pero sí realizar fotografías. Por lo visto siguen celebrando misas en horas muy tempranas, para quien se quiera ahorrar los 8 euros de la entrada, que bien merecen la pena.


Palazzo dei Normanni.


Cappella Palatina.

Los Aposentos Reales de la época normanda también gozan de mosaicos y se pueden visitar, aunque en este día se encontraban cerrados.
Cerca se encuentra San Giovanni degli Eremiti, que sólo visitamos por fuera, ya que la entrada de 6 euros nos parecía abusiva. Se trata de un monasterio normando del siglo XII en medio del caos del tráfico. Son características sus cinco cúpulas arabo-normandas de color rojo y su claustro con columnas geminadas y plantas exóticas.

San Giovanni degli Eremiti.

Terminamos la jornada matinal vistando Il Duomo (catedral), abierta a una característica plaza ajardinada junto al Corso Vittorio Emmanuele. Los exteriores son una preciosidad, mezcla de muchos estilos: normando, gótico-catalán, árabe, barrocco, etc con profusión de torres, arcadas y motivos decorativos diversos, pequeño catálogo artístico siciliano: nos os perdáis las cuatro impresionantes torres de las esquinas, los gigantescos arbotantes que unen la catedral con el Palacio Arzobispal, el pórtico gótico-catalán del siglo XV, por el que se accede al interior y, sobre todo, los impresionantes ábsides de influencia árabe y preciosas decoraciones con piedra basáltica. Rodear el edificio se hace imprescindible para poder comprenderlo. Aunque fue construída en época normanda, en el siglo XIII, sobre una antigua mezquita, en el interior no quedan restos de la época medieval, ya que fue reformada durante el siglo XIX, en el que se le añadió una enorme cúpula que desentona con el conjunto y una decoración neoclásica bastante fría; en estos días se hallaba expuesta el arca-sepulcro procesional de Santa Rosalía, patrona de Palermo, en plata, una bonita obra de orfebrería que saldría a la calle en los días siguientes.


Il Duomo y la urna de Santa Rosalía.


Aunque suele pasar desapercibido para muchos turistas, merece la pena visitar la zona de pago de la catedral; por 3 euros se puede acceder al Panteón de los reyes normandos, el museo-tesoro y la cripta. En el Panteón destacan los impresionantes sepulcros en pórfido rojo, muchos de ellos de época romana, adornados con templetes clasicistas y mosaicos dorados, toda una mezcla de estilos que demuestra cómo sobrevivió el espíritu greco-romano en la época medieval; dentro de uno de ellos de encontró la preciosa corona de Constanza de Aragón, casada con uno de los reyes normandos; hoy es la pieza estelar del Museo de la Catedral, junto con otras muchas piezas de orfebrería de gran valor, como el relicario con los dientes de Santa Rosalía, libros litúrgicos, capas pluviales, etc. Desde el Tesoro se accede a la Cripta, que nos sorprendió muy gratamente. Se puede observar la estructura medieval de la catedral antes de ser reformada, una antigua puerta y los motivos decorativos originales del interior del templo. La cripta es impresionante debido a la gran cantidad de sepulcros que conserva; en la época medieval se puso de moda el reciclar antiguos sepulcros romanos y paleocristianos para enterramientos contemporáneos, por lo que se puede observar un magnífico muestrario de este arte de diferentes época y estilos.


Panteón de los reyes normandos y Museo.

La Plaza delante de la Catedral es un lugar espléndido, lleno de palmeras, fuentes, bancos y un monumento a Santa Rosalía, aunque el calor a esa hora era insoportable. Todo estaba lleno de trastos para preparar la iluminación especial de la Catedral para las fiestas y el carro triunfal que pasearía la imagen de la santa. Cada año se realiza un carro diferente y, curiosamente, una imagen de la santa distinta; la tradición se remona a la época barroca; a nosostros nos pareció una mezcla entre una falla valenciana y un monumento al arte jamaicol, aunque los palerminatos lo fotografiaban embelesados.
Frente a la plaza, comemos en Kaleido, un resturante familiar, un menú de pasta más bebida por 6.50 euros. Probamos la famosa Pasta con le sarde, una de las recetas sicilianas más logradas: mezcla sardinas con bulbo de hinojo, pasas, anchoas, piñones, etc en una mezcla que nos encantó, pero que no encontramos más por el resto de la isla. Lo peor del plato es que acabas con los dientes llenos de escamas plateadas, por lo que, si sonríes, puedes acabar deportado a Bucarest.(Receta: www.nicolacomunale.com... sarde.html ).

Pasta con le sarde.

Al quedarnos sin postre, no nos podemos resistir a otras granite; esta vez en el Bar Marocco, junto a la plaza de la Catedral (unos 2,50 euros). Repetimos varias veces, todas están buenísimas, pero esta vez tocó de arándanos (di gelsi) y almendras (alla mandorla), que estaba tan buena que te daban ganas de revolcarte por el suelo. Ya somos adictos.
Tras un breve descanso en el hotel para aliviarnos un poco del calor de la calle, nos acercamos a los Quattro Canti. Se trata del verdadero corazón de la Palermo antigua, cruce de caminos entre las rectilíneas Via Vittorio Emanuele y Via Maqueda, testimonio de la antigua dominación española, dejando la ciudad barroca dividida en cuatro sectores. Al achaflanar los ángulos de este cruzo mediante teatrales edificios barrocos, se creó una plaza octogonal; cada uno de los edificios-telones se divide en tres sectores: en el inferior encontramos fuentes que simbolizan las cuatro estaciones; en el sector intermedio un nicho alberga la estatua de un soberano español (Carlos V, Felipe II, Felipe III y Felipe IV), para dejar constancia del dominio y en la parte superior aparecen las santas protectoras de la ciudad: Ágata, Cristina, Ninfa y Oliva. A pesar de las restauraciones, sigue teniendo un aspecto ennegrido por el incesante tráfico de la zona. Una de las fachadas camufla la estructura de la iglesia de San Giuseppe dei Teatini, un verdadero monstruo barroco del siglo XVII, todo ostentación y magnificencia, dejando patente la gran inversión durante el periodo. Destaca su enorme cúpula cubierta de mayólicas y los frescos y estucos del interior. Si os gusta, como a mí, la teatralidad barroca y el urbanisto, todo este espacio resulta impresionante.


Fuente con alegoría de una estación, rey español y santa palermitana.[/align]



Preciosos detalles decorativos barrocos.

Justo al lado encontramos Piazza Pretoria, otro espectacular espacio urbanístico cerrado por San Giuseppe dei Teatini, el Palazzo Pretorio (Ayuntamiento) y la trasera del convento de Santa Caterina, en restauración; acompañan, para darle más sabor, algunos monumentales palacios barrocos abandonados a su suerte. La pieza estrella en la monumental Fontana Pretoria o delle Vergogne, que encantará a los amantes de las fuentes y los saltos de agua, como nosotros, conjugando la escultura, el urbanismo y el agradable sonido del agua; a pesar de tan poético lugar, creemos que el agua se evapora antes de llegar al suelo; me parece que hemos dicho más de trescientas veces "¡Qué calor!", la vida del turista es dura. La fuente se creó en el siglo XVI, en el más característico estilo manierista; en un principio estaba destinada a Florencia, pero los palermitanos se hicieron con ella. Un pequeño canal la recorre, flanqueado por esculturas de animales y una balaustrada cuajada de esculturas desnudas, que causaron mucho escándalo en su momento, tanto que las monjas del convento vecino decidieron castrarlas; en el canal se abren cuatro puentes que llevan a un nivel más elevado donde se encuentran las tazas de las que surge el agua. El Ayuntamiento debe hacer esfuerzos inmensos por mantenerla medianamente limpia de pintadas y lejos de los vándalos, por lo que está totalmente vallada.

Fontana Pretoria.


Lo sentimos, nos encantan los detalles decorativos.

Justo detrás, caminamos hacia la Piazza Bellini, un espacio urbano también muy interesante donde visitamos el convento de Santa Caterina, una de las sorpresas más gratas del viaje. Aunque habíamos leído en las guías que no se podía visitar, unos voluntarios muestran este edificio junto con otros de la ciudad (Los Jesuitas, el Oratorio de Santa Zita, etc.), pudiéndose adquirir un ticket conjunto de cinco monumentos por 5 euros; como no teníamos tiempo de visitar el resto, compramos sólo el de el convento (2 euros). El interior es totalmente impactante, espectacular, casi festivo por el colorido y la suntuosidad; todo se halla recubierto de estucos, mármoles y frescos, lleno de detalles escultóricos de calidad; merece la pena pasar un buen rato para descubrirlos. Resultan especialmente interesantes las taraceas de mármoles de colores que cubren cualquier espacio del templo; se trata de una corriente tradicional del Palermo barroco que descubriréis también en otros edificios.



Detalles decorativos en Santa Caterina.

Justo enfrente, se encuentra la minúscula iglesia de San Cataldo, una pequeña joyita que no conviene perderse. Se construyó en el siglo XII en estilo árabe y se coronó por los característicos cupulines rojos que os recuerdan que estamos en el centro del Mediterráneo.

San Cataldo.

Pegada a esta iglesia se construyó la iglesa de Santa Maria dell'Ammiraglio, conocida como La Martorana, otra de las joyas del arte árabo-normando, con sus magníficos mosaicos, aunque nos quedamos con las ganas de verlos, ya que estaba en restauración (y parece que va para largo). Se supone que de aquí proceden las tradicionales frutas realizadas con pasta de almendras que encontraréis en las pastelerías de toda la isla; para nosotros, tienen mejor aspecto que sabor, aunque hay que reconocer que estéticamente son un portento.

Tradicionales frutas de pasta de almendras.

Todavía nos quedan ganas de patear, así que nos vamos hasta San Francesco d'Assisi, donde hay una boda siciliana; todo un espectáculo en algarabía, vestuario y globos que no dejan respirar a los invitados e inundan la plaza. Iglesia franciscana en el antiguo barrio de los mercaderes, hoy con personajes con pinta extraña y gente que parece que vigila las esquinas; quizá estamos demasiado sugestionados. La iglesia, del siglo XII, destaca por su magnífica fachada gótica con un espectacular rosetón.

San Francesco y Oratorio di San Lorenzo.

Casi anexo a la iglesia, se encuentra el Oratorio di San Lorenzo, otra de las gratas sorpresas de Palermo. Los oratorios eran lugares de reunión de diversas hermandades y gremios, muestra de su poder como asociación; tuvieron gran profusión en los siglos XVII y XVIII y en casi todos ellos trabajó el famoso escultor Giacomo Serpotta o sus seguidores; el de San Lorenzo se considera la obra maestra de este escultor, aunque también trabajó en el de Santa Zita o el del Rosario di San Domenico, todos bastante similares. La decoración del suelo es a base de taracea de mármoles y las pareces se cubren de relieves en estuco; las escenas se organizan en los característicos teatrini, a modo de escenarios llenos de personajes. Las escenas son dinámicas y llenas de detalles, muchas veces anecdóticos, pero siempre con gran calidad, nada de esos angelotes con cara de bobalicones. Este oratorio albergaba el cuadro de La Natividad de Caravaggio, que fue robado en los años 60 y nunca más se supo. La visita es gratuita y guiada por voluntarios, generalmente estudiantes de historia del arte; nuestra guía, Carmela Catalano, fue encantadora y probó su español con nosotros; tuvimos a la pobre más de dos horas hablando de todo un poco
Con las pocas fuerzas que nos quedan, nos dirigimos a Santa Maria della Catena, que está a punto de cerrar (ningún monumento cierra más tarde de las 5 y media o seis de la tarde). Pagamos los 2 euros de la entrada y corremos al interior. El nombre lo recibe por la antigua cadena que cerraba el puerto de la ciudad; se trata de un curioso ejemplar de gótico catalán con una bella fachada porticada y un interior igualmente interesante.

Santa Maria della Catena.

Los pies ya no nos responden, así que decidimos descansar un ratito en el Foro Umberto I, el paseo marítimo de Palermo, aunque no penséis encontrar un paseo al estilo Benidorm. Recorre las antiguas murallas de la ciudad, con algunos miradores decimonónicos casi para el derribo y muchos restaurantes de pescado (muy caros) y heladerías, donde los palermitanos pasean por las noches. Hay muchos puestecillos donde venden el tradicional bocadillo de Palermo: pane con la milza, un bollo relleno de pulmón de ternera hervido, aunque no nos atrevimos a probarlo.

Pane ca' meusa o pane con la milza.

Tras un paseo por el decadente barrio del puerto, vamos al Carrefour de Piazza Marina a comprar algo para cenar, ya con el pelo rizado de la humedad y la camiseta pegada del calor y la humedad. Tras la cena en el hotel, decidimos dar un Paseo por el Palermo nocturno; nos dirigimos a la zona de la Catedral, done algunas calles se adornan por los vecinos con altares en honor a Santa Rosalía en una mezcla de una cruz de mayo y la decoración navideña de El Corte Inglés; muy curioso. Es el paraíso del arte jamaicol. Las señoras gruesas están sentadas en el fresco observando al personal que pasa, mientras niños sin camiseta revolotean de aquí para allá; es cierto que montan un escándalo para cualquier cosa, pero es parte del encanto de la ciudad. Tras las granitas de rigor (¡qué adicción!), esta vez al limone y al pistacchio, regresamos al hotel para descansar, si no mañana no nos podremos mover.


Decoraciones para la fiesta de Santa Rosalía.
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Ver Etapa: Palermo. 12 de julio de 2012.



Etapa: Palermo y Monreale, 13 de julio de 2012.  -  Localización:  Italia Italia
Fecha creación: 10/10/2012 19:59  
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A las 6 de la mañana ya es de día, la luz entra a raudales por las ventanas y las gaviotas te despiernan con sus sonidos enloquecidos. Tras el desayuno (otra vez queremos probarlo todo y acabamos empachados), damos un paseo hasta la iglesia de San Salvatore. Se en cuentra en Via Vittorio Emanele y nos pilla de paso hacia nuestro destino. Puede pasar desapercibida, pero merece la pena echar un vistazo. Es un espectacular espacio barroco de forma oval con balcones a modo de palcos; se tiene la sensación de estar en un teatro de ópera en lugar de una iglesia; aquí también podréis observar los característicos estucos y taraceas de mármol. No hay ni un alma.

San Salvatore y tienda de pupi.[/size

Casi enfrente encontramos una de las características tiendas de pupi sicilianos. Se trata de unas marionetas de hilo que suelen representar personajes de los cantares de gesta y paladines de Carlomagno (Rolando, Angélina, Ganelón, guerreros sarracenos...), modelos para interpretar la vida. Eran muy populares en el Palermo de antaño, acompañando sus funciones con pianolas, aunque todavía quedan algunos pequeños teatros donde se representan espectáculos con fines más bien turísticos. Teníamos pensado asistir a alguno, pero, al final, no nos dio tiempo.
También de camino damos un paseo por la destartalada Piazza Bologni, en obras, donde una escultura de Carlos V del siglo XVII (los españoles querían reivindicar viejas glorias) parece que vigile todo el espacio, que está cuajado de enormes palacios barrocos que hoy, en lugar de príncipes, albergan a las familias más humildes, por lo que ya podéis imaginar el estado de conservación. Se cuenta que en el siglo XVII Palermo contaba con más de 100 príncipes, otros tantos duques, marques y condes, por lo que la cantidad de palacios de la época es impresionante.

[size=9]Piazza Bologni.


Tras unas fotos de la Catedral, que con la luz de la mañana está preciosa, nos dirigimos hacia las catacumbas del Convento dei Cappuccini. Decidimos hacer el trayecto andando, ya que no está demasiado lejos y así conocer un poco la ciudad por lo caminos menos trillados, por la via Cappuccini; en el camino nos encontramos con un mercado de antigüedades con bastantes puestos; en realidad, se podría decir que parecen chabolas que venden antigüedades, con algunos objetos interesante que, por supuesto, no tenemos dinero para comprar; también se pueden ver pequeños puestos de pescado o fruta en cualquier esquina; simplemente un carro o carretilla con las productos del día se ofrecen a los vecinos. Al llegar a la cripta de los capuchinos (entrada 2 euros) nos arrepentimos de todo lo que hemos desayunado, pues el estómago se revuelve bastante; es increíble como los turistas frivolizan con la muerte y no paran de fotografiar cadáveres e incluso fotografiarse junto a ellos. Es lamentable y nosotros nos negamos a fotografiar tal espectáculo que, por otra parte, resulta interesante para comprender la mentalidad del momento. Tras bajar unas escaleras, se accede a una serie de salas abovedadas y húmedas, con pequeñas ventanas; hay un recorrido prefijado a través de unas plataformas con barandillas para que la gente no se salga de ahí y no intente llevarse algún hueso de recuerdo. El espectáculo es estremecedor, aunque, cuando llevas un rato, deja de impresionarte. Tiene su origen en el siglo XVI, cuando se carecía de espacio para enterrar a los frailes del convento, a los que se sumaron los benefactores de la institución, creando un complejo dividido en secciones, como en unos grandes almacenes: niños, mujeres vírgenes, sacerdotes, hombres, militares..., todos identificados con sus correspondientes carteles. Todos los cadáveres están embalsamados y conservan sus ropas originales, lo que hace que resulte todavía más morboso y repulsivo; según la categoría del muerto, se sitúa en una hornacina individual, nichos en varios niveles o un sepulcro aislado; los hay, incluso, familiares. Los cadáveres más recientes, del siglo XIX, conservan aún girones de piel, cabellos o bigotes, proporcionando un espectáculo totalmente macabro. Liberamos tensión pensando que, entre los cadáveres, podrían pasar desapercibidos Berlusconi o Robert Redford. La estrella del conjunto es la niña Rosalía Lombardo, muerta en los años 20 y embalsamada con una técnica secreta que hace que se conserve en perfecto estado, casi como si estuviera dormida. Los más morbosos podrán comprar postales con los cadáveres más impactantes y os aconsejamos que no perdáis tiempo visitando la iglesia del convento, ya que no tiene ningún interés.

En el cercano Corso Calafatimi hay bastantes paradas del autobús que se dirige a Monreale, aunque no esperéis que tenga una gran frecuencia, sobre todo en verano. Una vez llegado el autobús, nos subimos a él y pedimos el billete al conductor, ya que se pueden comprar a bordo; el señor, con bastante mal genio, nos dice que ya los ha vendido todos y para el autobús para que nos bajemos casi en marcha; el siguiente no pasará hasta dentro de hora y media. En un estanco cercano compramos el billete (1,50 euros) y ya estamos prevenidos para la mala leche de los conductores sicilianos, así que os aconsejamos que compréis los billetes antes de subir al autobús, por lo que pueda pasar. En el tiempo de espera nos acercamos a La Cuba, que está casi enfrente. La entrada cuesta 2 euros y la visita resulta interesante si estáis por la zona. Se trata de un antiguo palacio de verano mandado construir por los reyes normandos en el siglo XII. Refleja el estilo árabe que estaba de moda en la época y es muy interesante volumétricamente y también en su decoración, con multitud de arcos ciegos que le dan mucha gracia al conjunto. No conserva el techo, aunque se puede acceder al interior. Se trata de un monumento excepcional y único, como muchos de Palermo, pero está prácticamente abandonado; lo que debían ser espléndidos jardines de naranjos y limoneros, plantas aromáticas, juegos de agua y un gran estanque, se ha convertido en un solar lleno de jaramagos. Volmemos a repetir una frase que ya se hace muy reiterativa en Palermo "¡Qué pena!", no saben apreciar y explotar el patrimonio que tienen. Junto a la entrada hay un pequeño museo con piezas decorativas originales del edificio, sobre todo inscripciones con caracteres cúficos y una maqueta.

La Cuba.

El autobús hace un recorrido de una media hora siempre en ascenso, ya que Monreale se encuentra en una zona elevada. A lo largo del recorrido podréis disfrutar de las vistas de la Conca d´Oro, un valle repleto de naranjos y otros árboles frutales y bonitas vistas de todo Palermo.

Conca d´Oro.

El autobús te deja en la entrada del pueblo y tras subir por una pequeña cuesta por un recorrido serpeante de turistas, se llega al Duomo. Decidimos visitar primero el Claustro (entrada 6 euros que bien merecen la pena), un auténtica maravilla del arte normando. Construido en el Siglo XII, se trata de un gran espacio flanqueado por más de doscientas columnas pareadas, todas con decoraciones diferentes, muchas de ellas con incrustaciones de piedras de diferentes colores y mosaicos dorados; fijaros también en todos y cada uno de los capiteles esculpidos con figuras bíblicas, escenas paganas, animales, alegorías de los meses, así como en la estupenda fuente (chiostrino) en una esquina, bajo un templete donde encontramos la mayor profusión decorativa, todo ello con un cierto sabor oriental. Dice la leyenda que las mujeres que se lavan en ella rejuvenecen diez años. Es mentira, había auténticos vejestorios por allí. El espacio es un estupendo lugar para sentarse, relajarse y disfrutar de todos los detalles con tranquilidad... y por qué no, para comer.

Claustro de la Catedral de Monreale.


Columnas del Claustro de Monreale.[/size


[size=9]Capiteles del Claustro de Monreale.



Chiostrino.

La Catedral abre a las 2, por lo que tenemos que esperar y aprovechamos para comer. En la misma Plaza hay algunas focaccerie donde poder comprar pedazos de pizzas, arancini o panini bastante baratos. Comimos junto a la bonita Fuente del Tritón, en la plaza lateral de la Catedral.

Fuente del Tritón, Monreale.

La Catedral, gratuita, también del Siglo XII, es la obra maestra del arte árabe-normando. Recuerda en cierta manera a la Capilla Palatina pero todo muchísimo más grandioso, tanto que llega casi a abrumar. Comenzamos con las magníficas puertas de bronce del Siglo XII con numerosos relieves. En el interior no se sabe donde mirar debido a que todo está cubierto de mosaicos dorados con numerosas escenas que cubren más de seis mil metros cuadrados. Podéis encontrar todo tipo de escenas bíblicas y al propio Guillermo II coronado por Cristo en persona; el Pantocrátor del Ábside Central es verdaderamente impresionante, uno de los mayores del mundo. Tampoco hay que perderse los magníficos artesonados con mocárabes que le dan un toque islámico al conjunto. De todas formas, el hecho de que tenga tres naves, los numerosos bancos y la oscuridad hacen que a veces las perspectivas para contemplar los mosaicos queden a veces muy forzadas. El estado de conservación es magnífico. El Ábside derecho incluye algunas tumbas y una Virgen románica mientras que el de la izquierda da acceso a la Sacristía y el Tesoro. La entrada cuesta unos 2 euros y merece la pena, ya que se puede disfrutar de una magnífica capilla barroca en taracea de mármoles mandada construir por un arzobispo español, así como de algunas piezas de arte litúrgico.

Fachada de la Catedral de Monreale.

Mosaicos de la Catedral de Monreale.

[size=9]Capilla barroca del Crucifijo.


Antes de coger el autobús de las 4, mereció la pena detenerse para contemplar el Ábside desde el exterior, muy similar al de la Catedral de Palermo, con sus característicos arcos cruzados y la combinación de piedras de dos colores.

Llegamos a Palermo y descansamos en el hotel hasta las 6, porque el calor era insoportable. Decidimos dar un paseo sin rumbo fijo para ver algunos lugares en nuestra última tarde en Palermo. Nos dirigimos a la zona de San Domenico, muy alterada por edificios modernos y donde comienza el verdadero centro comercial de la actual Palermo. La fachada de San Domenico es del Siglo XVIII y acoge un panteón con sicilianos ilustres. En la Plaza se encuentra un monumento barroco al Triunfo de la Inmaculada.

Piazza San Domenico.

Las calles de la Plaza conducen al popular Mercado de la Vucciria, una serie de estrechas calles y plazas repletas de tiendas y tenderetes con todo tipo de productos, desde el característico pez espada hasta puestos para turistas. No os perdáis los puestos de sardinas asadas, todos abiertos hasta bastante tarde. La sensación al pasear por las calles de los alrededores es poco recomendable, ya que se trata de la zona más degradada de Palermo, teniendo a veces la sensación de pasear por una ciudad fantasma y otras veces la de ser observado por personas con las que no te irías a tomar un café.
Paseando sin rumbo nos encontramos con la chiesa de Sant'Agostino, el Oratorio de San Cita, San Ignazio, antiguos palacios góticos que acogen museos...aunque ya todo está cerrado. Acabamos la ruta frente al Teatro Massimo, un enorme edificio del siglo XIX en estilo neoclásico, en cuya escalinata tiene lugar el final de la trilogía de El Padrino (no os contamos lo que pasa, por si queda alguien no la haya visto).
Con los pies molidos, decimos regresar a Piazza Marina y cenar de nuevo en Francu U' Vastiddaru, ahora con menos calor, pero con las riquísimas especialidades palermitanas. No pueden faltar las granite del Chiosco della Frutta, en este caso probamos al limone y all'arancia (naranja); la clasificación se está poniendo difícil por ver cuál está más rica. Ya recuperados, damos un paseo por el Foro Umberto I, para tomar el fresquito de la brisa marina; todo estaba lleno de puestecillos con juguetes para niños y el típico dulce con almendras y caramelo en tabletas (aquí se llama piñonate); nos encontramos con un concierto de grupos locales con unas 30 personas de público y en el regreso nos encontramos con las proyecciones de luces en I Quattro Canti con motivo de la fiesta de Santa Rosalía; la verdad es que eran espectaculares. No podemos más ¡A dormir!

Teatro Massimo.[/align]

I Quattro Canti con iluminación especial.

Es una pena que no nos pudiéramos quedar en Palermo para U Festinu de Santa Rosalía en el día siguiente. En este video nos podemos hacer una idea de cómo es la ciudad en fiestas.
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Ver Etapa: Palermo y Monreale, 13 de julio de 2012.

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  Últimos comentarios al diario  Quanto è bella la Sicilia!
Total comentarios 9  Visualizar todos los comentarios

Palmero  palmero  02/06/2013 17:48
estamos completando con tu excelente información nuestra ruta por Sicilia. A la par, ameno y práctico. Felicidades

Diderot  Diderot  03/06/2013 22:46   
Muchas gracias por las estrellas. Seguro que volveréis encantados de Sicilia.

Travau67  travau67  22/08/2014 20:12   
Muchas gracias por tu estupendo relato. Vamos a ir a Sicilia en octubre y nos está ayudando mucho tu experiencia.

Sin embargo me encuentro con un problema a la hora de visualizar muchas (de hecho son la mayoría) de las fotos: es como si no existieran (aparece un icono de imagen rota), como ejemplo te puedo poner la foto de Corleone. ¿Habría alguna posibilidad de que volvieses a subir esas fotos?

¡¡Muchas gracias de nuevo!!

MarcoPolo  MarcoPolo  02/08/2015 19:30   
He empezado a preparar un viaje a Sicilia y me estoy leyendo todos los diarios, además de las distintas paginas sobre Sicilia. El tuyo es, con mucho el que mejor información me ha dado. Y las magníficas fotos te incitan a conocer algunos sitios que no tenía previstos. Los Viajeros siempre es imprescindible en mis viajes, pero tu diario es un valor añadido. Muchas gracias.

Diderot  Diderot  13/08/2015 15:57   
Muchas gracias por tu comentario.

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marta3
Marta3
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Abr 29, 2009
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Fecha: Jue Abr 19, 2018 08:11 pm    Título: Re: Viajar a Sicilia - Islas de Italia- Consejos

Hola! Cerca de Catania también está Siracusa ( lo que no se es tema transporte)donde lo más importante es la isla de Ortigia, para perderte por sus preciosas calles, y el parque arqueológico con un teatro griego y la Oreja de Dionisio. A mi me gusto mucho esta ciudad. La plaza del Duomo es muy bonita. De la catedral no puedo opinar porque Iba demasiado de verano, tenía que haberme tapado un poquito más...

Vas al Strombili? Para mi la mejor experiencia, alucinante subir y ver la erupción.
Me encanto Sicilia

Disfruta!!
alextrujas
Alextrujas
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Ene 13, 2011
Mensajes: 6

Fecha: Jue Abr 26, 2018 04:56 pm    Título: Re: Viajar a Sicilia - Islas de Italia- Consejos

Hola buenas. Somos un grupo de 8, chicas y chicos. Nos gustaria alquilar una casa, baratita cerca de la playa en cualquier parte de sicilia que haya algo de ambiente nocturno. Hemos mirado Palaermo, porque es lo mas conocido y lo mas grande, pero no hay ni playa ni casas, aunque si vida nocturna. Algun lugar de la isla tienes estas tres cosas: playa, vida nocturna y alquiler de casa (por airbnb estaria bien). Tambien hariamos algo de turismo, pero no queremos estar recorriendo la isla cambiando de lugar, si no tener un lugar donde quedarnos los 7 dias.

Gracias!
ANEROL27
ANEROL27
Experto
Experto
Oct 14, 2007
Mensajes: 206

Fecha: Jue May 03, 2018 08:51 pm    Título: Re: Viajar a Sicilia - Islas de Italia- Consejos

Hola a todos/as:

Estoy barajando hacer un viaje corto a Sicilia, serían 3 días y medio completos (tiempo de los vuelos ya descontados) y volaría a Catania.

Por lo que he léido Catania está muy bien para hacer una escapada, la excursión al Etna y no sé si daría tiempo a algo más

Por otro lado ¿qué tiempo hará en esa época? ¿estarán las ciudades muy "muertas"?
venecia1
Venecia1
Indiana Jones
Indiana Jones
Abr 26, 2009
Mensajes: 3637

Fecha: Jue May 03, 2018 09:15 pm    Título: Re: Viajar a Sicilia - Islas de Italia- Consejos

¿En qué fechas vas?

Prefiero Taormina o Siracusa a Catania, puedes hacer ambas y por supuesto la excursión al Etna.
Tura
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Experto
Experto
Dic 18, 2010
Mensajes: 106

Fecha: Dom May 13, 2018 08:47 pm    Título: Re: Viajar a Sicilia - Islas de Italia- Consejos

Al lado de Palermo tienes la Reserva dello Zingaro, Spiaggia di Mondello, etc.
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