La noche anterior lo habíamos recogido todo y dejamos a punto las maletas para no perder tiempo durante la mañana y salir escopeteados de Kona dirección Hilo. El día prometía, teníamos un largo camino repleto de lugares fantásticos para descubrir.
Volvimos a pasar por Milolí, ya que la primera vez no lo encontramos. Bajamos hasta la mitad de una serpenteante carretera e hicimos algunas fotos a aquel pueblo devastado por la lava. No había vegetación y quedaban algunas casas desperdigadas en medio del paisaje.
Volvimos a pasar por Milolí, ya que la primera vez no lo encontramos. Bajamos hasta la mitad de una serpenteante carretera e hicimos algunas fotos a aquel pueblo devastado por la lava. No había vegetación y quedaban algunas casas desperdigadas en medio del paisaje.


Cogimos la Hwy 11 y llegamos al distrito de Kau. Esta formado por 3 ciudades donde crecen las famosas nueces de macadamia, la caña de azúcar y naranjas.
Lo que destacamos de esta zona es Punalu’u Beach Park, situado a 8 km al sudoeste de Pahala.
Es una playa de arena negra rebosante de cocoteros y donde puedes encontrar grandes cantidades de tortugas, comiendo en la orilla y nadando en el mar. Estuvimos unos minutos admirando tan bonito paisaje. El aire soplaba con fuerza y movía enérgicamente las palmeras de los cocoteros, el mar estaba un poco enfurecido y las olas rompían con fuerza contra las rocas.
Lo que destacamos de esta zona es Punalu’u Beach Park, situado a 8 km al sudoeste de Pahala.
Es una playa de arena negra rebosante de cocoteros y donde puedes encontrar grandes cantidades de tortugas, comiendo en la orilla y nadando en el mar. Estuvimos unos minutos admirando tan bonito paisaje. El aire soplaba con fuerza y movía enérgicamente las palmeras de los cocoteros, el mar estaba un poco enfurecido y las olas rompían con fuerza contra las rocas.



Seguimos por la Hwy 11 sin parar hasta llegar al hotel que teníamos reservado en Hilo.
Hicimos el check in, dejamos en la habitación los bártulos y proseguimos nuestro planning en busca de las Akaka Falls State Park.Dos de las cascadas más impactantes del Estado se hallan en este parque, en las colinas de Hamakua Coast.
Condujimos por la Hwy 220 y a 5,5 km al oeste de Honomu se encuentra este parque. Llegamos al parking, dejamos el coche y justo en la entrada para acceder al recorrido nos encontramos un joven apoyado en una máquina de tikets. Nos paró para comentarnos que si dejábamos el coche dentro teníamos que pagar el parking, pero si lo dejábamos afuera no hacía falta.
Sacamos el coche y lo estacionamos a unos pocos metros de donde estábamos. Realmente me sentí un poco mal por el tacañismo que nos entró por no querer pagar el ticket del parking.
El camino para acceder a la cascada era sinuoso y precioso, la vegetación frondosa y verde te transportaba a un cuento bucólico. Se recorre en menos de media hora y une la Kahuna Falls de 120 metros con Akaka Falls de 130 metros. En el mirador principal puedes escuchar el agua caer con fuerza y desde el borde del camino la puedes observar en toda su dimensión, incluido el estanque que hay abajo. El mirador de la primera no tiene tan buena visibilidad como la segunda.





Después de esta breve pero bonita visita nos dirigimos hacía Kaumana Caves. De camino a estas cuevas nos desviamos por la Scenic Road. Es un corto trayecto por la carretera antigua que pasa por medio de frondosa vegetación, desde allí se puede ir al World Botanical Gardens. Nuevamente por falta de tiempo y porque nos quedaba poca gasolina desistimos acercarnos al Jardín Botánico.
Kaumana Caves no estaba indicada en nuestra guía, Este lugar los descubrimos en internet, lo sacamos de alguno de los diarios que leímos de Hawaii. Es una maravilla de la naturaleza.
En cuanto llegamos dejamos el coche aparcado en el arcén de la carretera, daba un poco de respeto porque no había ni un alma a la vista. Bajamos por una escalera tupida de flora autóctona y bastante empinada que nos daba entrada al tubo de lava.
Kaumana Caves no estaba indicada en nuestra guía, Este lugar los descubrimos en internet, lo sacamos de alguno de los diarios que leímos de Hawaii. Es una maravilla de la naturaleza.
En cuanto llegamos dejamos el coche aparcado en el arcén de la carretera, daba un poco de respeto porque no había ni un alma a la vista. Bajamos por una escalera tupida de flora autóctona y bastante empinada que nos daba entrada al tubo de lava.


Con nuestras luces de minero nos adentramos en la oscuridad de la cueva creada por la lava. Fue increíble estar los dos solo en la completa oscuridad, escuchando sonidos que te hacían volar la imaginación.



Tras un breve visita al tuvo de lava nos fuimos hacía Rainbow Falls. Situado a 3 km al oeste del centro de Hilo en Waianuenue Avenue.
El nombre de estas cascadas se debe a los arcos iris que se crean cuando el sol se filtra a través de la bruma que produce la cascada de 24 m.
Al llegar por la tarde no pudimos ver el arco iris creado en la cascada, hicimos algunas fotos y paseamos un rato por los alrededores. Accedimos por un camino señalizado aún pequeño bosquecillo de banyan trees. El suelo estaba minado de raíces de estos grandes árboles, que hacían divertido caminar por él.
El nombre de estas cascadas se debe a los arcos iris que se crean cuando el sol se filtra a través de la bruma que produce la cascada de 24 m.
Al llegar por la tarde no pudimos ver el arco iris creado en la cascada, hicimos algunas fotos y paseamos un rato por los alrededores. Accedimos por un camino señalizado aún pequeño bosquecillo de banyan trees. El suelo estaba minado de raíces de estos grandes árboles, que hacían divertido caminar por él.




Tras jugar como niños por este bosque que parecía sacado del señor de los anillos seguimos por el camino hasta llegar a la parte trasera de la cascada. Allí nos encontramos con una preciosa estampa, un estanque que en sus calmadas aguas se reflejaba el bonito paisaje y que daba paso a la caída de la cascada. Un lugar tranquilo y encantador para acabar el día.

Comentar que en los lugares visitados en esta etapa no hay que pagar entrada.