Steinach – Haslach – Hausach – Gutach – Hornberg – Lauterbach – Schranberg –Rottweill – Vilingen – St Georgen- Triberg – Schonach
Nos levantamos en el Gasthof que encontramos en Steinach –ya muy cansados – y recibimos el desayuno correspondiente.
Continuamos con la ruta con dirección a Haslach, otro pequeño pueblo muy vertical (me refiero a una calle principal muy larga con casitas a los lados) y un centro del pueblo curioso con un centro donde había pequeñas ventas ambulantes de productos charcuteros (como no salchichas y demás), pollos, flores, chocolates, etc… pero no demoramos en salir a Hausach donde nos encontramos más de lo anterior y así nos fuimos a Gutach, empezamos.
Hay un museo de casitas-granja rurales donde te enseñan por un módico precio como vivían allá por el siglo de la chancleta en las granjas tradicionales de la zona. No voy a mentir, llegamos, lo vimos por fuera y nos piramos…no me llaman la atención ese tipo de museos donde te enseñan una casa antigua por dentro con bacinillas y sillas de madera o maquinas de coser con pedales antiguos, o como ordeñaban vacas….y encima por 20€ o así por cabeza, lo más interesante que vi fue
Es el gorro típico de la zona…en un escarabajo...pues si…y es el logo de toda la Selva Negra, lo veras por doquier.
En Hornberg nos encontramos un pueblecito muy bonito con una calle principal empedrada desde se veía a la alto de la montaña un castillo y el rio Gutach que pasaba por el medio dándole un toque muy chulo. A la salida del pueblo, como está entre dos montañitas se puede tener unas vistas desde arriba que lo hacen muy bonito.
Por Lauterbach y Schranberg hicimos diversas paradas echar un vistacito a la zona, aunque no tenían mucho atractivo a priori.
Continuamos hacia Rottweill y ….ohhh… salimos de la Selva Negra. Se nota de inmediato el cambio del terreno, comienzan las carreteras rectas y planas y el paisaje se paso de un verde bosque a un amarillo cultivo. Llegamos y descubrimos el truco número 7 del viaje. Hay que pagar en casi todos las zonas para aparcar, pero si buscas un poco encuentras mucho más barato. Resulta que las diferentes zonas de un mismo pueblo o ciudad, en la calle principal te clavan, pero en las calles de los alrededores te basta con el “Parkshein” o el precio es la mitad. Pues mereció la pena la verdad, es muy bonito el centro de la ciudad. Además había un mercadillo de frutas y flores súper bonito con precios muy baratos.
Iniciamos la vuelta a la Selva Negra esta vez pasando por Vilingen, muy muy bonito. Grande el centro y muy comercial pero encantador de verdad. Mereció la pena el “desvío”.
De camino a Triberg esta St. Georgen y mira que intentamos entrar 3 veces, pero estaba completamente en obras y los desvíos nos indicaban erróneamente como entrar en el pueblo. Parecía que estaba como en lo alto de una pequeña colina pero no hubo forma de encontrar la entrada al centro, así que hicimos un alto en las afueras en un lago-piscina.
Llegamos a Triberg. Impresionante. Muy vertical, con sus cascadas repletas de agua y las tiendas con los famosos relojes de Cuco (la cuna de esos relojes dicen ellos). Como “tip” diré que compramos allí un reloj de cuco de recuerdo que luego vimos en otras tiendas a lo largo del viaje bastante más caros.
A la entrada (de pago) a las cataratas te venden cacahuetes para dárselo a las ardillas, creo que deben de estar más que sobre alimentadas porque no se acercaban cuando la gente tiraba y tiraba cacahuetes….(no piques). Las cataratas son por escalones o secciones, vas caminado por rampas a un lado y subes y subes hasta que desde arriba del todo ves los diferentes 4 ò 5 tramos.
Entre la carretera del día y la pateada de la tarde decidimos quedarnos por la zona, y fue la mejor decisión sin dudarlo, ya que preguntamos en la oficina de turismo y nos aconsejaron ir a Schonach, que estaba a 2 ó 3 Km más arriba y había Gasthaus más bonitos y baratos que los hoteles de la zona. Dicho y hecho, el más bonito Gasthaus de todo el viaje que nos quedamos nos esperaba, todo de madera y muy grande. Según lo vimos lo decidimos, haríamos allí 2 noches (50€ por noche).
Además de propina le preguntamos al dueño por un lugar donde cenar comida típica a buen precio, y nos indicó un restaurante unos 4 Km más arriba que fue tan bueno, tan bonito y tan barato que cuando acabamos de cenar reservamos para la noche siguiente (se llamaba Gastehaus Wilhelmshöhe y sus habitaciones eran más caras que nuestra base y estaban llenos)