El martes 13 de julio nos levantamos a las 7:40, nos esperaba un largo día por delante... Fuimos a desayunar al bufet y mi hermana se perdió. Mira que es pequeño aquello pero creo que su sentido de la orientación es más pequeño todavía...
A las 8.45 pasó a recogernos la lancha a la misma playa del hotel. Por un lado me alegro de no haber tenido que ir hasta el pueblo
pero así hubiese logrado salir del hotel, es que no hubo forma Pues nada llegamos al Canto de la Playa. Yo me la había imaginado como un sitio solitario y aquello parecía el metro en hora punta, la de lanchas que había... La verdad es que no me importó mucho, la playa era casi tan bonita como en la que estuve la otra vez


Pues paseamos un rato, nos bañamos, hicimos snorkel (no había mucho para ver pero bueno

Desde allí marchamos a Mano Juan, el pueblo de pescadores, donde había puestecitos para comprar y eso. A mí los puestos ni frío ni calor, así que aproveché para ver un poco el pueblo, cómo era, sus casas... Bueno, el tiempo no permitió curiosear tanto como me hubiese gustado, pero bueno.

De allí a la playa donde íbamos a comer... Aquello sí que estaba completamente lleno de gente. Casi no cabíamos los de nuestro grupo en las mesas, no sé cuántos van normalmente, pero ese día debíamos estar más. De todos modos, nada que no se solucione apretando el culo
Otra vez a la lancha. En medio del mar nos paramos para ver las estrellas. Era un sitio que cubría bastante así que era cosa de ir con las gafas para ver debajo del agua. ¡Qué chulo todo! Lo único que para ver la estrella de cerca había que sumergirse bastante y con mi poco fuelle...
Próxima parada: Piscinas Naturales. Para los que no lo sepais las piscinas naturales se refieren a una zona algo alejada de la cosa, en la que casi no cubre, el agua está mansa, el azul es precioso... Lo que más choca es ver cómo estás tranquilamente con la playa a cierta distancia. Allí hicimos lo típico, lo que hacen todas las excursiones, beber relajadamente en el agua mientras escuchas musiquita
Tras esto nos devolvió al hotel, otra vez por la playita del mismo. Volvimos a la habitación a descansar (nos lo habíamos ganado
Esa noche pensamos en cenar en el italiano. Bueno, no sabíamos que había que reservar, pero no tuvimos problema, nos cogieron los datos y nos dijeron que volviésemos en 20 minutos, cosa que aprovechamos para irnos un ratico al bar.
La verdad es que cenamos de maravilla, yo unos spaguetti a la boloñesa y profiteroles y mi hermana un rissotto de aroma de trufa.
De allí a la habitación y a dormir



