Mi último día en Santiago estuvo dedicado a las visitas de los Museos relacionados con el asalto al Moncada: El Hospital Saturnino Lora, el propio Cuartel Moncada y la Granjita Siboney.
La granjita Siboney es el lugar que Abel Santamaria alquiló para que fuera el punto de reunión de los asaltantes y el lugar donde se escondieran los vehiculos y las armas. La pantalla fue que allí se iba a poner un gallinero.
[/URL]Usaban estos pozos para enterrar las armas envueltas en bolsas de arpillera a las que les escribian "alimento"

Luego del asalto frustrado al Hospital y al Moncada, el ejército batistiano fue hasta la granjita y la acribilló para simular un enfrentamiento para aprovechar y "plantar" los cuerpos de los militantes que habían sido tomados prisioneros, torturados y asesinados en el Hospital.

Los agujeros en la casa no son los originales ya que la casa luego de la balacera fue restaurada, pero al volverlos a hacer se conservaron los lugares de los impactos originales.


En cuanto al Hospital Saturnino Lora, formaba parte de la estrategia para tomar el Moncada. La idea era que Abel Santamaría con su grupo tomara el hospital (que se encuentra detrás del cuartel) y Raúl con el suyo tomara el Palacio de Justicia (que estaba enfrente) para que sirvieran de apoyo al grupo que iba a tomar el Moncada y que comandaba Fidel.


La toma de la posta 3 del Moncada por el grupo de Fidel se realizó sin disparar un sólo tiro. Pero fueron descubiertos por una patrulla que daba vueltas alrededor del cuartel y se generó una balacera. Sonaron las alarmas en todo el cuartel. Fidel se da cuenta que perdido el factor sorpresa la toma del Moncada iba a ser imposible y manda un mensajero hacia el Hospital y el Palacio de Justicia para avisar la retirada. El mensajero es asesinado en el camino por lo cual la gente que tomó el hospital no se entera de la orden de Fidel. El grupo de Raúl, en cambio, al estar enfrente, ve lo que sucede y escapa. Sin embargo son los primeros que son capturados dias después y Raúl se hace cargo de toda la operación. Fidel había huido a las montañas y sería caputrado después.
La gente comandanda por Abel resiste hasta el último tiro, hasta que son caputrados todos, menos uno que logra escapar. Los capturados son torturados y asesinados, menos las dos mujeres que participaron del asalto, ya que la prensa había empezado a preguntar por su paradero. Fueron sentenciadas a 7 meses de prisión y fueron las únicas de los condenados por el asalto que cumplieron la condena completa.
El ejercito batistiano para disfrazar los fusilamientos, vistieron a los asaltantes con ropa militar manchada de sangre, pero se olvidaron dos pequeños detalles: los uniformes no tenían agujeros de balas y por otro lado, algunos todavía tenían las etiquetas del almacen del ejercito de donde habían sido sacados.
El hospital es histórico también, porque en una de sus salas se realizó la última audiencia del juicio a Fidel Castro.

Se eligió ese lugar porque las primeras audiencias se habían realizado en el Palacio de Justicia, pero al ver que el carisma y la oratoria de Fidel generaban adhesión en la gente, las autoridades decidieron hacer la última audiencia en un lugar privado al que asistieron 6 periodistas. En esa sala, Fidel pronunció en su alegato su célebre frase.

Por último la visita al Museo del Cuartel Moncada (hoy convertido en un colegio) es tan imprescindible como la del Museo de la Revolución. Recomiendo hacerlo con el guía. Por más que uno sepa la historia, no deja de estar bueno. No sólo te explica lo que fue el asalto al cuartel, sino que te da una vision completa de todo el proceso: como estaba Cuba en la década del 40, lo que fue el asalto al Moncada, la guerra revolucionara del M26-J hasta el triunfo de la Revolucion.





Pasado al mediodia me tomé el avión de regreso a La Habana. Temprano al otro día tenía que partir hacia Cayo Largo.