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CUBA. DIEZ D√ćAS DE ENERO. ūüß≠ Blogs de Cuba
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Diario: CUBA. DIEZ D√ćAS DE ENERO.  -  Localizaci√≥n:  Cuba  Cuba
Descripci√≥n: Visita de La Habana y un poquito de las zonas occidental y central.
Autor: Artemisa23   Fecha creaci√≥n: 
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Etapa: PREPARATIVOS, VIAJE Y LLEGADA A LA HABANA.  -  Localizaci√≥n:  Cuba Cuba
Fecha creaci√≥n: 01/02/2014 19:02  
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La decisi√≥n de hacer un viaje a Cuba en unos d√≠as que nos quedaban de vacaciones fue bastante sencilla, establecer el itinerario result√≥ mucho m√°s complicado. Primero piensas en el cl√°sico combinado La Habana-Varadero, pero en cuanto empec√© a indagar, me di cuenta que, puestos a hacer 8.000 Km. y 10 horas de viaje en avi√≥n de ida y otros tantos de vuelta, para nuestros gustos hab√≠a otros lugares m√°s atractivos que una estancia playera por muy bueno que sea el todo incluido. Simplemente se trata de una preferencia personal porque cada cual tiene su forma de ver y vivir las vacaciones. Lo que s√≠ quer√≠amos era visitar alg√ļn Cayo para conocer las playas cubanas y hacer un poco de snorkel.

Conforme iba leyendo informaci√≥n, a√Īad√≠a nuevos destinos y descubr√≠ tambi√©n que la isla es m√°s grande de lo que me hab√≠a imaginado, con lo cual lo que empez√≥ en siete d√≠as acab√≥ en doce, en realidad diez, pues un d√≠a se va en la ida y otro en la vuelta: en total, diez d√≠as completos all√≠. Como no era posible alargarlo m√°s, tuve que eliminar lugares tan atractivos como la zona oriental de la isla. Me puse unos destinos fijos como La Habana un m√≠nimo de tres d√≠as, Vi√Īales, Trinidad, Topes de Collantes y alg√ļn cayo. Demasiadas aspiraciones para tan pocos d√≠as, lo s√©; pero como los d√≠as son los que son, ah√≠ empez√≥ la locura de ver qu√© hacer, en qu√© orden y c√≥mo cuadrarlo todo.

La excursi√≥n a Vi√Īales de un d√≠a desde La Habana que ofertan las agencias no me convenc√≠a, es una paliza y te pasas la mayor parte del tiempo metido en el bus pues hay 189 Km. desde La Habana a Vi√Īales. Adem√°s, quer√≠a incluir Las Terrazas y Soroa. Hay gu√≠as que ofertan los tres destinos en un d√≠a con un taxista, pero incluso esa opci√≥n a la carta segu√≠a pareci√©ndome una paliza para una sola jornada. As√≠ que me plante√© dos o tres d√≠as por esta zona para poder unir tambi√©n Cayo Jut√≠as o Cayo Levisa.

El alquilar un coche qued√≥ descartado casi desde el principio: para dos personas sale bastante caro, en enero no hay demasiadas horas de sol (amanece a las siete y anochece a las seis), a mi no me gusta conducir, somos incapaces de levantarnos antes de las ocho a no ser que nos obliguen y circular por las carreteras cubanas de noche no es muy aconsejable si no se conocen. Tante√© la opci√≥n de contratar un coche con conductor, pero el precio tambi√©n sub√≠a mucho. Mir√© contratar taxis para ir de unos lugares a otros, pero eso complicaba bastante el tema, y con el autob√ļs se pierde bastante tiempo. Finalmente encontr√© una soluci√≥n intermedia que termin√≥ saliendo bastante bien: un mini-circuito de tres d√≠as: el primer d√≠a recorriendo Las Terrazas y Soroa (durmiendo en Soroa), el segundo d√≠a visitando Cayo Levisa (duramiendo en Vi√Īales) y el tercer d√≠a por Vi√Īales con regreso a La Habana por la tarde. Lo contrat√© desde Espa√Īa por internet.

Respecto a la zona central, ir a Trinidad sin coche era incluso más peliagudo pues la distancia es realmente considerable 335 Km, y en Viazul suponía casi un día perdido en el trayecto en bus. Puede interesar en viajes más largos, pero con tan poco tiempo, fastidia bastante la verdad. Así que, por cuestión de precio y para aprovechar al máximo, volví a decantarme por la opción del mini-circuito de cuatro días.

Por las fechas de los vuelos, sobre todo el de ida, el 2 de enero, los precios eran bastante elevados, si bien no tanto como en la semana de Navidad. Pero como las fechas no eran negociables por razones laborales, despu√©s de mucho mirar y esperar con paciencia a que bajaran los precios de los vuelos (que, por cierto, no hicieron m√°s que ir subiendo seg√ļn pasaban las jornadas), aprovech√© una oferta puntual on line de Halc√≥n Viajes, que inclu√≠a vuelos directos con AirEuropa, traslados aeropuerto-hotel-aeropuerto, visados, seguro ampliado (que necesito por razones particulares) y 10 noches en el Hotel Sevilla. La oferta era cerrada y supon√≠a perder cinco noches de alojamiento en La Habana, pero por m√°s que busqu√©, no encontr√© nada que me saliera m√°s barato en un hotel con esa ubicaci√≥n, aun reservando cinco noches menos. Por mi cuenta, sorprendentemente solo el vuelo me sal√≠a 200 euros m√°s barato por persona que el paquete completo, a lo que tendr√≠a que a√Īadir el hotel, los traslados, los visados y el seguro.

En resumen, que un viaje a Cuba lleva tiempo de preparar y tampoco resulta demasiado barato. Hay formas de ahorrar, movi√©ndose con los autobuses de Viazul, aloj√°ndose en casas particulares, etc; pero hay que estudiarlo mucho y contar con m√°s d√≠as. As√≠ que a estudiar toca, al fin y al cabo los preparativos no dejan de ser una parte misma del propio viaje, ¬Ņno?

Dejo un peque√Īo mapa casero, en naranja los lugares que √≠bamos a visitar:


El dos de enero salimos con apenas diez minutos de retraso desde el aeropuerto de Barajas. Hab√≠a reservado los asientos del avi√≥n en la web de AirEuropa (10 euros por asiento y vuelo), si bien en la ida no consegu√≠ pillar los de primera fila, con m√°s espacio delante para estirar las piernas. Salimos con lluvia y fr√≠o a las 15:15 hora espa√Īola y despu√©s de m√°s de 10 horas de vuelo pesado e interminable, pero sin incidencias dignas de menci√≥n, llegamos a La Habana sobre las 19:15 hora cubana, ya de noche all√≠. Los tr√°mites en el aeropuerto Jos√© Mart√≠ fueron lentos, pero a nosotros se nos dio bien y terminamos pronto. Nos estaba esperando un autob√ļs de Travelpl√°n para llevarnos a los respectivos hoteles. Otros viajeros tardaron m√°s y aprovechamos la espera para ir a cambiar a la Cadeca (Casa de Cambio) del aeropuerto. Tardamos una media hora porque hab√≠a bastante cola, pero nos ven√≠a muy bien llevar ya moneda cambiada. El cambio fue parecido al que nos dieron en otras Cadecas de La Habana, creo que no var√≠a demasiado de unas a otras, incluso puede que sea hasta el mismo. Donde no hay que cambiar es en los hoteles. En los bancos no probamos, hab√≠a demasiadas colas.

El trayecto desde el aeropuerto Jos√© Mart√≠ hasta La Habana Vieja nos llev√≥ una media hora. La verdad es que llegar a La Habana de noche y descubrir sus calles desde el bus es toda una experiencia, porque aunque vas sabiendo que las ciudades en Cuba est√°n mucho menos iluminadas de lo que estamos acostumbrados en Espa√Īa, no deja de resultar chocante encontr√°rtelas medio en penumbra, mientras intentas desentra√Īar el estado de los edificios, que se adivinan unos decr√©pitos y otros hermosos y coloristas; pero sobre todo sorprende la gente, la gran cantidad de personas que se mueven tranquilamente entre las sombras. Los parques y las aceras est√°n repletos de ni√Īos que juegan, gente que pasea, habla en corros o sentados en bancos o en sus propias sillas. Te preguntas, c√≥mo pueden estar tan panchos en un lugar tan oscuro; y te da un poco de cosa pensar que t√ļ mismo tendr√°s ir por esas calles en cuesti√≥n de horas. Sin embargo, la sensaci√≥n de cierta inquietud se supera muy pronto.

En el autob√ļs nos dieron una hoja de Travelpl√°n con rese√Īa de excursiones y una cita para el d√≠a siguiente a las 09:15 para la reuni√≥n informativa de rigor, reuni√≥n a la que no √≠bamos a asistir entre otras cosas porque a esa hora ya estar√≠amos de camino a Las Terrazas y Soroa.

En la misma entrada del Hotel Sevilla, mientras recoges las maletas, est√°n aposentadas bastantes personas que te ofrecen de todo, gu√≠as, taxis, visitas tur√≠sticas, puros‚Ķ No somos muy aficionados a escuchar al primero que se dirige a nosotros y, adem√°s, √≠bamos muy aleccionados sobre el tema de los jineteros, buscavidas y dem√°s gente que intentan sacar alg√ļn cuc extra a los turistas, as√≠ que simplemente con decir ‚Äúno, gracias‚ÄĚ, la primera prueba qued√≥ superada.

El Hotel Sevilla es todo un hist√≥rico en La Habana, fue inaugurado en 1908. All√≠ se alojaron en los a√Īos dorados de la ciudad escritores, actores de cine, cantantes y tambi√©n tuvieron su cuartel general famosos gansters como Lucky Lucciano. Hay colecciones de fotos de la √©poca muy interesantes en uno de los vest√≠bulos, junto a los ascensores. Tiene una fachada de corte neomudejar realmente preciosa y sus salones respiran un sabor cl√°sico que resulta muy atractivo, m√°s a√ļn por la noche en que pasan m√°s desapercibidos los desperfectos causados por el tiempo y un mantenimiento limitado. El patio andaluz es encantador para tomar un c√≥ctel o una cena r√°pida, siempre amenizada con actuaciones en directo de grupos de m√ļsica cubana.

Al llegar, ten√≠amos hambre, pero est√°bamos cansados y al d√≠a siguiente nos √≠bamos temprano para Soroa, no nos apetec√≠a salir a patear las calles, buscando un sitio donde cenar. As√≠ que nos sentamos en el Patio Andaluz y pedimos un par de c√≥cteles, unos bocatas de at√ļn (muy ricos) y una ensalada (pimientos y jud√≠as verdes de lata), mientras empez√°bamos a acostumbrarnos a las actuaciones de m√ļsicos en directo, que ya no nos abandonar√≠an durante todo el viaje. Nos cobraron 19 CUC, un poco caro, pero tampoco se puede esperar otra cosa en el patio de un hotel as√≠. Y, naturalmente, los m√ļsicos pasaron la gorra al final de la actuaci√≥n, pidiendo una colaboraci√≥n. Empez√°bamos con las propinas (esa noche, en media hora, maletero, camarero y cantantes), rutina impuesta que se repetir√≠a constantemente a lo largo del viaje. Terminas aceptando que es algo propio de Cuba, como la m√ļsica, el ron, la alegr√≠a de los cubanos o la imagen del Che. Al principio te pillan un poco descuidado, pero pronto aprendes a disponer de monedas suficientes para no dar de m√°s: un cuc es una propina m√°s que suficiente (en los lavabos, con 0,20 √≥ 0,30 est√° bien).

Por supuesto, dada la oferta que llev√°bamos, no esper√°bamos ni el desayuno vip en el restaurante del √°tico, ni una habitaci√≥n tipo suite con maravillosas vistas en los pisos m√°s altos. Nuestro desayuno era en el buffet del lobby y nos dieron una habitaci√≥n normalita en el tercer piso que daba a la calle. No era muy amplia (la cama si tendr√≠a casi 2m de ancha), pero tampoco √≠bamos a parar mucho dentro. El armario muy peque√Īo, una mesa, una c√≥moda con cajones, un escritorio y una televisi√≥n grande de pantalla plana. Hab√≠a secador de pelo y botecitos de gel, champ√ļ y body milk. Los muebles viejos, igual que las toallas, s√°banas y colcha. El cuarto de ba√Īo muy antiguo tambi√©n. Sin embargo, todo estaba limpio, no hab√≠a bichos m√°s all√° de alg√ļn insecto tama√Īo peque√Īa mosca, el agua sal√≠a caliente y el aire acondicionado funcionaba bien. Hab√≠a enchufes a 110 y 220 voltios, y no son necesarios adaptadores. Los cargadores de tel√©fonos y m√°quinas de fotos cargan bien incluso en los enchufes de 110.

Habitación con figuritas de cisnes (otro día tuvimos elefantes):

Por la noche, como es l√≥gico, cost√≥ conciliar el sue√Īo por la diferencia horaria, y en la nebulosa de ese querer dormir y no poder, escuch√© con horror como golpeaba furiosamente el agua contra los cristales de las ventanas: estaba lloviendo a c√°ntaros. ¬ŅSe habr√≠a acabado nuestra tradicional suerte con el tiempo en los viajes? ¬°Puffff!

Fachada del Hotel Sevilla por la noche:

Uno de los salones del hotel:

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Ver Etapa: PREPARATIVOS, VIAJE Y LLEGADA A LA HABANA.



Etapa: LAS TERRAZAS Y SOROA.  -  Localizaci√≥n:  Cuba Cuba
Fecha creaci√≥n: 01/02/2014 19:34  
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Desayunamos en el buffet del lobby. Desayuno correcto sin tirar cohetes, con fiambres, bollos y pastelillos no muy variados, huevos, bacon, salchichas, morcilla‚Ķ Los zumos normalitos, para mi gusto mejor el de mango que el de naranja. Te hac√≠an tortilla francesa al momento si la ped√≠as. El caf√© no estaba mal, de m√°quina o servido de una jarra. Frutas tropicales, tambi√©n pl√°tanos. Todo amenizado por un grupo que interpretaba m√ļsica cl√°sica. Realmente dif√≠cil de explicar la sensaci√≥n entre decadente y encantadora de desayunar en el comedor de √©poca de un hotel de supuestas cuatro estrellas, con bastantes cristales rotos en sus bellas ventanas con vidrieras, alguna peque√Īa hormiga ascendiendo por el mantel y m√ļsica de fondo en directo como en el Titanic.

Antes de irnos, avisamos en la recepci√≥n del hotel que no se extra√Īasen si a lo largo de los diez d√≠as de nuestra reserva, algunas noches no dorm√≠amos en la habitaci√≥n, ya que ten√≠amos previsto desplazarnos a otras zonas del pa√≠s por varios d√≠as. Naturalmente, no pusieron ninguna pega, pero agradecieron que se lo advirti√©semos para quedarse tranquilos y no achacar nuestra ausencia a alguna otra circunstancia menos grata. Dejamos en la habitaci√≥n parte del equipaje y llevamos solamente lo que √≠bamos a utilizar en los tres d√≠as que √≠bamos a pasar fuera, lo cual nos result√≥ francamente c√≥modo.

A las 08:30 vinieron a buscarnos para iniciar la excursi√≥n de tres d√≠as por la zona occidental de Cuba. Eramos cuatro personas, nosotros dos y una pareja sueca, muy majos los dos, ella hab√≠a vivido en Madrid unas cuantas semanas para estudiar espa√Īol y √©l hab√≠a estado de visita varias veces, as√≠ que hablaban un poquito de espa√Īol. A mi intento de ser amable y pr√°cticar ingl√©s (where are you from? ‚Ķ), el chico respondi√≥ con un ‚ÄúI love Madrid‚ÄĚ tan sincero, corroborado por ella, que los dos se ganaron mis simpat√≠as de inmediato, jeje. Completaban el grupito la gu√≠a y el conductor, los dos realmente muy abiertos y agradables, buena gente. Estuvimos los seis como en familia durante los tres d√≠as. Para mi, lo peor fue que el monovolumen en el que fuimos ten√≠a los cristales tintados muy oscuros y eso me molesta en los viajes porque me gusta ver bien el exterior e ir haciendo fotos.

Despu√©s de la lluvia torrencial de la noche anterior, estaba todo empapado y el d√≠a hab√≠a amanecido cubierto. Salimos al Malec√≥n y empezamos a ver los edificios ya a la luz del d√≠a. La gu√≠a nos fue explicando exhaustivamente los lugares que √≠bamos recorriendo y contestaba a todas nuestras preguntas. Las olas golpeaban furiosamente y pudimos comprobar de primera mano la veracidad de las fotos que aparecen en algunas revistas: las olas se elevaban varios metros, pasaban por encima del malec√≥n y el agua ca√≠a inclemente no ya sobre las aceras (no hab√≠a peatones imprudentes a la vista) sino sobre los pocos veh√≠culos que circulaban por la zona del Malec√≥n, uno de ellos el nuestro. Daba un poco de cague el violento pero hermoso espect√°culo. Supongo que a la gente del norte de Espa√Īa no le hubiese producido la impresi√≥n que a nosotros.

Recorrimos la zona occidental de La Habana, vimos las banderas agitarse al viento frente a la oficina de negocios estadounidense, pasamos por Miramar, el barrio m√°s elegante, con sus amplios y arbolados paseos flanqueados por magnificas casas de principios del Siglo XX, perfectamente conservadas, muchas de ellas en la actualidad representaciones diplom√°ticas y residencias de extranjeros; vimos el extra√Īo y enorme edificio de la antigua embajada de la URSS (hoy embajada de Rusia), los barrios de las afueras‚Ķ En fin, lugares y detalles que ahora se me escapan y que nos iba explicando la gu√≠a, con la cual congeniamos bien desde el primer momento. Al final, tomamos la autopista y empezamos el viaje propiamente dicho. Unos 74 Km. hasta nuestro primer destino: Las Terrazas.

Por el camino, pudimos apreciar las peculiaridades de la autopista cubana, m√°s bien una v√≠a desdoblada de dos carriles en cada sentido, en la que te pod√≠as encontrar cualquier cosa, animal o persona. El tr√°fico es muy escaso y la velocidad no es baja (unos 100 Km/h), pero requiere bastante atenci√≥n porque en cualquier momento aparecen peatones cruzando, personas que esperan la llegada del autob√ļs pero que se refugian del sol o la lluvia debajo de los puentes, en la mediana; muchos ciclistas, algunos circulando en sentido contrario y no siempre por la parte derecha o el arc√©n, coches del a√Īo de cantalapiedra circulando a 20 Km/h, carros de todo tipo, veh√≠culos parados por aver√≠as o cuyos conductores se detienen para charla de sus cosas o a recoger a las numerosas personas que ‚Äúhacen botella‚ÄĚ (el autostop es una forma de transporte como otra cualquiera en Cuba, incluso favorecida por las autoridades que proclaman que el que tiene un veh√≠culo debe ayudar al que no lo tiene). Tampoco es nada extra√Īo tropezarse con vacas, caballos y hasta cerdos aposentados en la pista o cruz√°ndola a sus anchas. De hecho, fuimos testigos de todo eso. El firme en general no es malo, pero sin previo aviso surgen m√°s que baches, socavones, que deben sortearse improvisadamente. Nuestro conductor iba r√°pido, pero conoc√≠a perfectamente el terreno, yo creo que se sab√≠a los baches de memoria y no not√© que cometiera las imprudencias que he visto en otros lugares.

El cielo no cambiaba su color gris, pero hab√≠a dejado de llover. Ya en la provincia de Artemisa (jaja, ¬Ņqu√© me recuerda ese nombre?), quiso asomar un poco el sol, pero al desviarnos por la carretera que lleva a Las Terrazas, el asomo de luz qued√≥ atr√°s y nos enfrentamos con las hermosas elevaciones de la Sierra del Rosario y unos nubarrones negros muy poco prometedores. Pese a todo, el paisaje envuelto en una frondosa vegetaci√≥n era francamente bonito.




LAS TERRAZAS.

Este complejo o ‚Äúcomunidad‚ÄĚ, como le llaman, surgi√≥ en 1968 por una iniciativa del Gobierno cubano para rescatar antiguos parajes de la deforestaci√≥n acaecida en tiempos coloniales por la sobre-explotaci√≥n de las minas de cobre y las plantaciones cafeteras. Aprovechando un proyecto de la UNESCO de 1971 para vincular a las comunidades rurales con su entorno, se cre√≥ un pueblo de unas 900 personas, salpicado de peque√Īas casas proyectadas para armonizar con la privilegiada naturaleza de la zona, con todos los servicios de una ciudad en miniatura. Se trataba de animar a los campesinos de la zona a permanecer en ella y cuidar de su entorno natural . En 1985, la UNESCO declar√≥ ‚ÄúReserva de la Biosfera‚ÄĚ a la Sierra del Rosario y se iniciaron planes para convertir ‚ÄúLas Terrazas‚ÄĚ en un centro de turismo sostenible y ecol√≥gico. Desde 1995 todas las ganancias que reportan los ingresos tur√≠sticos revierten en el cuidado del medio ambiente y del pueblo.

Un inciso para se√Īalar que aqu√≠ ya vimos como la gu√≠a empezaba a pagar entradas y a gu√≠as locales. Con ello quiero decir que la visita de la mayor parte de los lugares con inter√©s tur√≠stico, incluso en plena naturaleza, suele costar un precio en Cuba. No pretendo valorarlo, supongo que es necesario para mantener los entornos, simplemente lo comento a t√≠tulo informativo.

La verdad es que el lugar es precioso, con una espesa vegetaci√≥n semi-selv√°tica y casi virgen, cuyo atractivo no quedaba empa√Īado por un d√≠a sumamente gris. En el centro de recepci√≥n de visitantes, situado frente a un hermoso lago, nos obsequiaron con un c√≥ctel y conocimos a la gu√≠a local, una joven lugare√Īa encantadora, que nos fue mostrando los alrededores, al tiempo que nos contaba un sin fin de cosas de la comunidad, nos mostraba aves, cultivos, las plantas, las casas‚Ķ Por ejemplo, nos ense√Ī√≥ a identificar la flor nacional y la t√≠pica palmera cubana: la palma real. Tambi√©n respondi√≥ a todas las cuestiones que le √≠bamos planteando sobre todo mi marido y yo pues los suecos hablaban menos. Nos invitaron a caf√© en el Caf√© de Mar√≠a, una encantadora se√Īora mayor a la que saludamos; fuimos a visitar la Casa Museo de Polo Monta√Īez, un conocido cantante de la zona, fallecido a los 37 a√Īos en un accidente, muy querido por los cubanos y paseamos por el entorno del Hotel Moka, todo ello en el marco de un paisaje realmente id√≠lico, en el que no faltaban caballos pastando y bastantes rapaces surcando el cielo nublado.




Me hubiera apetecido hacer la tirolina sobre el r√≠o, pero no funcionaba debido al mal tiempo. Empez√≥ a caer una fina lluvia que si bien no molestaba demasiado, tampoco permit√≠a otras actividades previstas como ba√Īarnos en las pozas del r√≠o o emprender alguna caminata seria por los bonitos senderos. Una l√°stima.


Fuimos colina arriba hasta las ruinas del antiguo Cafetal Buenavista, que data del a√Īo 1802, a 240 metros de altitud, con unas vistas preciosas de toda la comunidad y la Sierra del Rosario. Se pueden ver los antiguos secaderos y conserva la cocina original, la antigua casona se ha convertido en un peque√Īo restaurante, donde comimos muy bien, quiz√°s porque era nuestra primera comida en Cuba y todo supon√≠a una novedad: ensalada, malanga (un tub√©rculo parecido a la papata), moros y cristianos (arroz con frijoles negros), ropa vieja (una mezcla de verduras con tiras de carne, muy rica), pollo y de postre arroz con leche. Disfrutamos bastante de la comida los siete, nosotros cuatro, las dos gu√≠as y el conductor, hablando de todo un poco, de Espa√Īa y de Cuba (de Suecia, menos, Riendo .)

Cafetal Buenavista:


Como la lluvia no cesaba y el ba√Īo en el r√≠o San Juan resultaba una utop√≠a, cuando terminamos de comer dejamos Las Terrazas y emprendimos viaje hacia Soroa, que est√° a unos 16 Km, una media hora.

SOROA.

La población de Soroa se encuentra a 250 metros de altitud sobre el nivel del mar, rodeada de selva tropical. Los lugares más turísticos se encuentran en la zona conocida como Villa Soroa, junto al cauce del río Manantiales, un sitio muy bonito. Por fortuna había dejado de llover.


En primer lugar, fuimos a visitar el Orquideario. Hab√≠a le√≠do comentarios de foreros diciendo que no vale la pena entrar a verlo. Como nosotros lo ten√≠amos incluido, entramos. Eso s√≠ tuve que pagar un cuc por hacer fotos. Tambi√©n teniamos incluido servicio de gu√≠a, un se√Īor mayor muy amable que nos explic√≥ todo lo habido y por haber sobre las flores y las plantas del parque, lo que te hace ver la naturaleza con otros ojos. La vegetaci√≥n espectacular, no hab√≠a demasiadas flores quiz√°s por la √©poca del a√Īo, pero el tama√Īo y el color de las hojas y los √°rboles hacen que el paseo resulte muy agradable. Tambi√©n hay una preciosa vista de la Sierra del Rosario, aun sin sol. A mi me gust√≥, pero, claro, no tuvimos que abonar el precio de la entrada (creo recordar que eran 4 cuc). A mi modo de ver, un lugar bonito pero no imprescindible si se va ajustado de presupuesto.






A continuaci√≥n, fuimos caminando por la orilla del r√≠o hacia la cascada del Salt√≥n (tambi√©n se paga por verla). Muy agradable el paseo por el bosque tropical y la vista desde un mirador, hasta llegar a la bonita cascada (a mi todas las cascadas me gustan). Estaba previsto un ba√Īo en la poza que forman sus aguas, pero el tiempo no estaba para ba√Īos. Por un lado mal y por otro bien porque hab√≠a muy poca gente en un lugar por lo general bastante concurrido.




Nuestro hotel era el ‚ÄúVilla Soroa‚ÄĚ, a 200 metros del puente que cruza el r√≠o para ir a la cascada del Salt√≥n, muy cerca del orquideario. Es un complejo de caba√Īas (bungalows) individuales, que rodean una gran piscina. Las habitaciones que conforman las caba√Īas son muy b√°sicas y dan la sensaci√≥n de ser un poco endebles, como a merced de la lluvia y el viento.Por lo dem√°s, estaba limpio y el agua caliente funcionaba perfectamente.




En cuanto dejamos las cosas en la habitaci√≥n, ya solos, volvimos al puente que cruza el r√≠o. No llov√≠a e incluso se atisbaba alg√ļn rayo de sol entre las nubes (a√ļn no hab√≠amos visto ni el sol ni el azul del cielo cubano). Quer√≠amos subir al mirador, desde donde nos aseguraron que hab√≠a unas hermosas vistas de la sierra y del valle, llegando incluso a verse la costa. Es una atractiva caminata de unos dos kil√≥metros por el bosque tropical. Ascendimos el sendero deprisa porque tambi√©n quer√≠amos intentar ir despu√©s al Castillo de las Nubes. La subida es empinada y tiene alg√ļn tramo fuerte, pero nada especialmente fatigoso. Si hay tiempo, merece la pena hacerlo: las vistas son espectaculares.y no se puede por menos que sentarse a disfrutar del panorama, eso s√≠, sin acercarse demasiado al borde del risco porque hay una ca√≠da de cuidado. All√≠ sali√≥ un poquito el sol y nos regal√≥ una vista id√≠lica. Tardamos una hora larga entre subir y bajar.





La palma real (palmera símbolo de Cuba):

De vuelta a la carretera, la seguimos hasta el Castillo de las Nubes, anunciado como ‚Äúla mejor vista de Soroa‚ÄĚ. Daba vueltas y revueltas y parec√≠a que no se acababa nunca. Nos hab√≠an dicho que era un kil√≥metro y medio, pero parec√≠an cien. La verdad, no s√©, pero anduvimos mucho m√°s seguro. Si ten√©is coche, subid con √©l. Al fin, llegamos al castillo, que es una imitaci√≥n de un castillo medieval construido en 1940 por el propietario de las tierras. Ahora est√° casi en ruinas, pero en la distancia da el pego y con un entorno espectacular, las fotos quedan muy aparentes. Se ven andamios y obras empezadas para convertirlo en un restaurante, pero seg√ļn el vigilante, un tipo muy dicharachero y agradable, nos dijo que ya ten√≠a que estar abierto al p√ļblico. As√≠ que la cosa va para largo.


Nos quedamos sorprendidos cuando nos dijo que ten√≠amos que pagar entrada para llegar al mirador propiamente dicho, ya que desde la zona donde est√° el castillo tampoco es que se vea demasiado. Recelamos un poco, pero ten√≠a tickets impresos y, al final, despu√©s de tanto padecer para llegar arriba, no era cuesti√≥n de marcharnos sin m√°s. As√≠ que pagamos, creo que fueron 2 cuc. Luego lo entendimos el motivo del pago, se trata de una especie de restaurante con peque√Īa piscina e instalaciones recreativas. A la hora que fuimos (casi las seis de la tarde) ya solo quedaba abierto el bar. Compramos nuestra primera TuKola y contemplamos el paisaje. Muy bonito, pero me gustaron m√°s las vistas desde el mirador del parque, claro que all√≠ hay que subir a pata y aqu√≠ se puede llegar en coche c√≥modamente.


Al salir, el vigilante nos indicó un atajo para no tener que bajar nuevamente por la carretera. La verdad es que ahorramos mucho tiempo, lo que nos vino muy bien porque se echó la noche encima rápidamente.
Cenamos en el restaurante del hotel, un sitio agradable, con buenos cantantes en directo, que pidieron su correspondiente propina al terminar, pues no faltaba más. La cena estuvo bien, los entrantes, fijos (ensalada, patatas y arroz) y los principales a elegir (pollo, carne de res o cerdo con guarnición de verduras). De postre, mermelada de mango con queso.

Por la noche, me despert√≥ un aguacero tremendo que golpeaba las endebles paredes de la caba√Īa: otra noche pasada por agua, menudo panorama para el d√≠a siguiente, en Cayo Levisa
.
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Ver Etapa: LAS TERRAZAS Y SOROA.



Etapa: CAYO LEVISA.  -  Localizaci√≥n:  Cuba Cuba
Fecha creaci√≥n: 01/02/2014 22:09  
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Al amanecer, o√≠ el canto del gallo. Ten√≠amos que salir muy temprano porque, seg√ļn nos dijeron, el camino hasta el muelle donde se coge el barco para Cayo Levisa (una isla, a la que se llega en un barco que s√≥lo tiene horario de salida a las 10:00 y de regreso a las 17:00) m√°s que largo es complicado por el mal estado de las carreteras. Despu√©s de desayunar en el buffet del restaurante, emprendimos la ruta. No llov√≠a, pero estaba muy nublado. Pese a todo, llev√°bamos ba√Īadores, tubos y gafas para hacer snorkel, qu√© optimistas, jeje.

Todo lo que nos contaron sobre la carretera desde Soroa al muelle del barco para Cayo Levisa se quedó corto. Al mal estado habitual de esas carreteras, junto con los parones debidos a encontrar ciclistas, peatones, vacas, cerdos, caballos, burros y demás en las calzadas, se unieron los efectos de la lluvia torrencial de la noche anterior, que dejaron las vías hechas un verdadero desastre: no había socavones, sino auténticas cuevas en las carreteras. Atravesamos pueblos, donde pudimos ver calles de tierra, casas semi derrumbadas y gente realmente pobre. Sin embargo, también vimos bastante ganado pastando en los campos verdes.

Llegamos por los pelos a coger el barco: nuestro vehículo parecía una croqueta, rebozada en barro del camino, el cielo estaba muy gris y la toilet del bar del muelle en estado realmente deplorable. No pedían propina; faltaría más; pero la verdad, para eso, mejor que la pidan y esté en condiciones.

Muelle en el que se coge el barco hacia Cayo Levisa.
Ese día nuestra guía pudo venir con nosotros a Cayo Levisa. No lo conocía, era la primera vez que la dejaban embarcar hacia allí. Normalmente, los cubanos no tienen permitido ir a Cayo Levisa, que está muy cerca de las costas norteamericanas y es un lugar muy utilizado por los balseros para huir de Cuba. El trayecto dura unos 20 minutos.

Vista desde el barco:

La peque√Īa isla es la m√°s tur√≠stica del archipi√©lago de los Colorados. De lejos parece un enorme manglar con un largo dedo de arena blanca en un extremo, quiz√°s una instalaci√≥n playera desierta o abandonada. Nada m√°s desembarcar, cruzamos unas pasarelas de madera que est√°n sobre los manglares, donde se asienta una urbanizaci√≥n de caba√Īas tur√≠sticas tambi√©n unidas por pasarelas, que armonizan bien con un paisaje casi virgen, y llegamos a una playa de arenas blancas de unos tres kil√≥metros de longitud.
Llegada a Cayo Levisa:

Nos dieron un c√≥ctel de bienvenida. Hay dos restaurantes, un centro de buceo (ese d√≠a cerrado por el mal tiempo), vestuarios, etc. Pudimos utilizar las tumbonas y las sombrillas: pero de ba√Īo, nada. Nuestro gozo en un pozo, nos hab√≠amos quedado sin uno de los alicientes del viaje: el snorkel en el famoso arrecife coralino de Cayo Levisa. De pantal√≥n corto, paseamos por la orilla, con las olas lamiendo nuestros pies: el agua estaba caliente. En la arena hab√≠a algas y coral arrancado por las fuerte lluvias de la noche anterior. Vimos p√°jaros y cangrejos ermita√Īos, pero con el mal tiempo no pudimos deleitarnos con las estrellas de mar que aparecen en tantas fotos de este lugar.



Recorrimos la playa hasta una zona en que el manglar no deja seguir y regresamos, caminamos hacia el otro lado, observando las caba√Īas de la urbanizaci√≥n entremezcladas con los √°rboles, al borde de los manglares. Luego descansamos en las tumbonas, recibiendo la caricia de la brisa fresca. Poco m√°s hab√≠a que hacer en Cayo Levisa con semejante tiempo. Una l√°stima porque yendo a la derecha, pasada la urbanizaci√≥n, hay una bonita zona de playa virgen.



Fuimos pronto a comer al restaurante El Galeón, donde teníamos comida y bebida incluida: era un buffet con la sempiterna comida cubana: ensalada, verduras, arroz (esta vez amarillo) y pescado a la parrilla, unos pescados enteros muy raros y también filetes (muy rico). En las zonas marítimas de Cuba siempre hay que tomar pescado, suele estar muy bueno, mucho mejor que en La Habana, donde no siempre se encuentra. Oímos a los trabajadores cubanos comentar que pescado de esa calidad no llega a la capital y si llega cuesta muy caro. Tomamos Tukola y Bucanero (la cerveza más fuerte, la más ligera se llama Cristal). Para tomar el café nos dieron una pajita, curioso, era la primera vez que tomábamos café con pajita.


Despu√©s de comer, nuevo paseo por la playa y los manglares. Hab√≠a mosquitos, muy peque√Īos, como min√ļsculas motas negras, parec√≠an inofensivos (¬°ya,ya!). La luz en la playa se volvi√≥ extra√Īa, el reflejo en el agua adquiri√≥ un tono sorprendente: o iba a aclarar o a caer el diluvio universal.



Lamentablemente, sucedi√≥ esto √ļltimo. Eran las tres de la tarde y el barco no sal√≠a hasta las cinco, ¬°menudo panorama! Atrapados bajo los cobertizos de madera y paja de un restaurante en Cayo Levisa‚Ķ




Por fortuna, nuestra guía se movió rápido. Un barco que llevaba a trabajadores de los restaurantes de regreso a sus casas salía a las cuatro; si estábamos de acuerdo podía intentar que nos llevaran. Hay unanimidad entre los suecos y nosotros: ¡siiiii! Y menos mal que pudimos hacerlo, porque empezó a diluviar y llegamos empapados, pese al cobijo metálico de las escasas zonas cubiertas del barco.


No s√© cu√°ntos kil√≥metros hay desde Cayo Levisa a Vi√Īales, pero fue al menos una hora y media de viaje y no dej√≥ de llover en todo el camino. Afortunadamente, todav√≠a era de d√≠a y pudimos aprovechar la luz todo el trayecto, cosa que no hubiera sucedido de haber salido a las cinco. Eso s√≠, apenas hab√≠a tr√°fico y despu√©s de un tramo sumamente malo, la carretera hacia Vi√Īales mejor√≥.

Los paisajes eran verdes y hermosos y empezamos a ver los famosos mogotes, gigantes de piedra con formas fantasmagóricas entre la espesa capa de agua que poco dejaba ver detrás de los cristales tintados.

Llegamos a Vi√Īales pasadas las cinco y media. Fuimos al hotel los Jazmines, donde supuestamente nos aloj√°bamos mi marido y yo. Llov√≠a tanto y se hab√≠a puesto tan oscuro que ni nos acercamos al mirador. Lo ver√≠amos al d√≠a siguiente. Finalmente hab√≠a habido un error en la reserva y nos llevaron con nuestros compa√Īeros suecos al hotel La Ermita. Los dos hoteles eran los que ofertaba el tour, as√≠ que no hab√≠a motivo de queja. Luego nos alegramos del cambio de hotel.

El hotel La Ermita est√° situado en una colina, junto al pueblo de Vi√Īales, que se divisa perfectamente desde el restaurante junto a una panor√°mica preciosa del resto del valle. Nos gust√≥ el aspecto del hotel, magn√≠ficamente situado, y las vistas, aunque llov√≠a much√≠simo. Para ser un dos estrellas, estaba bien: una habitaci√≥n amplia, con equipamiento muy b√°sico pero correcto, ba√Īo limpio, agua caliente, y una bonita terraza que daba a una amplia piscina, in√ļtil con aquel tiempo.

Vista del hotel cuando llegamos. Llovía muchísimo y estaba anocheciendo:
Cenamos en el restaurante-mirador, con las luces de Vi√Īales al fondo, aunque al ser de noche no se ve√≠a gran cosa. Aparte de los entrantes sempiternos cubanos que no voy a repetir, nos dieron a elegir el plato principal y escogimos pasta con marisco (el marisco en Cuba normalmente se refiere a lo que ellos llaman ‚Äúcamarones‚ÄĚ, pero que en Espa√Īa son ‚Äúgambones‚ÄĚ), que estaba muy buena. A destacar el membrillo de mango con queso que nos pusieron de postre.

Toda la noche estuvo lloviendo a c√°ntaros. Hac√≠a, no voy a decir que fr√≠o, pero s√≠ bastante fresco. A unos diez grados, los cubanos se quejaban amargamente porque para ellos eso era mucho fr√≠o. Nos contaron que hab√≠an tenido un mes de diciembre muy c√°lido, con temperaturas de 30 grados hasta hac√≠a un par de d√≠as. Tambi√©n nos explicaron que en enero suele haber algunos d√≠as de mal tiempo, porque llegan frentes fr√≠os del norte (Estados Unidos estaba en plena ola de fr√≠o) que traen lluvia y bajas temperaturas. Nos hab√≠a pillado, ¬°pues qu√© bien! En la cama, mientras escuchaba caer el agua y soplar el viento, pensaba en que nuestra tradicional buena suerte con el tiempo se hab√≠a acabado. Lo de no hacer snorkel en Cayo Levisa me importaba menos, hab√≠amos podido pasear por la playa y, al fin y al cabo, el snorkel se pod√≠a hacer en otros muchos lugares; pero que nos lloviera de esa forma en Vi√Īales me fastidiaba bastante. Es un sitio con un paisaje √ļnico, que apetece ver en todo su esplendor con luz y buen tiempo. En fin, tocaba cruzar los dedos.
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  √öltimos comentarios al diario  CUBA. DIEZ D√ćAS DE ENERO.
Total comentarios 20  Visualizar todos los comentarios

Artemisa23  artemisa23  03/05/2016 18:52   
Hola, vagalume8. Muchas gracias. Me alegro que te haya gustado mi diario y espero que te sea √ļtil. La verdad es que no recuerdo el nombre de la agencia cubana con la que hicimos el tour. Pod√≠a ser algo as√≠ como Cubatour, cubanatour o parecido. Lo siento, no me acuerdo; adem√°s, hab√≠a un par de agencias con nombre parecido y no podr√≠a asegurarte cu√°l fue.
Saludos.

ALFMA  ALFMA  16/10/2016 18:42   
artemisa23 Me ha gustado mucho el diario, muy bien explicado. Enhorabuena!!! te dejo las 5*

Artemisa23  artemisa23  16/10/2016 19:47   
ALFMA, muchas gracias por leer el diario y por los puntitos. Me alegro que te haya gustado. Saludos.

LANENA69  LANENA69  05/03/2017 15:08   
Veo que tenemos lso mismos gustos,nos vamos siguiendo los pasos,yo estuve hace unos 20 a√Īos,Cuba es m√°gica a pesar de la escasez y el deterioro,quisiera volver.Venga como me sigues cayendo bien te lo estrello,jajajajaja.

Artemisa23  artemisa23  23/03/2017 20:42   
No hab√≠a visto tu comentario, LANENA69. Muchas gracias. La verdad es que hemos coincidido en los destinos de nuestros viajes. Pese a sus cosas, Cuba me gust√≥ bastante y espero volver alg√ļn d√≠a. √Ānimo con tus diarios.

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miquelrb
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Fecha: Mie Feb 19, 2020 05:17 pm    T√≠tulo: Re: Cuba por libre: rutas e itinerarios

La primera vez que estuve en Cuba ya estuve dos días en Trinidad. Es por ello que lo obvio ahora. Gracias.
chamiceru
Chamiceru
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Feb 05, 2009
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Fecha: Jue Feb 20, 2020 12:19 pm    T√≠tulo: Re: Cuba por libre: rutas e itinerarios

Ah
Ya me extra√Īaba Gui√Īo
Saludos
wompygs
Wompygs
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Mensajes: 4

Fecha: Dom Mar 08, 2020 07:51 pm    T√≠tulo: Re: Cuba por libre: rutas e itinerarios

campanilla80 Escribió:
@Wompygs , edito los enlaces que has dejado en tu mensaje anterior.
Saludos.

Sin problema, gracias.

Era simplemente por aportar más información.

No se pueden publicar enlaces?

Un saludo
campanilla80
Campanilla80
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Moderador America
Mar 20, 2012
Mensajes: 11201

Fecha: Dom Mar 08, 2020 07:54 pm    T√≠tulo: Re: Cuba por libre: rutas e itinerarios

No se aceptan enlaces a agencias o p√°ginas con intereses comerciales en hilos generales.
Saludos.
miguelang031075
Miguelang031075
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Moderador de Zona
May 24, 2007
Mensajes: 13116

Fecha: Dom Mar 22, 2020 11:13 pm    T√≠tulo: Re: Cuba por libre: rutas e itinerarios

El itinerario que he hecho recientemente del 6 al 20 de marzo ha sido el siguiente. 6 de marzo: vuelo de Madrid a La Habana 7 de marzo: La Habana 8 de marzo: La Habana 9 de marzo: La Habana - Vi√Īales 10 de marzo: Vi√Īales - Excursi√≥n por los alrededores 11 de marzo: Vi√Īales - Excursi√≥n a Cayo Jut√≠as 12 de marzo: Vi√Īales - Playa Larga 13 de marzo: Playa Larga - Excursi√≥n a la laguna de la salina - Cienfuegos 14 de marzo: Cienfuegos - Trinidad 15 de marzo: Trinidad - Excursi√≥n al valle de los Ingenios 16 de marzo: Trinidad - Excursi√≥n a la playa Anc√≥n 17 de marzo: Trinidad...  Leer m√°s ...
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