Tras levantarnos temprano y disfrutar de las vistas desde nuestra terraza
bajamos a tomar un magnifico desayuno y nos dirigimos a Triberg a una media hora de camino. Aparcamos junto a la entrada principal, el parking era de pago pero muy barato. Pagamos la entrada a las cataratas, 3 €, nada más entrar nos encontramos con unas ardillas,
hicimos algunas fotos y luego seguimos la ruta amarilla la de las cascadas. Es un recorrido muy agradable donde nos hicimos un montón de fotos, el lugar es muy bonito y bien merece una visita, sus cascadas forman tres saltos
de diferentes alturas
cruzados por puentes de madera, nos gusto mucho.
Al terminar dimos un pequeño paseo por el pueblo donde se ven los típicos relojes de cuco de la zona.
Desde aquí nos dirigimos al lago Titisee al que se llega tras unos 40 minutos por una preciosa carretera. Aparcamos en el parking que hay antes de entrar a la zona del lago. Hay varias tiendas de recuerdos y de otro tipo antes de llegar al lago, una vez llegamos aprovechamos para dar un paseo y ver el lugar desde varias perspectivas,
como hacia muy buen día nos dirigimos a una zona tranquila del lago y nos pegamos un buen baño en sus aguas, el agua estaba mejor de lo esperado, disfrutamos mucho de este momento. Tras secarnos un rato al sol, dimos una vuelta por las tiendas y compramos unos recuerdos y casualidad nos atiende una chica de Málaga, que estaba aprendiendo alemán y se alegra de ver gente de su ciudad. Compramos unos productos típicos de la zona, queso, frambuesas, moras, chocolate y algo de beber y hacemos un improvisado picnic en un parque cercano bajo la sombra de un árbol. Tras descansar un rato continuamos hacia Todtnau, donde elegimos ir a lanzarnos colina abajo en la
Hasenhorn Rodelbahn, una especie de montaña rusa, donde desciendes a toda velocidad por la montaña en un trineo por raíles.
La experiencia nos encanto primero subes hasta la cima en telesilla y después empiezas el descenso que dura bastante, tu controlas la velocidad. Es una experiencia muy recomendable y que nos hubiera gustado repetir. Luego aunque teníamos planeado quedarnos un rato en Todtnau y ver sus cataratas, el tiempo se nos echo encima y decidimos ir directos a hacer la ruta de la Garganta de Wutach. Dejamos el coche en Wutachmühle desde donde cogimos un bus gratuito para los hospedados en la zona y nos bajamos en Boll, la ruta era de unos 11 kilometros.
El recorrido se hace siguiendo el río en todo momento entra árboles y caminos escarpados, el paisaje es espectacular durante toda la ruta,
siempre rodeado de árboles, vegetación y naturaleza.
La ruta nos llevo alrededor de cuatro horas, parando para hacer fotos y disfrutar de la tranquilidad del lugar, nos pillo un día fabuloso. Como consejo llevar calzado adecuado, a ser posible botas, llevar agua y algo de comer, nosotros lo hicimos por la tarde con menos calor y sobretodo con poca gente, porque por la mañana este recorrido es muy famoso y tiene mucha más gente. Al acabar la ruta salimos junto al coche donde había un kiosco con bebidas y comida que aprovechamos para tomar algo. Pasamos una tarde genial, recomendamos la experiencia a la gente que le guste andar y estar en contacto con la naturaleza. Al llegar a nuestro alojamiento nos cambiamos y fuimos a Triberg, el pueblo estaba en fiestas, con varios conciertos y mucha gente. Nos tomamos la típica salchicha y unas patatas picantes, también tomamos algo de beber, la lastima es que se puso a llover y nos fuimos antes de lo que teníamos pensado aunque el lugar seguía lleno de gente. Llegamos al hotel y a descansar, el día fue inmejorable.

bajamos a tomar un magnifico desayuno y nos dirigimos a Triberg a una media hora de camino. Aparcamos junto a la entrada principal, el parking era de pago pero muy barato. Pagamos la entrada a las cataratas, 3 €, nada más entrar nos encontramos con unas ardillas,

hicimos algunas fotos y luego seguimos la ruta amarilla la de las cascadas. Es un recorrido muy agradable donde nos hicimos un montón de fotos, el lugar es muy bonito y bien merece una visita, sus cascadas forman tres saltos

de diferentes alturas

cruzados por puentes de madera, nos gusto mucho.

Al terminar dimos un pequeño paseo por el pueblo donde se ven los típicos relojes de cuco de la zona.

Desde aquí nos dirigimos al lago Titisee al que se llega tras unos 40 minutos por una preciosa carretera. Aparcamos en el parking que hay antes de entrar a la zona del lago. Hay varias tiendas de recuerdos y de otro tipo antes de llegar al lago, una vez llegamos aprovechamos para dar un paseo y ver el lugar desde varias perspectivas,

como hacia muy buen día nos dirigimos a una zona tranquila del lago y nos pegamos un buen baño en sus aguas, el agua estaba mejor de lo esperado, disfrutamos mucho de este momento. Tras secarnos un rato al sol, dimos una vuelta por las tiendas y compramos unos recuerdos y casualidad nos atiende una chica de Málaga, que estaba aprendiendo alemán y se alegra de ver gente de su ciudad. Compramos unos productos típicos de la zona, queso, frambuesas, moras, chocolate y algo de beber y hacemos un improvisado picnic en un parque cercano bajo la sombra de un árbol. Tras descansar un rato continuamos hacia Todtnau, donde elegimos ir a lanzarnos colina abajo en la
Hasenhorn Rodelbahn, una especie de montaña rusa, donde desciendes a toda velocidad por la montaña en un trineo por raíles.

La experiencia nos encanto primero subes hasta la cima en telesilla y después empiezas el descenso que dura bastante, tu controlas la velocidad. Es una experiencia muy recomendable y que nos hubiera gustado repetir. Luego aunque teníamos planeado quedarnos un rato en Todtnau y ver sus cataratas, el tiempo se nos echo encima y decidimos ir directos a hacer la ruta de la Garganta de Wutach. Dejamos el coche en Wutachmühle desde donde cogimos un bus gratuito para los hospedados en la zona y nos bajamos en Boll, la ruta era de unos 11 kilometros.

El recorrido se hace siguiendo el río en todo momento entra árboles y caminos escarpados, el paisaje es espectacular durante toda la ruta,

siempre rodeado de árboles, vegetación y naturaleza.

La ruta nos llevo alrededor de cuatro horas, parando para hacer fotos y disfrutar de la tranquilidad del lugar, nos pillo un día fabuloso. Como consejo llevar calzado adecuado, a ser posible botas, llevar agua y algo de comer, nosotros lo hicimos por la tarde con menos calor y sobretodo con poca gente, porque por la mañana este recorrido es muy famoso y tiene mucha más gente. Al acabar la ruta salimos junto al coche donde había un kiosco con bebidas y comida que aprovechamos para tomar algo. Pasamos una tarde genial, recomendamos la experiencia a la gente que le guste andar y estar en contacto con la naturaleza. Al llegar a nuestro alojamiento nos cambiamos y fuimos a Triberg, el pueblo estaba en fiestas, con varios conciertos y mucha gente. Nos tomamos la típica salchicha y unas patatas picantes, también tomamos algo de beber, la lastima es que se puso a llover y nos fuimos antes de lo que teníamos pensado aunque el lugar seguía lleno de gente. Llegamos al hotel y a descansar, el día fue inmejorable.