Como ya dije, tuvimos que posponer la visita al barrio judío a la mañana de nuestro último día en Praga.

Nada más llegar vimos que había cola en el cementerio, así que hicimos caso al consejo que leí por ahí: comprar la entrada en otra sinagoga. Cuesta 300 coronas y da derecho a visitar el cementerio y todas las sinagogas excepto la Vieja-Nueva. Una de las sinagogas, por cierto, estaba cerrada, tal y como indicaban amablemente en la entrada, eso sí, sin rebaja en el precio
Como lo que más nos llamaba la atención era la visita al cementerio fuimos directamente allí sin pasar primero por la sinagoga Pinkas: gran error, ya que una vez que sales a la calle desde el cementerio no puedes volver a entrar (cada vez que se entra en una sinagoga te validan la entrada y no puedes repetir visita). Intentamos explicarle a la señora de la entrada lo que nos habia ocurrido, pero nada, no había tutía
El cementerio es IMPACTANTE.

Desde una de las calles que lo rodean puedes ver lo "alto" que es. Durante la visita que hicimos el primer día el guía nos llevó a esa calle y cuando nos indicó que mirásemos arriba nos quedamos
Nos llamó mucho la atención las piedrecitas en las lápidas:

No conocía esa tradición judía (en realidad conozco poco de esa religión). Por lo visto se trata de una muestra de respeto: indica que la persona que la deja estuvo allí, visitando al fallecido.
Por cierto, para poder hacer fotos en el cementerio teneis que pagar, además, 50 coronas
De las que pude visitar, la sinagoga Española es, sin duda, la más espectacular (sobre todo por dentro).

Cerca de ella, se encuentra la estatua de Kafka:

No visitamos la sinagoga Nueva-Vieja, pasamos de tener que comprar otra entrada más. Por cierto, desde fuera, en su fachada, podeis ver la puerta de la "casita" del Golem

La sensación final que nos dejó la visita al barrio judío fue un poco agridulce: el cementerio es fascinante y la sinagoga española preciosa, pero las otras dos que visitamos... psé. Además no me parece una entrada muy económica (la de iglesias que habré visitado sin dar ni un duro
Más tarde nos dirigimos a la "Plaza" de Wenceslao (¿plaza? ¿en serio?)


Como teníamos abono transporte y nos encanta aprovecharlo

Después de eso, volvimos a la Plaza de Wenceslao a pasear... y ver tiendas para desgracia de mi sufrido novio
Cuando el hambre empezó a apretar decidimos ir a comer al restaurante U Medvidku. Pero entoncés ocurrió el drama: había perdido el mapa en el que llevo indicado todas las direcciones. Y como para grandes problemas hay grandes soluciones nos metimos en un Mc Donalds a gorronear wifi y buscar la dirección
Pedimos dos platos recomendados en el foro, además un mini-entrante ("ciruelas borrachas"):

Todo muy rico, excepto los dichosos dumplings. Cuenta sin sorpresa final.
Como el litro de cerveza por cabeza empezaba a hacer efecto

La tarde de nuestro último día en Praga la dedicamos, de nuevo, a pasear por el puente de Carlos, la Ciudad Vieja, sentarnos en su animada plaza con el olor a leña, a trdenilnik... Qué sensación de nostalgia te invade cuando tienes que despedirte de una ciudad que sabes que no volverás a ver... o, al menos, en mucho tiempo.


