Desayunamos temprano y dejamos el hotel dirección Munich, pero primero fuimos hacia el campo de concentración de Dachau, el campo de concentración de Dachau fue inaugurado en 1933 y está considerado el primer campo de concentración creado por los nazis. El campo de Dachau fue el modelo de todos los campos de concentración nazis que se construyeron en Europa durante la guerra y sirvió como centro de entrenamiento para los guardias de la SS. En el llegaron a vivir hasta 67.665 prisioneros en condiciones infrahumanas: comunistas alemanes, socialdemócratas y otros opositores políticos del régimen nazi en un principio, vieron como poco a poco se comenzó a recluir en Dachau a otros grupos, como testigos de Jehová, gitanos, homosexuales y criminales convencionales. El campo de concentración se utilizaría como centro de exterminio en el que además los médicos alemanes realizaron experimentos con prisioneros y la maquinaria bélica nazi produjo armamento para sus ejércitos. Pero eso son solo datos una vez visitas el campo, el cuerpo se te queda sin ganas de nada, esta bien visitarlo porque así te das cuenta de primera mano de las atrocidades que se cometieron en esa época negra de la historia. Nada más entrar la primera ironía en la puerta con el lema el trabajo os hará libres,
después una visita a los barracones donde vivían hacinados miles de prisioneros,
la tremendas dimensiones del campo, las medidas de seguridad, los sobresueldos de los vigilantes por matar prisioneros, las ínfimas cantidades de comida y agua que recibían los reclusos, los castigos a los que sometían sobretodo a los mas desfavorecidos, como los transportaban de un lado a otro como animales, en definitiva una cosa peor que la anterior. Se pueden visitar las diferentes iglesias de diferentes culturas que existen hoy en día en el campo y un monumento conmemorativo judío. Pero cuando creías que la cosa no podía ir a peor, se visitan las cámaras de gas maliciosamente camufladas como si fueran duchas, ya la sala en sí era agobiante por su tamaño,
además de gasearlos durante unos veinte minutos si alguien conseguía sobrevivir lo remataban de varios disparos y justo al lado los hornos crematorios.
Yo principalmente, tenía ganas de conocer un lugar como este para hacerme una idea más real de lo que allí paso, pero la verdad que la experiencia nos dejo durante un tiempo tocados, incluso con pocas ganas de hablar. Mi novia lo paso aun peor que yo. Se pueden ver algunos documentales, nosotros vimos una filmación de más o menos veinte minutos. Aun así creo que es una visita que hay que hacer para tener más conocimiento de lo que paso y que jamás se vuelva a repetir. Para visitar el campo se puede coger una audioguía en tu idioma.
Cambiando el tema, dejamos el campo de Dachau y nos dirigimos hacia nuestro hotel en Munich, estaba bien situado junto a la Sendlinger Tor, era el hotel Bristol Superior,
fue el más flojo de todos los alojamientos donde estuvimos, pero era un hotel para una noche que tenía parking para los dos días por 8€ y con una comunicación por las varias paradas de metro y tranvía excelente y desde el que se llegaba andando a los principales monumentos de la ciudad. La ciudad es enorme te das cuenta al llegar en coche. Lo primero que hicimos fue ir hasta la Sendlinger Tor, una de las puertas de la ciudad.
Continuamos por esa misma calle hasta llegar a la fabulosa Asamkirche, que fue construida entre 1733 y 1746 por los hermanos Egid Quirin Asam y Cosmas Damian Asam como su propia iglesia privada. Dada la resistencia de los ciudadanos, los hermanos fueron forzados a hacer el público el acceso a la iglesia, a pesar de haberse hecho cargo de todos los costes de la construcción. El interior de la iglesia es de lo mejor en estilo rococó que existe.
Seguimos caminando en dirección a la Marienplatz pero al llegar a la Rindermarkt, nos encontramos con que no se podía prácticamente andar de la cantidad de gente que había, un ambientazo con música y bares ambulantes por todas partes y nos damos cuenta al momento que ese fin de semana se celebraba una fiesta del orgullo gay, con lo que la ciudad estaba abarrotada.
Nos costo llegar hasta la Marienplatz, y al llegar pasando por la Peterkirche vemos que la plaza esta convertida en un escenario, como parte de la celebración del festival. Como cosa curiosa al poco de entrar por la plaza sonó el famoso carillón y por unos minutos se paro la música para que se escuchara el sonido de este reloj.
En la plaza también había muchos puestos típicos de salchichas y carnes al carbón. La plaza aunque no muy grande es espectacular, con la columna de María en mitad de ella
y el impresionante viejo ayuntamiento ocupando gran parte de la misma nos gusto mucho.
De aquí continuamos hasta el cercano Viktualienmarkt, pasando por el ayuntamiento nuevo.
El Viktualienmarkt es un famoso mercado que es hoy día el centro gastronómico más conocido de Alemania, abre de lunes a sábado de 10 a 20 horas.
Ves a la gente sentada en sus múltiples mesas al aire libre estaba todo repleto, sus puestos venden todos tipo de productos, sobretodo de alimentación auque hay algunos de plantas.
En medio de la plaza se encuentra como un estandarte que creo refleja lo que se vendía y vende en la actualidad en el mercado. Nos encanto el ambiente y nos hubiera gustado sentarnos un rato por allí pero estaba todo lleno hasta la bandera. Lo siguiente que hicimos fue subir a la torre de la iglesia de San pedro, 1.5€ por persona, desde su torre se tienen unas inmejorables vistas de la Marienplatz, el ayuntamiento,
la catedral
y del resto de la ciudad, estuvimos un buen rato haciendo fotos por lo bonito de las vistas. El ruido de la fiesta se escuchaba aun con más intensidad desde allí arriba. Tras bajar caminamos tranquilamente por la ciudad pasando entre otros sitios por el bonito Alter Hof,
un lugar también repleto de gente y donde había música típica bávara en directo, llegamos hasta la Maximilianstrabe y la seguimos hasta que nos llevo cruzando el puente hasta el Maximilianeum es un monumental edificio con aires palaciegos que fue construido como hogar para una fundación de estudiantes superdotados y que posteriormente, desde el año 1949, funciona como el parlamento bávaro.
El edificio es enorme y de gran belleza. Luego dimos la vuelta por donde habíamos venido y fuimos a la calle donde se encuentra la cervecería Hofbräuhaus, que decidimos dejar para despedida al día siguiente. Así que fuimos al Hard Rock justo enfrente de esta, una tradición nuestra de visitar todos los Hard Rock de las ciudades que visitamos y lo tienen.
Comimos de Maravilla una ensalada Cesar, una hamburguesa director Choice enorme y sándwich buenísimo todo compartido para los dos.
Este local ha sido de los que más nos ha gustado superando a otros de ciudades más importantes. Al salir fuimos a unos de los múltiples actos culturales que te ofrece la ciudad de forma gratuita, en este caso un concierto de música clásica donde interpretaron piezas de Richard Wagner, en la plaza enfrente del instituto Cervantes cerca de la Residenz. El concierto nos hubiera costado una pasta de haber sido de pago, la plaza estaba a rebozar con mucha gente de pie ya que los asientos estaban todos ocupados, el silencio era total. Se tocaron varias partes del anillo del nibelungo, entre ellas la famosa cabalgata de las valquirias. Disfrutamos como niños del concierto, sobretodo yo ya que me encanta este tipo de música. Al final del concierto unos estudiantes del conservatorio tocaron piezas del señor de los anillos entre otras. Luego paseamos pero ya en plan tranquilo sin fotos ni nada solo para disfrutar de la ciudad y su ambiente, vimos la Odeonsplatz, el Hofgarten y llegamos hasta la Königsplatz, pero todo esto lo explicare al día siguiente. El camino se nos hizo corto ya que nos encanta andar, volvimos a pasar por la Marienplatz que aun tenía un ambientazo y el que habría el resto de la noche. Nosotros tomamos algo de beber y te cobran un poco más para que devuelvas el envase y al entregarlo te dan lo que te han cobrado de más en plan de fianza, continuamos por la Kaufingerstrabe pasando junto a la catedral, por la Neuhauser Strabe, estas dos calles son dos de las principales de Munich, llenas de tiendas y comercios pero al ser de noche solo había gente paseando como nosotros, atravesamos la Karlsplatz y de ahí hasta el hotel, el día había sido intenso y la ciudad nos dejo con ganas de más para el día siguiente.

después una visita a los barracones donde vivían hacinados miles de prisioneros,

la tremendas dimensiones del campo, las medidas de seguridad, los sobresueldos de los vigilantes por matar prisioneros, las ínfimas cantidades de comida y agua que recibían los reclusos, los castigos a los que sometían sobretodo a los mas desfavorecidos, como los transportaban de un lado a otro como animales, en definitiva una cosa peor que la anterior. Se pueden visitar las diferentes iglesias de diferentes culturas que existen hoy en día en el campo y un monumento conmemorativo judío. Pero cuando creías que la cosa no podía ir a peor, se visitan las cámaras de gas maliciosamente camufladas como si fueran duchas, ya la sala en sí era agobiante por su tamaño,

además de gasearlos durante unos veinte minutos si alguien conseguía sobrevivir lo remataban de varios disparos y justo al lado los hornos crematorios.

Yo principalmente, tenía ganas de conocer un lugar como este para hacerme una idea más real de lo que allí paso, pero la verdad que la experiencia nos dejo durante un tiempo tocados, incluso con pocas ganas de hablar. Mi novia lo paso aun peor que yo. Se pueden ver algunos documentales, nosotros vimos una filmación de más o menos veinte minutos. Aun así creo que es una visita que hay que hacer para tener más conocimiento de lo que paso y que jamás se vuelva a repetir. Para visitar el campo se puede coger una audioguía en tu idioma.

Cambiando el tema, dejamos el campo de Dachau y nos dirigimos hacia nuestro hotel en Munich, estaba bien situado junto a la Sendlinger Tor, era el hotel Bristol Superior,

fue el más flojo de todos los alojamientos donde estuvimos, pero era un hotel para una noche que tenía parking para los dos días por 8€ y con una comunicación por las varias paradas de metro y tranvía excelente y desde el que se llegaba andando a los principales monumentos de la ciudad. La ciudad es enorme te das cuenta al llegar en coche. Lo primero que hicimos fue ir hasta la Sendlinger Tor, una de las puertas de la ciudad.

Continuamos por esa misma calle hasta llegar a la fabulosa Asamkirche, que fue construida entre 1733 y 1746 por los hermanos Egid Quirin Asam y Cosmas Damian Asam como su propia iglesia privada. Dada la resistencia de los ciudadanos, los hermanos fueron forzados a hacer el público el acceso a la iglesia, a pesar de haberse hecho cargo de todos los costes de la construcción. El interior de la iglesia es de lo mejor en estilo rococó que existe.

Seguimos caminando en dirección a la Marienplatz pero al llegar a la Rindermarkt, nos encontramos con que no se podía prácticamente andar de la cantidad de gente que había, un ambientazo con música y bares ambulantes por todas partes y nos damos cuenta al momento que ese fin de semana se celebraba una fiesta del orgullo gay, con lo que la ciudad estaba abarrotada.

Nos costo llegar hasta la Marienplatz, y al llegar pasando por la Peterkirche vemos que la plaza esta convertida en un escenario, como parte de la celebración del festival. Como cosa curiosa al poco de entrar por la plaza sonó el famoso carillón y por unos minutos se paro la música para que se escuchara el sonido de este reloj.

En la plaza también había muchos puestos típicos de salchichas y carnes al carbón. La plaza aunque no muy grande es espectacular, con la columna de María en mitad de ella

y el impresionante viejo ayuntamiento ocupando gran parte de la misma nos gusto mucho.

De aquí continuamos hasta el cercano Viktualienmarkt, pasando por el ayuntamiento nuevo.

El Viktualienmarkt es un famoso mercado que es hoy día el centro gastronómico más conocido de Alemania, abre de lunes a sábado de 10 a 20 horas.

Ves a la gente sentada en sus múltiples mesas al aire libre estaba todo repleto, sus puestos venden todos tipo de productos, sobretodo de alimentación auque hay algunos de plantas.

En medio de la plaza se encuentra como un estandarte que creo refleja lo que se vendía y vende en la actualidad en el mercado. Nos encanto el ambiente y nos hubiera gustado sentarnos un rato por allí pero estaba todo lleno hasta la bandera. Lo siguiente que hicimos fue subir a la torre de la iglesia de San pedro, 1.5€ por persona, desde su torre se tienen unas inmejorables vistas de la Marienplatz, el ayuntamiento,

la catedral

y del resto de la ciudad, estuvimos un buen rato haciendo fotos por lo bonito de las vistas. El ruido de la fiesta se escuchaba aun con más intensidad desde allí arriba. Tras bajar caminamos tranquilamente por la ciudad pasando entre otros sitios por el bonito Alter Hof,

un lugar también repleto de gente y donde había música típica bávara en directo, llegamos hasta la Maximilianstrabe y la seguimos hasta que nos llevo cruzando el puente hasta el Maximilianeum es un monumental edificio con aires palaciegos que fue construido como hogar para una fundación de estudiantes superdotados y que posteriormente, desde el año 1949, funciona como el parlamento bávaro.

El edificio es enorme y de gran belleza. Luego dimos la vuelta por donde habíamos venido y fuimos a la calle donde se encuentra la cervecería Hofbräuhaus, que decidimos dejar para despedida al día siguiente. Así que fuimos al Hard Rock justo enfrente de esta, una tradición nuestra de visitar todos los Hard Rock de las ciudades que visitamos y lo tienen.

Comimos de Maravilla una ensalada Cesar, una hamburguesa director Choice enorme y sándwich buenísimo todo compartido para los dos.

Este local ha sido de los que más nos ha gustado superando a otros de ciudades más importantes. Al salir fuimos a unos de los múltiples actos culturales que te ofrece la ciudad de forma gratuita, en este caso un concierto de música clásica donde interpretaron piezas de Richard Wagner, en la plaza enfrente del instituto Cervantes cerca de la Residenz. El concierto nos hubiera costado una pasta de haber sido de pago, la plaza estaba a rebozar con mucha gente de pie ya que los asientos estaban todos ocupados, el silencio era total. Se tocaron varias partes del anillo del nibelungo, entre ellas la famosa cabalgata de las valquirias. Disfrutamos como niños del concierto, sobretodo yo ya que me encanta este tipo de música. Al final del concierto unos estudiantes del conservatorio tocaron piezas del señor de los anillos entre otras. Luego paseamos pero ya en plan tranquilo sin fotos ni nada solo para disfrutar de la ciudad y su ambiente, vimos la Odeonsplatz, el Hofgarten y llegamos hasta la Königsplatz, pero todo esto lo explicare al día siguiente. El camino se nos hizo corto ya que nos encanta andar, volvimos a pasar por la Marienplatz que aun tenía un ambientazo y el que habría el resto de la noche. Nosotros tomamos algo de beber y te cobran un poco más para que devuelvas el envase y al entregarlo te dan lo que te han cobrado de más en plan de fianza, continuamos por la Kaufingerstrabe pasando junto a la catedral, por la Neuhauser Strabe, estas dos calles son dos de las principales de Munich, llenas de tiendas y comercios pero al ser de noche solo había gente paseando como nosotros, atravesamos la Karlsplatz y de ahí hasta el hotel, el día había sido intenso y la ciudad nos dejo con ganas de más para el día siguiente.