LUNES 6 DE AGOSTO, 5º DÍA DE CRUCERO.
En esta ocasión pusimos el despertador a las 7:30 puesto que la excursión a las excavaciones de Pompeya y Nápoles ciudad (casco antiguo más que nada) tenía como hora de encuentro con la guía de Shore a las 9 en punto. Hoy no ha habido tanta aglomeración en el Raffles a la hora del desayuno lo que ha repercutido en una mayor tranquilidad a la hora de desayunar ni de encontrar mesa, cosa que otros días anteriores, fue una labor muy costosa. El día de hoy ha sido de mucho calor al igual que los anteriores. La suerte es que el Spirit nos dejó en el mismo centro de Napoles con lo que en seguida nos encontramos con Donatella, la guía que nos acompañaría durante la mañana a Pompeya. Llegamos sobre las 10 y cuarto de la mañana y tras un par de pequeños contratiempos con las guías y con la obligación de hacer cola aquellas personas con precio reducido o sin cargo en la entrada al recinto sobre las 10:30 se inició la visita. He de decir que Pompeya fue una ciudad en la que en su día vivieron unas 35.000 personas que dicho a fecha de hoy no sería gran cosa pero si nos trasladamos 2.100 años atrás la verdad es que da un valor a esta ciudad algo fuera de serie. Como seguro que sabéis fue enterrada bajo 6 metros de cenizas volcánicas en el año 79 A. d C. producto de una erupción del Monte Vesubio. En la visita se muestran detalles muy bien preservados que revelan los estilos de vida de los residentes, tales como pisos llenos de mosaicos y algunos frescos coloridos en algunas casas. Durante la visita se nos muestra la Via de la Abundanzia, una casa de una familia bastante adinerada, el prostíbulo, el hostal que construyeron junto al mismo para los que iban a visitarlo poder descansar en el, el foro y la basílica.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Tras la visita a las excavaciones Donatella, la guía de Shore2Shore, nos dejó tiempo libre a la entrada para poder comprar algún recuerdo así como degustar el licor típico de la zona: el limoncelo. Tras montarnos nuevamente en el autocar regresamos al barco sobre las 14:00 horas justo para comer en el buffet en compañía de Macu y Arturo con quienes compartimos la excursión a Pompeya y con quienes como ya sabéis cenamos la totalidad de las noches del crucero junto con las demás compañías que ya os he hablado anteriormente.
Tras la comida y ya repuestos del tremendo calor que pasamos durante la mañana bajamos nuevamente a tierra en compañía de Macu y Arturo para ver la ciudad a pié a diferencia de cómo la mostró la guía en autocar al primera hora de la mañana. Nápoles tiene aproximadamente 1.000.000 de habitantes y es evidente la dejadez en que está sumida la ciudad tanto en la falta de limpieza como en otros aspectos. El tránsito no deja de ser caótico y para un conductor que respeta un ceda al paso hay como 15 que no se detienen cuando ven a peatones intentar atraversar una calle por uno de ellos. Sin duda es más caótico que Roma. Una cosa que me llamó la atención tanto de Nápoles como de Roma y Florencia es que las motos aparcan “en cordón” y en la calle nunca en la acera. Lo hacen de la misma manera como si fueran coches.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Tras un corto paseo de un par de horas volvimos al barco a refrescarnos con una buena ducha y a prepararnos para ver zarpar el barco, que como os dije al principio del relato del día de hoy, lo hacía desde el mismo centro de Nápoles a diferencia de las dos escalas anteriores. En esta ocasión aprovechamos para cenar en el restaurante Garden siempre en compañía de nuestros compañeros de crucero, los cuales encontré cada día, más agradables aún.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Tras la visita a las excavaciones Donatella, la guía de Shore2Shore, nos dejó tiempo libre a la entrada para poder comprar algún recuerdo así como degustar el licor típico de la zona: el limoncelo. Tras montarnos nuevamente en el autocar regresamos al barco sobre las 14:00 horas justo para comer en el buffet en compañía de Macu y Arturo con quienes compartimos la excursión a Pompeya y con quienes como ya sabéis cenamos la totalidad de las noches del crucero junto con las demás compañías que ya os he hablado anteriormente.
Tras la comida y ya repuestos del tremendo calor que pasamos durante la mañana bajamos nuevamente a tierra en compañía de Macu y Arturo para ver la ciudad a pié a diferencia de cómo la mostró la guía en autocar al primera hora de la mañana. Nápoles tiene aproximadamente 1.000.000 de habitantes y es evidente la dejadez en que está sumida la ciudad tanto en la falta de limpieza como en otros aspectos. El tránsito no deja de ser caótico y para un conductor que respeta un ceda al paso hay como 15 que no se detienen cuando ven a peatones intentar atraversar una calle por uno de ellos. Sin duda es más caótico que Roma. Una cosa que me llamó la atención tanto de Nápoles como de Roma y Florencia es que las motos aparcan “en cordón” y en la calle nunca en la acera. Lo hacen de la misma manera como si fueran coches.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Tras un corto paseo de un par de horas volvimos al barco a refrescarnos con una buena ducha y a prepararnos para ver zarpar el barco, que como os dije al principio del relato del día de hoy, lo hacía desde el mismo centro de Nápoles a diferencia de las dos escalas anteriores. En esta ocasión aprovechamos para cenar en el restaurante Garden siempre en compañía de nuestros compañeros de crucero, los cuales encontré cada día, más agradables aún.