Amanecimos en Amberes y, tras desayunar bien temprano, nos pusimos rumbo a Holanda. Concretamente a un pueblito llamado Gouda, que como todo el mundo sabe, le da nombre a un queso. La cosa era llegar sobre las 10 de la mañana, que era cuando comenzaba el famoso mercado de queso. No tiene tanta fama como el de Alkmaar, pero estuvo muy bien. El pueblo en sí, se ve rápido. Lo más bonito es la plaza donde se encuentra el ayuntamiento y el Stedelijk Museum (antiguo Hospital). En dicha plaza es donde reproducen el mercado del queso. Unos señores y chicas vestidos con sus trajes típicos llegan con sus carruajes tirados por caballos cargados de queso Gouda y tienen que llegar a un trato con los que hacen de compradores. Está simpático, te dan a probar quesos, te puedes hacer fotos con ellos. Además en la plaza montan un mercadillo vendiendo productos típicos de la zona. Con dos horas tuvimos para ver Gouda y proseguir camino hacia Rotterdam. Esta ciudad también la vimos en unas cuatro horas. Nos recorrimos lo esencial. Estuvimos por la zona del Museo Marítimo. Allí, en los pantalanes hay barcos de distintas características, que gratuitamente, se pueden visitar. Llegamos hasta el puente de Erasmus, uno de los símbolos de esta ciudad. También visitamos las casas cúbicas. Se puede visitar una que tienen como exposición. Nos costó, creo que tres euros por persona.
Cerca de las casas cúbicas se encuentra el Witte Huis (Casa Blanca), uno de los edificios que sobrevivieron a los bombardeos de la 2ª Guerra Mundial y un edificio llamado Het Potllod (el lápiz).
No es de las ciudades más bonitas para ver, pero si se va con tiempo de sobra, tiene cosas que ver interesantes y distintas.
Por la tarde, arrancamos con dirección a Delft, ya que allí hacíamos noche.
Es un pueblito muy bonito, con canales, en el que destaca la Markt, con su ayuntamiento y su Nieuwe Kerk. También destaca por su cerámica pintada a mano. Delft lo ves en unas horas. Al estar la fábrica cerrada ya que era tarde, fuimos al día siguiente, antes de partir hacia La Haya.
Cerca de las casas cúbicas se encuentra el Witte Huis (Casa Blanca), uno de los edificios que sobrevivieron a los bombardeos de la 2ª Guerra Mundial y un edificio llamado Het Potllod (el lápiz).
No es de las ciudades más bonitas para ver, pero si se va con tiempo de sobra, tiene cosas que ver interesantes y distintas.
Por la tarde, arrancamos con dirección a Delft, ya que allí hacíamos noche.
Es un pueblito muy bonito, con canales, en el que destaca la Markt, con su ayuntamiento y su Nieuwe Kerk. También destaca por su cerámica pintada a mano. Delft lo ves en unas horas. Al estar la fábrica cerrada ya que era tarde, fuimos al día siguiente, antes de partir hacia La Haya.