Como habréis visto en alguno de otro de mis diarios, trabajo en un cole y soy uno de los adultos que acompañan a los alumnos (4º de ESO) en su viaje de fin de curso.
Esta vez tocaba Viena (ya había estado en el viaje anterior) y Praga (nuevo para mi) y nos íbamos a llevar, mi compañera de trabajo y yo, a un par de docenas de monstruitos por el centro de Europa...
Salimos del colegio bien pronto, por la mañana, rumbo a Barcelona para tomar el vuelo que nos dejaría en Viena sobre las dos de la tarde. Aterrizamos bastante puntuales y, una vez recogidas las maletas, salimos al exterior a esperar al autobus que tenía que llevarnos al hotel y aquí tuvimos nuestro primer problemilla: no veíamos el autobus.
Tras dar un par de vueltas por el contorno del aeropuerto y siguiendo sin poder verlo, decidimos llamar al teléfono que teníamos. Sin el viaje del año anterior, la otra profe que venía conmigo era la profesora de alemán, en esta ocasión, tanto mi acompañante como yo no teníamos de idea de alemán, pero como nuestros alumnos son muy listos y algunos dan clases de alemán les dijimos que ya era hora de que aplicaran sus conocimientos y les pasamos el teléfono
Montamos en el bus y fuímos hacia el hotel, el Airo Tower Hotel que estaba situado en las afueras de Viena (pero bien comunicado con el centro, no como el del anterior viaje), justo al lado de las Termas de Viena
Dejamos las maletas y nos fuímos para el centro, para que los chavales comieran y tuvieran un primer contacto con la ciudad. Entre el hotel y las termas había un kiosko y ahí compramos el bono de transporte de tres días. Primero cogimos un tranvía hasta la parada de Reumannplatz y allí el metro hasta Karlsplatz.

El primer tranvía que tomamos
De esa parada, al lado de la Opera, los subimos hasta la catedral, el Stephandom, para que tuvieran unos puntos de referencia y ya les dimso tiempo libre para que fuerana a comer y callejearan un poco.

Foto de grupo junto a la catedral
Nosotros también teníamos hambre, claro está, pero como ya era casi la hora de merendar en vez que la de comer, decidimos no meternos en un restaurante y probar las salchichas de un puesto callejero.

Algunos alumnos tuvieron la misma idea
Nosotros dedicamos tarde a callejear solamente por las dos calles del centro, ya que al día siguiente lo veríamos conmás calma.


Al llegar la hora acordada, recogimos a los alumnos e hicimos el camino de regreso (metro + tranvía) para el hotel, donde nos esperaba la cena

Y de ahí nos retiramos al bar del hotel a tomar algo y después a descansar para afrontar el siguiente día.