El último día entero en Viena teníamos la agenda libre, por lo que a los alumnos les dimos libertad para ir dónde quisieran aunque les propusimos cosas. Algunos se apuntaron, otros se fueron por su cuenta.
Lo primero que hicimos fue ir al Naschmarkt, un mercado de Viena, ya que algunos queríamos comprar algún producto.


En este mercado no solo se encuentra comida, también hay puestos de ropa y souvenirs, bastante bares y restaurantes y, los sábados, se amplía con un mercadillo en el puede encontrarse prácticamente de todo.
La siguiente parada era hacer una visita a la Ópera pero antes pasamos por el Edificio de la Secesión, un movimiento cultural de principios del siglo XX que quería romper con las barreras de la tradición.

La "alcachofa" del edificio
Ya en la Ópera esperamos a que se hiciera la hora para las visitas guiadas y fuimos recorriendo todas las estancias con las pertinentes explicaciones de la guía asignada.

Durante la espera hubo quién se disfrazó
La guía nos fue explicando lo que había en los distintos salones, la historia de la Ópera y sus directores, como son las epresentaciones y qué hace la gente en los descansos, etc etc



Nuestro grupo tuvo suerte y pudimos meternos entre bastidores para ver como preparaban los decorados de la función del día. Por norma general, cada día hacen una representación distinta, no repiten cartel.

Y, finalmente, la visita a la Ópera acabó en el patio de butacas dónde nos explicaron más cosillas.


De ahí nos fuimos a comer. La verdad es que no estuvimso originales y nos pedimos unas pizzas

Después de comer, la idea era ir, con los alumnos que quiseran, al Prater, a ver la noria y el parque de atracciones.

La verdad es que vinieron la mayoría de los chavales y lo primero que hicimos fue montarnos en la noria de madera.


Vistas de la ciudad desde la noria

Luego la idea era subir a alguna de las atracciones...

...pero el tiempo no acompañaba

Si bien la lluvia que caía no era muy intensa, si que molestaba lo suficiente, así que pensamos en retirarnos pero antes nos acercamos a ver un embarcadero en el Danubio.

La tarde la acabamos esperando a los alumnos para irnos al hotel en el Starbucks que hay al lado del Hotel Sacher y la Opera. Como estaba lloviendo fueron llegando antes de lo previsto.

Aunque todavía tiempo para cambiar unos pocos euros en coronas, porque al día siguiente nos íbamos a Praga. Pero eso ya lo contaré en la siguiente etapa...