Nada más salir del barco vas de frente, esquivando taxistas que no dejan de insistir en que te llevan a Pompeya, a Capri o a donde sea, lo mejor es decirles que te quedas en Nápoles y que vas a ir andando, son bastante pesados.
Cruzas unas carreteras flipando por cómo se cruza la gente en esta ciudad, los semáforos no sé para que están porque no se respetan ni por los coches ni por los peatones, es increíble. Llegas a un kiosco y compras el billete para ir a Pompeya, aquí creemos que nos timaron porque pedimos ida y vuelta y fue bastante más caro que haber pedido solo la ida y después haber comprado la vuelta horas después, no nos habríamos enterado de esto si no hubiésemos hablado con un español en la parada del bus y hubiésemos comparado precios, en fin tener cuidado con esto y enteraros bien…
Después del bus tienes que coger un tren (con el mismo billete, aunque hayas comprado solo la ida ya que te dejan usarlo durante un determinado tiempo) que parece de la guerra y son unas 20 paradas.
Al llegar compras las entradas y entras en las ruinas, nosotros solo compramos la entrada, sin audio guía porque yo me había bajado el audio de internet y la llevábamos en el móvil, lo que no imaginábamos es lo lioso que iba a ser todo, no tenías ni idea de donde estabas salvo zonas como el foro, estaba todo fatal indicado y supongo que era aposta porque lo que si había era números en cada zona para que fueses escuchando su audio guía que no coincidía para nada con la mía. Aún así los que habían alquilado la audio guía tenían el mismo plano que yo y aquello es un laberinto, es complicado no perderse y acabar pasando por el mismo sitio, además del calor que hacía…


Nos costó mucho encontrar zonas como el lupanar o la casa del fauno, todas las calles eran iguales y había sólo una persona en todo el recinto para poder preguntar… Me esperaba que estuviese mejor indicado y poder situarte mejor y no perder tanto tiempo, por ese lado me decepciono un poco, después la parte del foro es muy bonita con el Vesubio de fondo, y es lo que más merece la pena ver; después también vimos el anfiteatro, la casa del fauno, el templo de Apolo, el lupanar y poco más.


Hacía demasiado calor para dar más vueltas por lo que salimos a comer fuera, en el primer lugar que pillamos en frente de la puerta de entrada, en un lugar llamado Porta Marina Fruit Juices (os pongo la foto que aunque parezca que no hay un restaurante detrás con sus mesitas y eso).

El caso es que nos apetecía probar la pizza de allí y por eso nos metimos… Los precios no eran excesivamente caros pero cómo no para que entrásemos a comer allí nos dijeron que no nos cobraban suplemento de servicio en mesa y cuando nos llegó la cuenta ahí estaba el suplemento… no nos apeteció quejarnos y lo pagamos pero vamos que a la mínima te la cuelan por cualquier lado. La pizza muy normalita y lo único diferente que le vimos fue un exceso de albahaca que no nos gustó demasiado, después en Nápoles vimos pizzas con mucha mejor pinta que serán las que tendrán fama.