Ya veremos mañana cómo se porta el día. Espero ser menos gafe, porque para empezar tengo que ir en bus, en la misma compañía que hoy me ha dejado tirado. Lo tengo claro, me voy a plantar delante del bus y no se mueve hasta que suba. Ya contaré, que eso es mañana jueves.
¡¡Estoy en Liverpool!! No me ha dejado tirado el autobús!! El viaje en bus muy cómodo, casi vacío, he pagado 5 Lb por ida y vuelta (hace dos meses por internet). En una horita te plantas en la ciudad de los Beatles.
Lo primero que he hecho ha sido, como siempre, acercarme a la oficina de turismo, hacerme con el mapa, pintarrajear los sitios que tenía marcados en el googlemaps y a patear. El plan es acercarme a los museos, después a las iglesias y por último hacia el muelle. Por último comer algo rápido tipo pizza y de vuelta a la noche para Manchester. Ya se verá.
Bien, pues veamos en qué se ha concretado al final el día (ya estoy en el albergue de Manchester).
La idea de venir a Liverpool era por visitar el museo de los beatles, casi exclusivamente. Sin embargo, ya que estamos aquí, pues echamos un vistazo a la ciudad en general. Como el autobús me deja cerca de los museos, a ellos me aproximo en primer lugar. He visitado por la mañana un par de ellos: el museo de arte o pinacoteca en realidad Walker Art Gallery. Un notable alto para ella. No se lleva el sobresaliente porque la sala más interesante (nº10), con obras del impresionismo francés (incluso alguna escultura de Rodin, al parecer) estaba cerrada porque estaban pintando las paredes, hasta finales de abril (ya es mala suerte). El resto del museo, que no es grande (15 salas) recoge pintura inglesa desde los siglos XVI hasta la actualidad. A mí me han gustado especialmente, además de los dos paisajes de Turnner, los óleos de un tal Edward John Paynter. Se te pasa fácil una horita y a gusto. Además contaba con dos ventajas adicionales: es gratuito y no notabas el viento huracanado (ya es el tercer día seguido
Al lado de este museo de arte se encuentra el museo del Mundo, un tanto peculiar, gratuito. Cuenta con planetario, acuario (bueno una bañera con peces payaso y así), dinosaurios, geología, insectos (todo en plan cutre, para estudiantes de primaria), así como una sucinta evocación del mundo antiguo y de las distintas culturas. Lo dicho, entre que es gratis y no hace viento, se deja ver.
Se sale de los museos directamente a St. John's Gardens, un sitio muy agradable, aunque pequeñito, donde se estaría genial si no hiciese el viento tan constante. Como todo está cerca, de allí me he dirigido (según el mapa turístico, al otro extremo de la ciudad) a las dos iglesias más importantes de Liverpool. En primer lugar me he acercado a la iglesia Católica, un edificio circular de lo más singular. Por fuera no es muy chula, pero por dentro incorpora un montón de capillas pequeñas en la circunferencia exterior, algunas de las cuales son bastantes peculiares (hay que verlas). No me ha disgustado, la verdad. Además, como se ve que es costumbre por aquí, lo mejor la cafetería que está al lado de la iglesia. Tiene buena repostería, precios asesquibles, buen ambiente y wifi gratuito.

Ya tocaba acercarse a la otra Iglesia, la anglicana, que está a escaso cinco minutos andando. Me ha parecido un mamotreto del quince. Me explico, fue erigida en 1978!! Es la iglesia anglicana más grande del mundo. Como dice la trotamundos "parece mentira que para afirmar el poder de Dios hiciera falta en el siglo XX construir un edificio de dimensiones tan gigantescas.

Tanto una iglesia como la catedral permiten subir a la torre para contemplar las vistas de Liverpool, pero a mí no me ha tentado.
La Catedral anglicana se sitúa a la entrada del chinatown de la ciudad. La verdad es que me sigue extrañando, a pesar de haber pasado por el de Manchester.

Empiezo a encaminarme, despacito, hacia el muelle restaurado de Liverpool. Le llaman los docks. Al hacerlo paso por la zona comercial de la ciudad, con calles peatonalizadas y algún centro comercial. Al que le guste, es mucho más grande que el de Chester de ayer. Además, hay que tener en cuenta, que escondido en uno de los callejones está el mítico Cavern. Hasta las 19:00 la entrada es libre y merece la pena un montón... bajar al sótano donde cantaban los beatles los primeros años, tan bien ambientado, con música en directo,... una gozada.

De camino hacia los docks paso por un centro comercial llamado The liverpool one, que tiene un pequeño parque donde sentarse a leer y disfrutar del solcillo... si no hiciera el sempiterno huracán.
Al medio día ya estoy en los Docks. más concretamente en el llamado Albert Dock, que incorpora el museo marítimo y el de la historia de los Beatles, entre otros.
Como quiero dejar para el final el de los Beatles, me adentro en el museo marítimo, también gratuito. Tiene varios pisos, a cuál más interesante. Incluye, por ejemplo, en el primer piso una exposición sobre algunos desastres marítimos como el Titanic o el Lusitania. Están muy bien currados y se hacen interesantes. En pisos superiores hay exposiciones sobre la evolución de la navegación en los dos últimos siglos, sobre la importancia de Liverpool como puerto marítimo; en la tercera planta hay una exposición un tanto caótica, pero interesante, sobre la esclavitud. En la última hay una cafetería, que no he pisado. En definitiva, a gente que no sienta más que interés superfluo (como yo) se le pasa fácil el tiempo (60 - 90 minutos).
Al otro lado del museo marítimo se encuentra el museo de la historia de los Beatles. Sin lugar a dudas, desde mi prisma, el más interesante. Es muy caro (13Lb). Incluye audioguía en castellano (fundamental). Está muy bien currado, la verdad. Si te lo tomas con calma (eché en falta algún asiento más), se te pasan fácilmente un par de horitas.

Ya había terminado de ver lo que me interesaba de Liverpool, así que me fui acercando hacia la estación de autobuses, a ver si encontraba algún sitio para cenar (tenía el bus a las 21:00).
Pues esta vez tuve suerte, mira por donde. A unos cinco minutos de la terminal de autobuses, en frente del Marriot (no, ahí no entré) se encuentra la tasca. Ese es su nombre y evidentemente, se trata de un restaurante con comida española. Gracias a Dios, no había comida vasca, pero a mí me valía, pues en la carta hay de todo.

Yo me pillé una ración de chorizo (de Zamora) a la brasa y unos huevos rotos (huevos acojona'os, les llamaban en la carta, que está en castellano). Además, te sirven pana de hogaza caliente y aceite virgen de oliva, juntoa una pinta (San Miguel). Todo por unas 12 Lb. Pero lo mejor fue que en la hora que estuve me concecté a la wifi (del Marriot