Eran ya casi dos semanas de viaje, con montones de horas de vuelo, kilometros de caminar y calor increible, así que los próximos 3 días estaban destinados al completo relax, descanso, playa y no hacer la más absoluta nada, y preparar el cuerpo para el largo camino de vuelta a casa.
Salimos del hotel y cargamos mochilas dirección al puerto de Ao Nang y allí esperar un long tail que nos lleve a Railay, tipo de península que se encuentra a 10 min pero que al no tener acceso por tierra la única manera de llegar era por mar.

La barca nos dejaba en Railay West así que mochila a la espalda y caminata cruzando hasta Railay East que es donde se encuentran la mayoría de alojamientos. Siguiendo la recomendación de un amigo fuimos a los Rapala Bungalow. Comodos no eran para nada, pero la experiencia de estar en un bungalow casi en medio de la jungla, colchón en el suelo, variedad de "bichitos" compartiendo la estancia con nosotros y sobre todo lo barato que era nos convenció.


Una vez instalados estaba claro el plan ¡¡a la playa!!. Railay se puede decir que consta de 3 playas:
Railay West que está bastante bien y tienes varios bares y restaurantes allí mismo.
Tonsai Beach donde para llegar tienes que caminar 45 minutos por en medio de la jungla con unas cuestas que te puedes morir y unas montañas de basura asquerosa por el camino y llegar a una playa pequeña con mucha mierda con el único aliciente de ver a los escaladores trepando por unas paredes de roca impresionantes.


Phranang Beach, sin duda la mejor, una playa muy bonita arena blanca, agua cristalina y con las graciosas barquitas-restaurantes que te preparan la comida.


Perfectos días de relax total, buena comida y divertidas noches en The Last Bar con Till y su equipo.