Hoy íbamos a visitar la muralla china. ESPECTACULAR!!!. Hay distintos tramos donde visitarla, nosotros fuimos a Mutianyu ya que hay menos gente que en la zona típica de Badaling y es una zona en la que se puede acceder a la muralla por un telesilla y bajar por un resbalín-tobogán y ello era un gran atractivo para las niñas. Para llegar queríamos contratar algun taxista ya que habúa leído que con autobuses tardabas muchos y además al ser 4 sale más a cuenta, pero como tuvimos problemas con algunos de los billetes de tren, como he dicho antes, esto nos hizo perder tiempo, y finalmente no nos quedó otra opción que contratar una excursión, (eso si, regateando mucho, para variar) que nos llevaba hasta allí (70 Km) y nos dejaba para visitar la muralla a nuestro aire (éramos un grupo de 8 personas en la furgoneta). No estuvo mal.
La visita es una maravilla, la muralla serpentea por la cima de la colina en medio de la selva. Se puede andar más o menos kilómetros hacia un lado u otro desde donde te deja el telesilla, como uno prefiera. Hay una zona hacia el sur donde la muralla es más antigua y està menos reconstruida y por lo tanto más mal conservada y para mi más atractiva al ser mas agreste. La visita es dura puesto que hay mucho desnivel y muchas escaleras para acceder a los distintos tramos y como siempre hace mucho calor, pero vale la pena. Hicimos unos 12 Kilómetros y finalmente bajamos un largo trayecto con el tobogán, sentado en unas pequeñas vagonetas con un freno entre las piernas para que controles un poco la velocidad. Es una sensación muy divertida. La verdad es que no había casi gente y cuando acabamos comimos en uno de los pocos restaurantes que había al pie de la muralla.
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La visita es una maravilla, la muralla serpentea por la cima de la colina en medio de la selva. Se puede andar más o menos kilómetros hacia un lado u otro desde donde te deja el telesilla, como uno prefiera. Hay una zona hacia el sur donde la muralla es más antigua y està menos reconstruida y por lo tanto más mal conservada y para mi más atractiva al ser mas agreste. La visita es dura puesto que hay mucho desnivel y muchas escaleras para acceder a los distintos tramos y como siempre hace mucho calor, pero vale la pena. Hicimos unos 12 Kilómetros y finalmente bajamos un largo trayecto con el tobogán, sentado en unas pequeñas vagonetas con un freno entre las piernas para que controles un poco la velocidad. Es una sensación muy divertida. La verdad es que no había casi gente y cuando acabamos comimos en uno de los pocos restaurantes que había al pie de la muralla.



Al llegar al hotel por la tarde, después de pasar nuevamente por la calle Wanfuginj que nos encantó.



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