Desayunamos otra vez en el Lemon Hotel, previo pago de los tickets de desayuno.
Ya con el estómago lleno, les explicamos a las recepcionistas que nos guarden las maletas que volveremos pasado mañana.
Llamamos un taxi para acudir a la estación otra vez. Hacemos fila para comprar los billetes, pero cuando le digo a la taquillera que queremos ir en tren rápido me explica que esos trenes no se cogen en esta estación, que se cogen en la estación del norte (esta es la del sur).
La estación el norte aún está lejos, pero llegamos a tiempo para coger los billetes del tren de las 11h. Cambiamos los billetes para este trn y corriendo cual guepardos pasamos el control de seguridad y el de billetes y nos apresuramos para acceder al G2006...¡por los pelos!
Tras dos horas de trayecto llegamos a la estación de Longmen (nueva, más alejada de Luoyang), cogemos un taxi que nos lleva a las cuevas de Longmen. Nos intenta timar vendiéndonos un tour turístico, pero no picamos. Nos apeamos del taxi y...¡venga a subir y bajar escaleras!
Las grutas son bonitas pero en su mayor parte han sido expoliadas, una verdadera pena.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Parece ser un trabajo de chinos, ya que está toda la roca esculpida y tallada:
*** Imagen borrada de Tinypic ***
A las 15 horas, regresamos en el bus 81 a Luoyang, que nos deja en la estación de tren y bus, en el centro de Luoyang. Con la guía, nos ubicamos y vamos en busca del albergue: el Luoyang Youth Hostel, ni se ocurra alojaros alí, es una ruina. Nada más entrar matamos a unos mosquitos y un bicho por el suelo...un ascazo. El baño, tiene un color amarrillo-marronáceo. Como estamos cansados, perdonamos la comida y nos echamos una buena siesta.
Sin ganas de salir del albergue (parece mentira, con el asco que da), partimos a ver si encontramos el restaurante que recomienda la Lonely. Lo encontramos tras casi tres cuartos de hora buscando, pero no pedimos el famoso "banquete del agua" de 24 platos (sopas en su mayor parte9 sino que pedimos solo 2 platos: beicon ahumado con setas y pescado con verduras. El beicon se queda sin probar porque es grasa en su totalidad y el caldo en el que se ha cocinado sabe muy fuerte; pero del pescado no quedan casi ni las raspas. El restaurante:
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Para rebajar la cena, volvemos andando al albergue a descansar, que mañana toca el templo shaolín.