16 de marzo
Pues bien, allá voy: a la Gran Manzana!!
Después de facturar la maleta en el aeropuerto de BCN, me empiezo a mentalizar para la paliza de horas en el avión, ya la espera en la sala de embarque se me hace larga...
El primer tramo hasta París CDG, es relativamente corto y rápido, un par de horitas. Una vez allá, otra vez colas y más esperas hasta la hora de salida del vuelo que me dejará en JFK. Sin preocupaciones del sitio en que me toca sentarme, me dirijo a mi asiento, y en cuanto algún pasajero se da cuenta que viajo solo, me pide amablemente de cambiar el sitio con el suyo para poder estar al lado de su pareja, les han dado asientos separados. Ningún problema por mi parte, me toca en la salida de emergencia, con lo que voy a poder ir con las piernas estiradas todo el trayecto. Estupendo, esto empieza bien.
Entre comidas, lectura y episodios de mis series favoritas grabadas en la Tablet, el viaje me pasa volando
Al llegar a JFK, la cosa se lía. El vuelo llega puntualmente a las 5 de la tarde hora local, con lo que si los trámites de inmigración y demás son rápidos, aún podré ver alguna cosa de la festividad de San Patricio, que adelantan al sábado, cuando la fiesta del patrón de los irlandeses cae en domingo. Obviamente, no voy a tener tanta suerte, y los controles de inmigración se eternizan. Otras veces, en menos de media hora está todo resuelto; hoy tardamos más de dos horas. Supongo que al ser festivo, mucha gente no trabaja, ya que de los veintitantos mostradores, sólo están activos 8. Después de desesperarme en la cola, llega mi turno: preguntas, huellas dactilares y foto para estar fichado: Ya puede usted recoger su equipaje. A la hora que es, he perdido toda esperanza de ver algo del desfile, o sea que me lo tomo con calma al esperar mi maleta.
Normalmente, llevo una muda de ropa interior en el equipaje de mano, pero esta vez he pasado. Como bien dijo el Sr. Murphy, mi equipaje no ha llegado a NY con mi vuelo, se ha quedado en BCN. Esto lo descubro cuando llego a la cinta de recogida de mi vuelo y veo que está parada y casi vacía.
Me dirijo a la salida para coger el shuttle que alquilé en la red, junto con otros pasajeros que se dirigen a Manhattan. La empresa es GO AIRLINK NYC, y el precio, unos 18$, sin compromiso de horario dentro del día para el que hayas reservado. Menos mal, porque con el retraso que llevo, ya me veía cogiendo un taxi.
Un trayecto de unos 40 minutos en el shuttle, haciendo recorrido casi turístico por Manhattan, pues mi alojamiento es la última parada de las 5 o 6 hechas, me empieza a dar una idea de la enormidad de esta ciudad. Las luces, el tráfico y la gente hacen que me quede embobado a medida que avanzamos hacia Chelsea.

La dirección del Hostel es 251 West 20th, entre la 7ª y 8ª avenidas. Muy bien situado por lo que veo, con paradas de metro de las líneas 1,2 y3 (roja), en la 7ª con la 18, y en la 7ª con la 23. También muy cerca de paradas de la línea A,C y E (azul), en la 8ª con la 14 y en la 8ª con la 23.
A la hora que llego al hostel, tengo tiempo de hacer el registro, ver la habitación, pedir que me guarden el equipaje cuando lo traigan y poco más. La habitación de lo más espartana, vieja pero limpia, de unos 6 metros cuadrados, con una cama individual, una taquilla sin candado (traigo el mío) y un grifo con agua corriente. El lavabo está en la puerta de enfrente, para todas las habitaciones de la planta, y la ducha, también común a toda la planta, al volver la esquina en el pasillo. En la planta inferior se encuentra el comedor y zona común, con salida a un patio.

Ya instalado, me voy a dar una vuelta y a cenar algo. Lo de comprar algo de ropa no va a dar resultado, pues todas las tiendas a esta hora están cerradas, y estoy muy cansado como para patear buscando algún 24 horas. Así que salgo en dirección a la 8ª y me meto en el primer "deli" que veo, me cojo un "Philly Steak" y una cerveza y me voy al hostel a descansar. El barrio parece animado, hay mucha gente por la calle a pesar del frío que hace. En cuanto he comido, me tumbo en la cama, a esperar los efectos del jetlag. Me quedo dormido en seguida. Mañana, con mi ropa o sin ella, empiezo a explorar New York.










