Desplazamiento hasta Wurzburg ( 67 kms. ). Aparcamos en la ORA, mas o menos cerca del centro ( unas altas torres de iglesia nos dán la pista ), y nos disponemos a explorar la ciudad.
Nos gustó mucho Wurzburg, una ciudad tranquila, agradable, nos recordó a ciudades suizas - por el centro peatonal cruzado por los tranvías - , y con un buen patrimonio monumental.
La Catedral, con una sobria fachada, y la calle que discurre desde ella hasta el puente, son el centro neurálgico de la ciudad.

El puente viejo, festoneado de estatuas - recuerda un poco, con las debidas distancias, al puente Carlos de Praga - , y con bonitas vistas. No muy lejos de allí, la Marienkapelle,

blanca y roja, gótica, el interior muy luminoso.
El punto fuerte de la ciudad es la Residenz, residencia episcopal. Fuimos en coche, aunque luego pensamos hubiera sido mejor ir a pié, está a un corto paseo de la catedral. Visita, 7,5 €. Nada más entrar se vé la escalera, en el techo, el que se dice es el fresco mas grande sobre una escalinata, de Tiépolo. Muy bello, pero tiene su truco: gran parte de la pintura son sólo nubecillas. Así cualquiera. Por lo demás, un edificio muy opulento, grandes salas ricamente decoradas. No se pueden hacer fotos, lástima.
Al lado, los jardines de la Residenz,

Cuidado con la salida de la ciudad, me lié con las desviaciones y estuvimos un buen rato dando vueltas, creo que es mejor coger la autopista 7.
Regresamos a Rothenburg a hacer noche.