No se trataba de mi primer viaje a París, pero era la primera vez que iba a ir con mi madre. Ella había ido cuando estaba en el instituto, así que prácticamente era su primera vez.
Llegamos en tren a la estación de Montparnasse y tras salir a echar un vistazo a la torre continuamos con el viaje en metro a nuestro apartamento.
Al ser dos chicas preferimos alojarnos en una zona céntrica para evitar desplazamientos en metro por la noche. Encontramos un apartamento en homelidays situado en el 2e arrondissement, justo en nuestro tope máximo de precio, y la verdad es que fue un acierto. Se encontraba cerca de Ópera, en la rue Lulli, que se encuentra en el barrio japonés. Tenía cerca otras dos paradas de metro con lo cual lo teníamos fácil para desplazarnos. Además había dos supermercados en la zona que cerraban tarde, uno de ellos a medianoche, y bastantes restaurantes y sitios de comida rápida.
Nos recibió la madre de la propietaria y tras el intercambio de llaves y euros nos dispusimos a recorrer nuestros primeros metros a pie en la ciudad.
Lo primero que hicimos fue acercarnos al monoprix y comprar cosas para desayunar en casa, cosa que hicimos todos los días excepto uno como medida anticrisis, bebida y papel higiénico.
Como eran las 5-6 de la tarde y estábamos algo cansadas del viaje preferimos quedarnos cerca y visitas las Galerías Lafayette y Printemps, aprovechando que era jueves y cerraban tarde.
Vimos mucho pero no nos decidimos a comprar nada. Aunque hay que resaltar la famosa cúpula de las Galerías he de reconocer que lo que más me impresionó fue la terraza de Printemps. En el último piso del edificio de belleza y cosas de la casa se encuentra un restaurante con una gran terraza a la que se puede acceder y disfrutar de unas vistas maravillosas. A pesar de que eran casi las nueve de la noche hacía un calor horrible, pero mereció la pena aguantar.
Para acabar el día hicimos unas fotos de la Ópera y nos fuimos al apartamento a cenar unos sandwiches caseros y preparnos para el día siguiente.