Amaneció lloviendo y nos pusimos en marcha hacia Cracovia, pasamos por Wadowice, para visitar el pueblo natal de Juan Pablo II. Está a unos 50 km. de Crácovia y casi nos pillaba de paso.Es un pueblo que no reúne demasiados atractivos, pero aprovechamos para visitar la basílica, recorrimos el centro del pueblo y aprovechamos para realizar algunas compras.

no podíamos marcharnos sin entrar en una de sus más populares pastelerías y probar sus increíbles dulces. Después de esta dulce experiencia, continuamos el viaje hasta Cracovia.
Llegamos a Cracovia sobre las 16:00h. esta vez el albergue estaba un poco apartado del centro. Football Corner, correcto.
Después de dejar el coche, instalarnos en el hostal, fuimos directas a comer en una estupenda terraza a la entrada de la muralla.
La tarde la dedicamos a recorrer el centro sin rumbo, por lo que no nos enterábamos de nada. Para mi Cracovia es una ciudad increíble y que no te deja indiferente, es de aquellas ciudades, que espero volver a visitar. Estuvimos 4 días, pero nos faltó tiempo.
Por las noches hay mucho ambiente y hay multitud de pubs con música en directo, eso nos encantó. Se come de fábula, aunque yo no acerté ni una, pero la gastronomía es exquisita. Es una ciudad muy intensa, repleta de historia, leyendas y arte, por lo que es recomendable en todos los aspectos.