Y llegó… nuestro último día de vacaciones en Costa Rica. Así que lo teníamos que disfrutar al máximo!
Desde el lodge, nos habían gestionado la reserva para los planes del día: Paseo en barca para ver la costa; avistamiento de delfines, punta Mona y snorkeling. ($45pp para los dos solos; Si venia más gente el precio bajaba)
Habíamos quedado a las 9:00h con el guía en Manzanillo y con lo pequeñito que es el pueblo no nos costó nada encontrarlo.
Nos montamos en la barca con el primer objetivo de encontrar delfines. Pero después de estar durante mucho rato dando vueltas no pudimos ver a ninguno. El guía se sintió fatal porque dice que se veían cada día, así que se ofreció a volver a salir con nosotros al dia siguiente pero por desgracia nosotros ya no estaríamos asi que lo dejamos pendiente para nuestro próxima visita a CR.

Con la barca estuvimos recorriendo la costa hasta llegar a Panamá. En la siguiente foto no se aprecia mucho, pero hay un río que separa ambos países, quedando a la derecha Costa Rica y a la izquierda Panamá.

Después del largo paseo que habíamos dado, nos fuimos hasta Punta Mona; un apartado lugar al que no se puede acceder en coche, solo por mar o caminando.
Lo primero que hicimos es darnos un baño que nos sentó genial después del rato que llevamos en la barca bajo el sol.

Y ya refrescados, el guía nos mostró la zona. Hay un eco lodge súper autentico, donde la gente que vive o se aloja allí se auto abastecen al 100%. (todo vegetariano)
Nos mostraron toda la gran cantidad de árboles frutales que tienen y fuimos probando la mayoría de ellos. El más curioso fue al que ellos llamaban la “fruta milagrosa”; una pequeña pieza que después de te tenerla en la boca durante un minutos comimos un trozo de limón que nos supo a puro azúcar!! Te convierte todo sabor dulce durante los 30 siguientes minutos.
Para hacer el snorkel regresamos a manzanillo y salimos nadando desde la misma playa.
El snorkel fue mucho mejor que el que habíamos hecho en la zona del pacifico; nadamos sobre grandes arrecifes de coral y vimos multitud de pececitos de todos los colores. Hasta vimos varios peces mantaraya!
Nos encantó!
Para comer, decidimos darnos otro capricho, ya que iba a ser la última comida en Costa Rica.
Antes de empezar el viaje, pensamos que nos íbamos a encontrar muchos restaurantes donde poder comer buen marisco a buen precio pero ya os adelanto que no es así.
El restaurante que nos habían recomendado era el Maxi’s y allí nos pedimos una langosta y unos camarones. Estaban bien, pero nada espectacular y fue bastante caro.
