Al final llegó el día; parecía que no iba a llegar nunca!!!
Acostumbrados a viajar en junio, este año se nos ha hecho especialmente largo.
Dos horas antes de la salida de nuestro vuelo llegamos al aeropuerto de Santander y tras comprobar en las pantallas que nuestro vuelo saldría a la hora prevista, nos presentamos en el mostrador de Ryanair para hacer la facturación de las maletas. Aunque las llevábamos pesadas desde casa, siempre te queda la duda de que las básculas del aeropuerto pesen lo mismo que las tuyas,
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Acostumbrados a viajar en junio, este año se nos ha hecho especialmente largo.
Dos horas antes de la salida de nuestro vuelo llegamos al aeropuerto de Santander y tras comprobar en las pantallas que nuestro vuelo saldría a la hora prevista, nos presentamos en el mostrador de Ryanair para hacer la facturación de las maletas. Aunque las llevábamos pesadas desde casa, siempre te queda la duda de que las básculas del aeropuerto pesen lo mismo que las tuyas,

Después de tomar un café con la familia, pasamos el control de seguridad y nos dirigimos hacia la puerta de embarque. La cola era considerable. Una persona de Ryanair recorría la cola comprobando que todos teníamos la documentación correcta y que los equipajes de mano cumplían los requisitos.
Con puntualidad británica (si me apuras, incluso un par de minutos antes de la hora), estábamos recorriendo la pista, listos para despegar.
Con puntualidad británica (si me apuras, incluso un par de minutos antes de la hora), estábamos recorriendo la pista, listos para despegar.

El vuelo transcurrió sin problemas y tras dos horas y veinte minutos, aterrizamos en el aeropuerto internacional de Edimburgo.
Una vez pasamos el control de seguridad de entrada, recogimos nuestras maletas y nos dirigimos a recoger el coche de alquiler.

Después de hacer todo el papeleo, nos pidieron una tarjeta para ‘retenernos’ una parte de la fianza. La chica la paso por la maquinita y… ¡error!. Después de volverlo a intentar, nos dijo que el banco estaba rechazando el cargo.
Anna y yo nos miramos y pensamos ¿y ahora qué?.
Según las condiciones del contrato de alquiler, el cargo lo tenían que hacer a la tarjeta con la que se había hecho la reserva, así que no había muchas opciones.
Le explicamos a la chica que la tarjeta tenía saldo suficiente y que no sabíamos lo que podía estar pasando. Nos dijo que, si queríamos, nos dejaba un teléfono para que pudiéramos llamar a nuestro banco. En la parte de atrás de la tarjeta venía el número de atención al cliente para llamadas desde fuera de España, así que llamamos.
Una vez contamos lo que nos estaba ocurriendo, la persona que nos atendió, nos explicó que Hertz estaba en una especie de lista negra porque habían tenido varios intentos de fraude en su nombre, por lo que al ver que se intentaba hacer un cargo desde fuera de España, el banco lo rechazaba.
Una vez aclarado el entuerto, acabamos con el papeleo y nos fuimos a la zona de recogida de coches de alquiler, ya fuera de la terminal.
Anna y yo nos miramos y pensamos ¿y ahora qué?.
Según las condiciones del contrato de alquiler, el cargo lo tenían que hacer a la tarjeta con la que se había hecho la reserva, así que no había muchas opciones.
Le explicamos a la chica que la tarjeta tenía saldo suficiente y que no sabíamos lo que podía estar pasando. Nos dijo que, si queríamos, nos dejaba un teléfono para que pudiéramos llamar a nuestro banco. En la parte de atrás de la tarjeta venía el número de atención al cliente para llamadas desde fuera de España, así que llamamos.
Una vez contamos lo que nos estaba ocurriendo, la persona que nos atendió, nos explicó que Hertz estaba en una especie de lista negra porque habían tenido varios intentos de fraude en su nombre, por lo que al ver que se intentaba hacer un cargo desde fuera de España, el banco lo rechazaba.
Una vez aclarado el entuerto, acabamos con el papeleo y nos fuimos a la zona de recogida de coches de alquiler, ya fuera de la terminal.

Entendemos que es por nuestra seguridad, pero la verdad es que nos hicieron pasar un mal trago. No llevábamos ni una hora en Escocia y ya teníamos nuestra primera batallita.
Sólo nos queda agradecer a la chica de Hertz, que nos permitiera llamar a nuestro banco para resolver el problema (fueron 20’ de llamada) y al servicio de atención al cliente de ING que nos solucionó el problema de una manera rápida.
Al recoger el coche, echamos un vistazo para comprobar que estaba todo correcto y nos dimos cuenta que tenía alguna marca pequeña en una puerta y en el maletero. Aunque venía especificado en el informe de estado que entregan al recoger el coche, avisamos al personal de Hertz para que comprobaran que todo estaba ok.
A las 13:30 salimos del aeropuerto y nos pusimos de camino a nuestro primer destino, Pitlochry.
Sólo nos queda agradecer a la chica de Hertz, que nos permitiera llamar a nuestro banco para resolver el problema (fueron 20’ de llamada) y al servicio de atención al cliente de ING que nos solucionó el problema de una manera rápida.
Al recoger el coche, echamos un vistazo para comprobar que estaba todo correcto y nos dimos cuenta que tenía alguna marca pequeña en una puerta y en el maletero. Aunque venía especificado en el informe de estado que entregan al recoger el coche, avisamos al personal de Hertz para que comprobaran que todo estaba ok.
A las 13:30 salimos del aeropuerto y nos pusimos de camino a nuestro primer destino, Pitlochry.

Con el sustillo de la tarjeta de crédito, creo que nos entró el hambre
, así que, en el primer sitio de comida rápida que vimos, paramos y comimos. Nos salió £12,47.
A las cuatro de la tarde llegamos a Pitlochry y siguiendo las indicaciones del GPS llegamos al B&B. Rowanlea House.


Valoración del B&B
- Ubicación: a 15 minutos andando del centro del pueblo. Pueblo turístico con mucha actividad
- Estado de la casa: Casa independiente. Edificación moderna. Las habitaciones estaban como nuevas
- Servicios: WIFI gratuito, parking
- Trato recibido: Excelente
- Calificación: 9 sobre 10, totalmente recomendable
La dueña de la casa, Gill, una señora muy maja, nos enseñó la habitación y nos explicó que tenía unas hojitas donde debíamos apuntar el tipo de desayuno que queríamos. También nos preguntó a qué hora lo queríamos. Nosotros como siempre, a primera hora. En este caso a las 8:30h.
En cuanto dejamos las maletas en la habitación, cogimos el coche y nos dirigimos hacia el lago Tummel. En una de las orillas se encuentra el Queen’s View. Un mirador desde donde se tienen unas magníficas vista del valle y el lago.
Aunque habíamos visto fotos en internet, la verdad es que no sabíamos dónde estaba exactamente, así que dijimos: ¡malo va a ser que no lo encontremos!
El principio del lago lo encontramos sin problemas, pero algo no cuadraba. Nosotros íbamos al nivel del agua y las fotos que habíamos visto eran desde bastante altura. Así todo, como podéis ver en las fotos, el paisaje no desmerece.
En cuanto dejamos las maletas en la habitación, cogimos el coche y nos dirigimos hacia el lago Tummel. En una de las orillas se encuentra el Queen’s View. Un mirador desde donde se tienen unas magníficas vista del valle y el lago.
Aunque habíamos visto fotos en internet, la verdad es que no sabíamos dónde estaba exactamente, así que dijimos: ¡malo va a ser que no lo encontremos!
El principio del lago lo encontramos sin problemas, pero algo no cuadraba. Nosotros íbamos al nivel del agua y las fotos que habíamos visto eran desde bastante altura. Así todo, como podéis ver en las fotos, el paisaje no desmerece.


Después de unos 15 minutos nos convencimos de que el mirador no podía estar en esa carretera y decidimos poner un punto de destino en el GPS que estaba en la orilla contraria.
Nuestra querida ‘Maripuri’ (así llamamos a nuestro GPS) nos puso en la orilla correcta del lago y después de deshacer lo andado, en apenas 15 minutos llegamos al Queen’s View.
Además del mirador, había una pequeña tienda (justo acababan de cerrar), y unos baños. Según pudimos ver en un cartel informativo, desde allí salen unas cuantas rutas de senderismo.
El mirador está a dos minutos andando del aparcamiento (de pago) y según explican en un panel informativo tallado en piedra, se hizo famoso por la visita en 1866 de la Reina Victoria, aunque el nombre probablemente se debe a la Reina Isabella, esposa de Robert de Bruce.
El cielo estaba bastante cubierto y el sol de frente, así que, a pesar de no ser el mejor momento, sacamos alguna foto para dejar constancia de la visita y volvimos a Pitlochry para pasear un poco por el pueblo y buscar algún sitio para cenar.
Nuestra querida ‘Maripuri’ (así llamamos a nuestro GPS) nos puso en la orilla correcta del lago y después de deshacer lo andado, en apenas 15 minutos llegamos al Queen’s View.
Además del mirador, había una pequeña tienda (justo acababan de cerrar), y unos baños. Según pudimos ver en un cartel informativo, desde allí salen unas cuantas rutas de senderismo.
El mirador está a dos minutos andando del aparcamiento (de pago) y según explican en un panel informativo tallado en piedra, se hizo famoso por la visita en 1866 de la Reina Victoria, aunque el nombre probablemente se debe a la Reina Isabella, esposa de Robert de Bruce.
El cielo estaba bastante cubierto y el sol de frente, así que, a pesar de no ser el mejor momento, sacamos alguna foto para dejar constancia de la visita y volvimos a Pitlochry para pasear un poco por el pueblo y buscar algún sitio para cenar.

Tenemos que confesar que tenemos debilidad por este tipo de pueblos. Una calle principal con casas bajas y comercios a los lados y una tranquilidad que se transmite a los visitantes. A principios de verano los salmones remontan la escalera construida en el pantano Power Station Dam en su camino hacia el río.
Aparcamos en un aparcamiento que hay a la entrada del pueblo (a partir de las 18h es gratuito) y recorrimos la calle principal. La verdad es que fue una pena, porque a pesar de ser poco más de las 18:30h, las tiendas estaban ya cerradas y sólo quedaban abiertos los establecimientos de restauración.
Aparcamos en un aparcamiento que hay a la entrada del pueblo (a partir de las 18h es gratuito) y recorrimos la calle principal. La verdad es que fue una pena, porque a pesar de ser poco más de las 18:30h, las tiendas estaban ya cerradas y sólo quedaban abiertos los establecimientos de restauración.


De camino al centro de información (que estaba cerrado
), encontramos un local que tenía muy buena pinta y decidimos que cenaríamos allí. El menú, unos sándwiches de salmón y gambas, y una ensalada para acompañar. De postre, unos pasteles de manzana. Con bebida incluida, nos cobraron £30,27.


Sobre las 20h, cuando la luz empezaba a escasear, nos fuimos al B&B ya que al día siguiente nos esperaba el trail de Killiecrankie.
* * * * * * final del día 1 * * * * * *
Son las 7:30h y el despertador nos avisa de que es hora de levantarse. Habíamos quedado con la dueña de la casa que desayunaríamos a las 8:30h, así que, ducha y a prepararse.
¡¡¡ como echaba de menos el scottish breakfast !!!

Durante el desayuno tuvimos la oportunidad de charlar con los otros huéspedes, una madre con su hija (bueno más bien habló Anna, porque mi inglés de pueblo no sirve para mantener un conversación). Eran inglesas y estaban pasando unos días en Escocia. Anna les comentó que era fotógrafa de niños y estuvimos viendo unas fotos de su blog. La chavala se emocionó al ver las fotos de los recién nacido. Cosas de chicas, supongo
El plan para este día era hacer el trail Pass of Killiecrankie por la mañana y a la tarde visitar el castillo Blair, así que antes de nada pasamos por el pueblo a comprar algo de comida para pasar el día (unos sándwiches, fruta y unos zumos)
El día había amanecido con nubes, pero también con grandes claros, y la temperatura 13°C así que antes de ir a Killiecrankie, decidimos pasarnos por Queen’s View a ver si teníamos más suerte con el tema de la luz.
Cuando aparcamos, se nos acercó un hombre y nos dio su ticket de aparcamiento, así que nos ahorramos las £2 que costaba. (un día se darán cuenta y empezarán a poner las matrículas en los tickets, jejeje)
Cuando llegamos al mirador, ¡qué diferencia! La luz era increíble y las nubes le daban más profundidad al paisaje. ¿Creéis que mereció la pena volver?
El plan para este día era hacer el trail Pass of Killiecrankie por la mañana y a la tarde visitar el castillo Blair, así que antes de nada pasamos por el pueblo a comprar algo de comida para pasar el día (unos sándwiches, fruta y unos zumos)
El día había amanecido con nubes, pero también con grandes claros, y la temperatura 13°C así que antes de ir a Killiecrankie, decidimos pasarnos por Queen’s View a ver si teníamos más suerte con el tema de la luz.
Cuando aparcamos, se nos acercó un hombre y nos dio su ticket de aparcamiento, así que nos ahorramos las £2 que costaba. (un día se darán cuenta y empezarán a poner las matrículas en los tickets, jejeje)
Cuando llegamos al mirador, ¡qué diferencia! La luz era increíble y las nubes le daban más profundidad al paisaje. ¿Creéis que mereció la pena volver?

Poco antes de las 11, estábamos en Killiecrankie. Tras pagar el aparcamiento, £2, pasamos por el centro de información a ver si tenían algún mapa detallado del trail. Lo que nos enseñaron se parecía bastante a lo que venía en nuestra guía pero más grande, así que, por £1 decidimos que merecía la pena.
El recorrido circular comienza y acaba en el centro de información de Killiecrankie. La ruta es bastante llana pese a estar rodeada de montañas y serpentear por una garganta boscosa. En la mitad del recorrido se encuentra el lago artificial Loch Faskally.
El recorrido circular comienza y acaba en el centro de información de Killiecrankie. La ruta es bastante llana pese a estar rodeada de montañas y serpentear por una garganta boscosa. En la mitad del recorrido se encuentra el lago artificial Loch Faskally.
Información
El recorrido son 14 km. sin apenas desnivel y es apto para todo el mundo. Nosotros, tomándonoslo con tranquilidad y parando para sacar fotos, tardamos 4 horas.




A mitad del recorrido nos dimos cuenta de que andábamos un poco justos de tiempo para luego poder ver el castillo de Blair, así que, comimos sobre la marcha y aceleramos un poco el paso.

- Faskally House -
La siguiente foto corresponde al Memorial Arch. Este arco de piedra recuerda a los trabajadores fallecidos durante la construcción de la presa de Clunie.


- Linn of Tummel Viewpoint -
Pasadas las tres y media llegamos de regreso al centro de información. Tras recuperar un poco las fuerzas, pusimos rumbo al castillo de Blair. Éste se encuentra a apenas 10 minutos en coche en la misma carretera B8079.
Información
- Precio entrada: £9,80 (incluye entrada a los jardines)
- Conservación excelente
- Información en español
- Se puede visitar por tu cuenta o visita guiada a determinadas horas
- Los jardines no nos parecieron gran cosa
- No se permite fotos ni video
En cuanto salimos del coche ya quedamos impresionados con la majestuosidad del castillo. Su exterior completamente blanco no pasa desapercibido.

A pesar de que en la página web del castillo anuncian la disponibilidad de tours gratuitos, a nosotros no nos lo ofrecieron (supongo que porque fuimos a última hora).
Ya en el interior, no vimos ningún cartel que nos advirtiera de que no se podían sacar fotos, así que, según entramos, sacamos una foto a un retrato de un paisano que nos hizo mucha gracia.
Ya en el interior, no vimos ningún cartel que nos advirtiera de que no se podían sacar fotos, así que, según entramos, sacamos una foto a un retrato de un paisano que nos hizo mucha gracia.

No había pasado un minuto cuando se acercó una guía-azafata (que por cierto hablaba un poco español) para decirnos que no se podían sacar fotos…
Durante la hora que duró la visita, pudimos ver diferentes estancias donde, por ejemplo, están los retratos familiares que se remontan 300 años. Afortunadamente había información en español en todas las salas.
Una curiosidad es que, durante la visita de la Reina Victoria en 1844, concedió a los duques de Atholl, propietarios del castillo, la distinción de poder tener un ejército privado de Highlanders, ejército que aún existe.
Una vez finalizada la visita al castillo, fuimos a dar un paseo por los jardines. En concreto el jardín de Hércules, un espacio amurallado de casi 4 hectáreas.
Durante la hora que duró la visita, pudimos ver diferentes estancias donde, por ejemplo, están los retratos familiares que se remontan 300 años. Afortunadamente había información en español en todas las salas.
Una curiosidad es que, durante la visita de la Reina Victoria en 1844, concedió a los duques de Atholl, propietarios del castillo, la distinción de poder tener un ejército privado de Highlanders, ejército que aún existe.
Una vez finalizada la visita al castillo, fuimos a dar un paseo por los jardines. En concreto el jardín de Hércules, un espacio amurallado de casi 4 hectáreas.



Para finalizar la visita estuvimos viendo una exposición de fotografía que había en el exterior del castillo (junto al parking).

En esos momentos se levantó bastante viento y el cielo se puso de un gris bastante amenazador, así que optamos por volver a Pitlochry.
Mientras estábamos dando un paseo por la calle principal nos empezó a llover. Parecía la típica tormenta de verano, porque al de 10 minutos, paró y salió el sol, brindándonos un momento arcoíris.
Mientras estábamos dando un paseo por la calle principal nos empezó a llover. Parecía la típica tormenta de verano, porque al de 10 minutos, paró y salió el sol, brindándonos un momento arcoíris.

Cuando se hizo la hora de cenar, volvimos al mismo sitio del día anterior ya que nos había gustado mucho. Eso sí… cambiamos de menú.
Unas hamburguesas de carne de vaca escocesa con ensalada y unos aros de cebolla. De postre compartimos una copa de una especie de mus con algo de Whisky. Aunque no estaba malo, el sabor nos resultó un tanto extraño. El precio, £31.90
Unas hamburguesas de carne de vaca escocesa con ensalada y unos aros de cebolla. De postre compartimos una copa de una especie de mus con algo de Whisky. Aunque no estaba malo, el sabor nos resultó un tanto extraño. El precio, £31.90

Sobre las ocho, cuando volvíamos al B&B, en un bosque cercano pudimos ver un par de cervatillos que, en cuanto paramos el coche para sacarles una foto, salieron corriendo a esconderse.

Una vez en la casa, el mismo ritual de siempre: descargar fotos y datos del GPS, sacar copia de seguridad y repasar la ruta del día siguiente.
Aprovechando que en este viaje llevamos el iPad y que los B&B donde nos hemos alojado tenían wifi, aprovechamos para hablar con la familia a través de Skype.
Aprovechando que en este viaje llevamos el iPad y que los B&B donde nos hemos alojado tenían wifi, aprovechamos para hablar con la familia a través de Skype.
* * * * * * final del día 2 * * * * * *
Se acababa nuestra estancia en Pitlochry. Después de asearnos y rehacer las maletas, salimos a desayunar. Nuestros compañeros de desayuno en esta ocasión eran un matrimonio americano (de Colorado). Con ellos estuvimos recordando nuestro viaje en 2011 a la costa de EE.UU. y los parques nacionales.
El día había amanecido nublado y con 11°C así que nos pusimos en marcha, dirección a las Fall’s of Bruar. Estas cascadas se encuentran al final de un camino que parte de House of Bruar. Una especie de centro comercial pequeñito donde hay tiendas de ropa y comida. (ropa elegante y comida típica de Escocia en plan delicatesen)
Al llegar al parking, empezó a llover así que pensamos que era un buen momento para tomar un ‘hot cocholate’ y esperar a ver si escampaba. En media hora, el cielo se abrió y pudimos empezar el paseo hacia las cascadas.
El día había amanecido nublado y con 11°C así que nos pusimos en marcha, dirección a las Fall’s of Bruar. Estas cascadas se encuentran al final de un camino que parte de House of Bruar. Una especie de centro comercial pequeñito donde hay tiendas de ropa y comida. (ropa elegante y comida típica de Escocia en plan delicatesen)
Al llegar al parking, empezó a llover así que pensamos que era un buen momento para tomar un ‘hot cocholate’ y esperar a ver si escampaba. En media hora, el cielo se abrió y pudimos empezar el paseo hacia las cascadas.
Información
El recorrido, de 2,5 km. aunque tiene algo de desnivel, no entraña dificultad y es apto para todo el mundo. Paradas incluidas para hacer fotos, nosotros tardamos 1,5h.



Sin perder tiempo, salimos hacia Birnam. Un pequeño pueblo entre Pitlochry y Perth donde el último sábado del mes de agosto se celebran los Highland Games desde 1.864. Para quien no lo sepa, los Highland Games son una competición de deporte rural que se celebra en verano en diferentes lugares de las Highlands, al estilo de los Herri Kirolak en el País Vasco, aunque en Escocia una de las disciplinas es ver quién come Haggis más rápido
.
A pesar que la competición más famosa es la que se celebra en Braemar (acude la Familia Real), preferimos ir a un pueblo más pequeño donde seguro nos podríamos mover a gusto por todo el recinto.
Cuando llegamos, nos llevamos la sorpresa de que había bastante jaleo en el pueblo y que estaban recomendando ir a los parkings que se encuentran a las afueras del pueblo. Seguimos la recomendación y aparcamos en el parking (pay&display) que hay dirección a Blairgowrie, en la carretera A923.
Accedimos al recinto de los juegos alrededor de las 13:30h (£6 por persona) y de verdad que nos recordó a lo que habíamos visto en el País Vasco. Casetas (txosnas) de comida, una zona con barracas y luego el espacio donde se desarrollaban los juegos.
Por la hora, preferimos comer y así luego no nos perderíamos nada. Cogimos, creo recordar, un par de hamburguesas con patatas y refrescos, £10. (en el interior del recinto no se vende alcohol).
A pesar que la competición más famosa es la que se celebra en Braemar (acude la Familia Real), preferimos ir a un pueblo más pequeño donde seguro nos podríamos mover a gusto por todo el recinto.
Cuando llegamos, nos llevamos la sorpresa de que había bastante jaleo en el pueblo y que estaban recomendando ir a los parkings que se encuentran a las afueras del pueblo. Seguimos la recomendación y aparcamos en el parking (pay&display) que hay dirección a Blairgowrie, en la carretera A923.
Accedimos al recinto de los juegos alrededor de las 13:30h (£6 por persona) y de verdad que nos recordó a lo que habíamos visto en el País Vasco. Casetas (txosnas) de comida, una zona con barracas y luego el espacio donde se desarrollaban los juegos.
Por la hora, preferimos comer y así luego no nos perderíamos nada. Cogimos, creo recordar, un par de hamburguesas con patatas y refrescos, £10. (en el interior del recinto no se vende alcohol).

Lo primero que empezó fue el concurso de bailes populares. Niñas y niños vestidos con trajes típicos y también de marineritos bailando delante de un jurado al ritmo de la música de una gaita.



A continuación empezó la competición de lanzamiento de martillo. ¡mola! Rudos hombres escoceses con falda intentando lanzar el martillo lo más lejos posible
.
Aprovechando la ráfaga de nuestra cámara, hemos hecho un montaje para que se pueda apreciar mejor el lanzamiento del martillo

Mientras se desarrollaban los juegos, entró en el recinto la banda de gaiter@s Blairgowrie and Rattray Pipe Band haciendo que el público enloqueciera. Tras ir hasta el centro del recinto, recibieron el saludo del ‘chieftain’ y se marcharon.


Los juegos seguían adelante. Ahora le tocaba el turno a los lanzadores de troncos y de txingas.

Y por último el concurso para ver quién comía más rápido un haggis. Es una pena que nos diéramos cuenta tarde de que empezaba la competición, ya que el ganador tardó tan sólo 47 segundos en comérselo.
Para quien no sepa qué es el Haggis, os dejamos dos descripciones. La primera es de la página de turismo de Escocia: “El haggis es un antiquísimo plato escocés a base de carne, especias y harina de avena”.
La de la Wikipedia es un poco más explícita: “… normalmente se elabora a base de asaduras de cordero u oveja (pulmón, hígado y corazón) mezcladas con cebollas, harina de avena, hierbas y especias, todo ello embutido dentro de una bolsa hecha del estómago del animal y cocido durante varias horas”.
¿con cuál os quedáis? Nosotros sólo os podemos decir que, tras probarlo, nos pareció similar a una morcilla con un ligero sabor a paté y os animamos a probarlo.
A las 16:30h pensamos que ya era hora de marchar porque aún teníamos algo más de hora y media de camino hasta llegar a nuestro próximo B&B en Dalmally. A mitad de camino hicimos una breve paradita en Killin para hacer unas fotos a unas cascadas que nos parecieron muy curiosas.
Para quien no sepa qué es el Haggis, os dejamos dos descripciones. La primera es de la página de turismo de Escocia: “El haggis es un antiquísimo plato escocés a base de carne, especias y harina de avena”.
La de la Wikipedia es un poco más explícita: “… normalmente se elabora a base de asaduras de cordero u oveja (pulmón, hígado y corazón) mezcladas con cebollas, harina de avena, hierbas y especias, todo ello embutido dentro de una bolsa hecha del estómago del animal y cocido durante varias horas”.
¿con cuál os quedáis? Nosotros sólo os podemos decir que, tras probarlo, nos pareció similar a una morcilla con un ligero sabor a paté y os animamos a probarlo.
A las 16:30h pensamos que ya era hora de marchar porque aún teníamos algo más de hora y media de camino hasta llegar a nuestro próximo B&B en Dalmally. A mitad de camino hicimos una breve paradita en Killin para hacer unas fotos a unas cascadas que nos parecieron muy curiosas.
Poco más tarde de las 18:30h llegamos a Dalmally y fuimos directamente al B&B Craig Villa. Nos recibió Rebecca, una chica joven, que por lo que pudimos ver más tarde, había sido madre hacía poco. Nos enseñó nuestra habitación (totalmente rosa) y nos preguntó por el menú para desayunar y el horario. Le preguntamos si conocía algún sitio cerca donde pudiéramos cenar y nos recomendó el restaurante de un hotel que estabas a apenas un kilómetro del B&B.

Aceptamos el consejo y cenamos en el Glenorchy Lodge Hotel. Pedimos unas pechugas de pollo rellenas de Haggis y guarnición (Chicken Balmoral) y unos panecillos aderezados con especias. De postre nos dimos un pequeño capricho. Incluida la bebida, nos cobraron £49,20.

Sobre las 21h regresamos al B&B y nos preparamos para la siguiente etapa.
* * * * * * final del día 3 * * * * * *
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