Miércoles 16 de octubre de 2013. Para hacer la escapada de un día a Washington es imprescindible madrugar, hay que coger uno de los primeros autobuses de la mañana y volver a media tarde para llegar a Manhattan en torno a la medianoche. El viaje en autobús dura 4 horas y 20 minutos y hay varias compañías de autobuses low cost. Nosotros compramos los billetes en internet en Megabus unos 15 días antes de salir y pagamos $20 los 2 i/v., una ganga.
Los autobuses salen de la 34 St entre la 11St y la 12St. muy cerca de la zona del Highline, es una zona de NY en expansión y los alrededores están en obras. Habíamos leído que había una terminal con sus filas formadas para cada destino, pero nosotros nos encontramos el autobús solo esperándonos en la calle con una cola de gente.
Nuestra visita a Washington estaba un poco condicionada porque a pesar de que teníamos esperanzas, el cierre federal que comenzó el 1 de octubre, duró hasta el 17 de octubre (día siguiente a nuestra visita a Washington), por lo que no pudimos hacer algunas de las cosas que teníamos pensadas como por ejemplo, visitar el Capitolio, la biblioteca del Congreso o el Monumento a Lincoln. El área estaba, eso sí, muy tranquila gracias al cierre. Apenas había turismo.
Cogimos el bus que salía de NY a las 7,40 (hay uno antes, a las 6.40), con llegada a las 12. El autobús es muy cómodo, tiene interruptores (aunque en nuestro bus estaban hechos para poder poner un enchufe, pero no un adaptador, que suelen ser más aparatosos) y también tiene wifi, por lo que el viaje, a pesar de ser largo, se hace más o menos entretenido. No paran para hacer un descanso, apenas hay una parada muy breve en Philadelphia para que bajen viajeros pero no llega a los 10 minutos. También tiene wc.
Cuando llegamos, como ya habíamos leído que a lo largo del mall no había muchos sitios para comer, decidimos comer algo en la estación y ya hacer la visita del tirón y sin entretenernos, así que comimos en un Sbarros, una cadena de comida rápida que tienen un buffet, que va al peso, tiene un precio por libra de comida, así que los dos comimos por $27.
Salimos de la estación y comenzamos el recorrido del Mall (aproximadamente 3 km.). Hay muchos museos a lo largo del recorrido, algunos que hubiera sido bastante interesante ver. Sobre todo nos quedamos con las ganas de la visita que teníamos reservada al Capitolio y que nos anularon el día de antes por lo del cierre. Al menos sí se puede ver todo lo exterior, por lo que el viaje no es totalmente en balde y también es verdad que estar 6 horas en una ciudad tampoco da para mucho.


A lo largo del Mall podemos ver, además del Capitolio, los Memoriales de la II Guerra Mundial, Korea y Vietnam, el Obelisco, que también estaba en obras y el Monumento a Lincoln, que estaba cerrado.

El recorrido es tranquilo y muy agradable. Después de ver todo lo exterior que podíamos ver, nos fuimos paseando hasta la Casa blanca, que está en Pennsylvania Av., un edificio emblemático que se ve bastante cerca, yo tenía una idea preconcebida de que las verjas desde las que te puedes asomar estaban mucho más lejos, pero no es así.

Después de sentarnos un rato frente a la Casa Blanca, emprendimos el camino de vuelta a la estación atravesando el barrio de Chinatown. Cuando llegamos a la estación, como el viaje de vuelta volvía a ser muy largo, decidimos comer algo. En la estación hay un área comercial con bastante oferta de fast food en la 2.ª planta.
Tomamos el bus de las 18,30 y la llegada a Manhattan fue en torno a la medianoche, mientras nos acercábamos a NY pudimos verlo iluminado, lo cual también es bonito. El bus te deja en los alrededores del Madison Square Garden.










