Al igual que en la mayoría de ciudades, el espíritu de Nueva York no está ni en Times Square ni en el Empire State sino en las calles, plazas y parques de Manhattan. Aún así, hay lugares de obligada visita. En nuestro segundo día mezclamos ambas cosas:
Nuevo madrugón para coger el segundo barco de la mañana que zarpa desde Battery Park a las Islas de la Libertad y de Ellis. Primero visitamos la isla donde está la Estatua de la Libertad (sin subir) y luego el museo de la isla de Ellis.
Una vez de vuelta en Battery Park empezamos nuestro recorrido a pie por Financial District: Fraunces Tavern, el único edificio del siglo XVIII que se conserva; el famoso y plagado de turistas toro de Wall Street, así como la calle, una de las pocas peatonales y de las más estrechas de la ciudad. Muy cerca de Wall Street se encuentra la zona 0, otra de esas visitas imprescindibles para no repetir. También se puede visitar la Trinity Church, que quedó milagrosamente en pie tras los ataques terroristas.
Desde el ayuntamiento de la ciudad cruzamos el Puente de Brooklyn. Y ahora sí, cogemos un metro para proseguir nuestro paseo por los barrios del Soho, Noho y Nolita, con sus escaleras de emergencia de colores, pequeñas galerías... Aprovechamos para tomarnos la bebida típica de Nueva York: eggcream. Ni fu ni fa...

La siguiente parada: Little Italy y Chinatown. Siendo realistas, el barrio italiano de Nueva York es en la actualidad poco más que la zona norte de Mulberry St., que no parece sino un lugar mantenido exclusivamente para gusto del turista. A cambio, en cuanto cruzas Canal St. parece no sólo que has cambiado de ciudad sino que te has metido de pleno en cualquier punto de China. Concretamente, en Columbus Park, antiguo Five Points, no hay absolutamente nada ni nadie que te haga pensar que estás en el continente americano.
De nuevo en metro, nos dirigimos a continuación hacia West Village y Chelsea: Washington Square Park, Waverly Place, Perry Street y High Line, el parque elevado construido junto a una antigua vía de tren que une Chelsea y Hell's Kitchen.
Para rematar el día nos dimos una cena homenaje en el Morton's de la 5ª Avenida.