Llegamos a Roma sobre las 9 de la mañana a Fiumicino. Una vez llegamos allí, nos volvimos locos buscando donde teníamos que coger el bus para llegar a la estación central de Roma.
Cuando llegamos a la estación de Roma (12h) fuimos al McDonals
a comer algo y probamos un menú extraño que había allí, al acabar nos fuimos al hotel Aristón, nos dieron la habitación y subimos a verla y nos quedamos fascinados de lo moderna y bonita que era, muy recomendado. 

Descansamos un poco y con todo el sol nos fuimos a patear Roma.Comenzamos a recorrer las calles de Roma hacia la Fontana di Trevi y por el camino fuimos viendo esculturas, iglesias, ruinas, obeliscos ...

Seguidamente, nos dirigimos a la Plaza Spagna donde nos llenamos las botellas de agua en la fuente ya que salía bien fresca y buena.

Subimos las escaleras hasta arriba del todo para ver la iglesia de Trinidad y los pintores que habían. De allí, nos dirigimos a ver la Plaza de Popolo


(con un sol abrasador ya que eran las 15:30) y después, disfrutando de los monumentos, edificios...que habían por el camino, llegamos al Panteón donde nos llamó la atención las enormes columnas. 
Desde allí, fuimos a la Plaza Navonna que pillaba cerca y echamos unas fotos.
Continuamos hasta Vittorio Emmanuel,
pasando por delante de la Área Sacra
. Desde allí, vimos de lejos el Coliseo
y nos acercamos a hacer unas fotos y coger el metro para ir a descansar y cenar. Por la noche, dimos una pequeña vuelta por la Fontana di Trevi.
Una vez vista la Fontana fuimos a tomar un helado, el primer sitio donde entramos no nos atendieron y decidimos irnos, con la suerte de que acabamos en una heladería llamada Valentino, con una moto en la entrada, donde el trato del hombre fue excelente y nos dio a probar helados antes de elegir el que queríamos.(el de pistacho está muy bueno aunque no lo parezca)