DIA 6.- SAN FRANCISCO a YOSEMITE (350 KMS)
Hoy es nuestro segundo y último día en San Francisco: abandonaremos la ciudad cruzando el Golden Gate, para luego visitar Sausalito y por el puente de Richmond coger dirección Yosemite. La ventaja de hacer este itinerario en este sentido es que los dos puentes que cruzaremos son gratuitos: el Golden Gate sólo se paga en sentido Norte-Sur (entrando en San Francisco), y el de Richmond de Este a Oeste, y más que por el dinero ahorrado, te evitas hacer algunas gestiones ya que, al menos el Golden Gate, creo que no se puede pagar “in situ”.
Llega la hora de despedirnos de nuestros anfitriones, y sobre todo de sus hijos y su perro, lo que provoca en mis hijos hondo penar. Cuando ya hemos arrancado y estamos camino San Francisco, ambos se ponen a llorar como magdalenas. Preguntados sobre el motivo de tanto lloro he aquí la respuesta: estaban tristes no tanto por no volver a verlos, sino por la vida que les esperaba a esos niños. Les explicamos que, aunque con pinta un poco hippy, eran gente de clase media, no creo que precisamente pobres,... pero lo que les desconsolaba a mis hijos era el no entender el ritmo de vida que se llevan por aquí, que a ellos les parece absurdo.
Los niños nunca salen a la calle (casi no lo hacen ni los adultos...), están todo el rato en casa y cualquier salida, sea al colegio, a un parque, a casa de un amigo, a hacer la compra,... se realiza en coche, y por lo tanto necesariamente acompañados y organizados. Es cierto que todo ello confiere a la mayoría de las calles un aspecto inseguro, pero tras un buen rato de charla conseguimos explicarles que cada sociedad tiene sus normas de comportamiento y que ellos están acostumbrados a esta forma de vida y son felices.
Entre charla y charla atravesamos la ciudad y llegamos al Golden Gate, que cruzamos en coche para, una vez en el otro lado, desviarnos a Battery Spencer, un mirador que te permite tener vistas de todo el puente. Para llegar aquí teneis que tomar la primera salida a Sausalito, poco después girar a la izquierda como si fuerais a regresar a San Francisco y antes de retomar el puente girar a la derecha por Conzelman Road.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Como es sábado hay bastante gente andando en bici, paseando, corriendo... hay que admitir que a estos americanos les gusta hacer deporte, y lo mejor es que se ven tantos hombres como mujeres. Hemos tenido bastante suerte con el tiempo, y desde que aterrizamos en Los Angeles disfrutamos del sol casi todo el rato y hace una temperatura agradable.
Aquí debo confesar que yo llevaba varios meses preparando una carrera de ultrafondo y me había traído al viaje todo el material necesario para salir a correr, lo tenía todo bien pensado: salir a correr por el Golden Gate, por el Gran Cañón, por Yosemite,... sonaba muy bien pero la realidad es que no fui capaz de ir... ni un solo día. Unas veces por falta de tiempo, otras por pereza, por sueño, otras por estar un poco cansado,... ¡qué desastre!, ahora lo pienso y me arrepiento de la oportunidad perdida.
A escasos kilómetros de aquí está Sausalito, un enclave protegido por la bahía, bastante agradable, con su marina y sus famosas casas flotantes, que fueron lo único a lo que nosotros dedicamos tiempo. Se trata de unos pantalanes que se adentran en las aguas poco profundas de la bahía, y a cuyos lados se han instalado barcos-casa (aunque la mayoría de ellos no tienen forma de barco). La zona está muy cuidada, con muchos detalles, con casitas muy buen puestas, muchas de diseño,... todo con un aire un tanto bohemio. La entrada a los pantalanes es libre, pero se ve que algunos habitantes locales están un poco hartos de tanto trasiego de “visitantes”.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Con esto se acaba nuestra primera etapa del viaje, que podríamos denominar “de ver ciudades”. Desde aquí nos quedan unos 300 kilómetros hasta Yosemite, a donde queríamos llegar de día para nuestro primer día de camping.
Hacemos una parada en la localidad de Manteca para aprovisionarnos, y entramos a un supermercado de la cadena Costco, de la que habíamos oído hablar bien, pero en la puerta una afable señora (hay que señalar que los americanos suelen ser casi siempre extremadamente amables con los extranjeros) nos indica que es sólo para socios; tras una pequeña charla, quedamos en que vamos a entrar a verlo de forma turística. Hay bastante gente, y las cosas se venden en muchas ocasiones al por mayor, pero la verdad es que no nos pareció tan barato.
Continuamos trayecto por muy buenas carreteras (como casi todas en este país), incluso las que se adentran ya en la zona montañosa siguen siendo bastante decentes, y por fin, cuando atardece, llegamos a Yosemite.
Lo primero que me sorprendió es la buena carretera que hay para moverse por todo el valle: una carretera doble para cada sentido que nos lleva hasta nuestro camping, el North Pines, donde había reservado plaza 5 meses antes, y que en los fines de semana se llena enseguida. Aunque todavía es de día, la garita de entrada está vacía, pero hay un letrero donde pone los nombres de los que no habíamos llegado con las instrucciones para registrarnos.
Nuestro emplazamiento está junto al río, y como todos los de los parques nacionales tiene bastante sitio tanto para el coche como para la tienda, amén de un círculo para hacer fuego y una mesa de madera con bancos para sentarse.
Enseguida anochece y la temperatura comienza a caer en picado, así que se impone hacer fuego para tener luz y calor. Nosotros habíamos hecho una parada unos 50 kms antes para recoger ramas, troncos,.... pero el suelo del camping está lleno de combustible, así que apilamos todo en el círculo metálico y en unos minutos tenemos una buena hoguera. El camping está lleno y no hay emplazamiento que no encienda su fuego para sentarse alrededor, muy típico de película americana, pero lo que no se ve (o mejor dicho no se huele) en las películas, es que a partir de ese día toda la ropa que llevábamos cogió un tufo a humo que echaba para atrás.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Tras cenar a la luz de la hoguera nos ponemos unas linternas frontales y nos vamos a pasear por el camping y un poco mas allá, llegando hasta el hotel Ahwhanee, un lujo de hotel en mitad del parque. Entramos a verlo un poco por dentro y todo está muy bien, muy cuidado, muy decorado, y hace un calorcito.... porque fuera nos vamos acercando peligrosamente a los 0º. Incluso tiene una piscinita fuera con agua caliente.
Volvemos sobre nuestros pasos y atravesamos el camping admirando las autocaravanas que tienen los americanos, y digo autocaravanas cuando podría decir autobuses, porque son gigantescas, con avances frontales, laterales,... y todos los lujos imaginables. Se enterarán que están en el bosque cuando miren por la ventana, porque dentro tienen todas las comodidades como en casa.
También hay muchas de alquiler que se ven por todos lados, sobre todo de la empresa cruise america, que van todas muy decoradas con paisajes de parques naturales.
Nos metemos en nuestra humilde tienda de campaña, no sin antes haber escondido toda la comida en el departamento anti-osos, y nos echamos a dormir. Hace un frío importante.