Comienza el que fue sin duda el mejor día del viaje. Cogemos un taxi en la puerta del hotel que nos lleva hasta Arville street, a la empresa de alquiler de motos eaglerider. Nuestra Harley nos espera. Yo pensaba que nos darían una moto muy usada, con los asientos deformados de tanto uso, sucia...no sé porqué, pero lo imaginaba así. Nada más lejos de la realidad, era una Harley heritage impecable, sin un rasguño, limpia, brillante..., no nos lo podíamos creer
Me pregunta el encargado si he llevado antes una como esa, le digo que no como esa pero algo parecido, una Honda shadow. Qué equivocado estaba, nada se parece a una Harley. Me da algunas instrucciones de funcionamiento y me dice que me dé un par de vueltas al recinto para probar y que él me vea. No llevaba ni 10 metros, cuando en el primer giro... :oops:, cagada, se me cae la moto y no podía levantarla. Viene el tío corriendo detrás a ayudarme y yo pensaba, "como ralle la moto este me cuelga, a que no me deja que me la lleve". Por suerte el piloto, y más importante aún, la moto, quedan ilesos. Pruebo de nuevo, y esta vez sí, doy un par de vueltas con éxito yo solo y otras dos con merxuky detrás. Paramos a la altura del encargado y yo todo nervioso preguntándole OK?, OK?. Parecía que me estaba sacando el carnet otra vez. " OK, you can go ", y salimos a la carretera.
Nos perdemos un rato por la ciudad para acabar de cogerle el punto al bicharraco y salimos a la autopista 15 hacia el desierto de Mojave.
No pudimos disfrutar mucho las primeras millas. Hacía mucho viento y estábamos más concentrados en la carretera y en los camiones que en otras cosas. A medida que nos acercábamos al desierto el viento aflojaba y después de unas dos horas vimos el cartelito de salida al Mojave natural preserve.
Algo con lo que no habíamos contado era con la gasolina. Hasta ése momento ya se nos había chupado casi un depósito entero, así que antes de sumergirnos en el interior del desierto, volvimos algunas millas hacia atrás, hasta Jean, un pueblo muy cercano a la frontera entre Nevada y California, para que los tres pudieramos repostar; ella en la gasolinera y nosotros en el Mc' Donalds. Ahora sí estábamos preparados.
La sensación de conducir una Harley es única. Pero si le sumamos que íbamos por el desierto, solos, no oyes nada, sólo el motor, por rectas que llegan casi hasta el horizonte, y con la persona que quieres...entonces es indescriptible, vas todo el camino sonriendo, sabiendo que esos momentos los vas a recordar toda la vida 8) .
Nos hizo mucha ilusión cuando vimos el primer Joshua tree, solitario, entre rocas y matorrales, y mientras más nos adentrábamos en el desierto, más tupido se volvía el paisaje de estos árboles tan curiosos, hasta llegar a un punto que mires donde mires sólo ves Joshua trees.
Por fin llegamos a nuestro destino, Cima city, ... bueno, eso de city es un decir, sólo había un par de casas abandonadas y las vías de un tren inexistente.
Queríamos llegar hasta Kelso city que es otro pueblo fantasma, pero se nos hacía tarde y decidimos volver a Las Vegas. A la vuelta ya no soplaba el viento y hacía una temperatura muy agradable, así que pudimos disfrutar más del paisaje. La llegada fue increíble, nos salimos de la autopista antes de llegar a la ciudad, y sin quererlo, encaramos Las Vegas boulevard desde el principio, pasando por el famoso cartel de Welcome to Las Vegas y por todos los hoteles, aprovechando los semáforos para hacer fotos y videos, no queríamos que acabara. Finalmente dejamos aparcada la moto en el parking del hotel y corrimos a ducharnos y cambiarnos, nos esperaba el hotel Wynn con el espectáculo de Le Reve.
Qué decir de Le Reve que no se haya dicho ya. Es impresionante, un escenario único para un espectáculo único, no busqueis imágenes o querais saber de que trata, hay que verlo.
Volvimos a nuestro hotel para cenar y jugar un poco a las maquinitas


