Es domingo, 3 de marzo. Ya he asimilado lo lejos que estoy de casa y me he adaptado bien al cambio horario. De momento la experiencia invernal solitaria está resultando buena. Siempre he preferido el frio al calor porque con abrigarte bien vas servido. Aunque el primer día completo aquí apenas ha superado los cero grados la temperatura, la sequedad del ambiente hace que se lleve mucho mejor. Además, el sábado ha sido estupendo, con un sol radiante aunque algo tímido.
Pero la verdadera prueba empieza ahora. Hoy comienza la verdadera ruta, y con un plato fuerte como es subir a las montañas. Hay que atravesar las Rocosas.
Me levanto temprano, y como buen utaheño me dispongo a ir a misa. Bueno, realmente no es una misa sino el concierto que todos los domingos ininterrumpidamente desde hace una porrada de años retransmiten los mormones, también conocidos como Los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días; a todo el país por la radio y TV.
El concierto es a las 9:30AM y hay que estar allí una media hora antes por lo menos. Es una de las pocas oportunidades que un no mormón tiene de asistir a un acto de ellos, pues el acceso a su templo está prohibido.
La mañana es fría y oscura, con el cielo cubierto, y cae una ligera lluvia. Toda la gente que no ví la noche anterior la veo ahora. Familias completas con sus mejores galas (vestido ellas, traje y corbata ellos sin distinción de edad) se acercan al centro donde tendrá lugar el concierto o al templo que tienen al lado. Y a pesar del frío y la lluvia, se contaban con los dedos de una mano los que traían abrigo, chubasquero o similar. Solo trajes y vestidos y como mucho un paraguas. Y los niños de pantalón corto...
Por fin abren las puertas del Tabernáculo y entramos con mucho orden. En la puerta gente recibiendo a todo el mundo con un "Good morning" y un folleto con el repertorio de hoy. Dentro más empleados que dirigen a la gente hacia los lugares de asiento. Es un espacio alargado, con el coro y el órgano en un extremo, un patio de butacas central y una grada perimetral. En un rato, un locutor comienza a narrar la historia de este concierto y nos ruega silencio porque la retransmisión va a comenzar. Con los primeros ensayos me doy cuenta de la buena acústica del lugar, por lo que me acomodo bien en mi asiento dispuesto a disfrutar mientras un par de ancianas me lanzan un suave "excuse me" para preguntarme si pueden sentarse a mi lado o está reservado ese asiento.
Comienza el concierto y se nota que éstos no son aficionados. Todas con temática religiosa, of course, una a una va pasando el breve pero intenso repertorio, pues el concierto dura poco más de media hora. Se hace corto, pero viendo la calidad del coro y el lugar y que la entrada es gratuíta, bien merece la pena el madrugón.
Toca ponerse en ruta. Hoy "solo" son 520Km hasta West Yellowstone, pero el tiempo ha empeorado un poco y la carretera es de montaña. El primer paso es salir de la ciudad y enfilar la I-15 hacia el norte. No quiero salirme de la ruta directa porque no sé lo que me voy a encontrar y prefiero que no se me haga de noche por el camino. El trazado es bastante directo: todo hacia el norte, cruzando el este de Idaho, y terminando justo en la confluencia de este estado con Wyoming y Montana, donde se encuentra mi próximo destino. Sobre el terreno no te das cuenta, pero Salt Lake City está a más de 1500m sobre el nivel del mar, y hoy no bajaré de esa cota en ningún momento, terminando con una llegada en alto a más de 2000m de altitud.
Van pasando los primeros kilómetros, las primeras millas, por una autopista con buen trazado y poco tráfico. Pueblos y pequeñas ciudades se van quedando atrás, cada vez más cubiertas por una capa de nieve que sin embargo se mantiene fuera de la carretera. Las vías están limpias aunque no veo los quitanieves. Hace frío pero de momento la temperatura es suficientemente alta para que solo caiga lluvia. Mi temor es que al subir esa lluvia se transforme en hielo y nieve.
A mediodía (pronto para un español) llego a Logan, justo antes del límite con Idaho. Una breve parada, justo para entrar en el Angie's, que por lo visto es muy conocido, y pedir un suculento bocadillo de beef. Aquello sí que era un señor bocadillo.
No me entretengo mucho porque estos pueblos apenas tienen nada que ver, salvo la sensación de que en cualquier momento Fox Mulder o Bart Simpson aparecerán por la esquina...
Por la 91 retorno a la I-15 por las llanuras de Idaho. El tiempo mejora ligeramente e incluso sale el sol, por lo que el paso se vuelve más ligero (respetando los límites que no estamos como para que te pare un Ranger de gatillo fácil) mientras disfruto del paisaje que se muestra ante mí.
Al llegar a Idaho Falls, toca salir de la I-15 y comienza la subida por carretera normal. Así que paro en la primera gasolinera a llenar el depósito, por si acaso. Salgo del coche y noto en mi cara el ventarrón helado de las llanuras de Idaho. El cierzo zaragozano es una ligera brisa veraniega en comparación. Avanza la tarde y la temperatura comienza a bajar y acercarse peligrosamente a cero...
Desde Idaho Falls hasta Ashton, unos 80km de los 170 que faltan, el camino aún es bueno y más o menos llano. Te mueves entre los 1400-1600m. La nieve ya cubre los campos pero la carretera sigue limpísima de hielo y nieve. Los neumáticos de invierno apenas han tenido que actuar. Al ser carretera de un solo carril, el tráfico es más lento, pero increíblemente fluido para las condiciones meteorológicas (igualico que en España). Se nota que esta gente está acostumbrada que hasta los camiones circulan con normalidad (y bastante rapiditos)
Precisamente un camión me acompañará estos últimos 90km hasta mi destino delante de mi, pues ni él va tan lento ni yo tengo ganas de adelantarlo por esta carretera de montaña, bajo cero ya.
Primer puerto de montaña y ya subimos hasta los 1900m en apenas diez kilómetros. La nieve hace acto de presencia tan rápido como baja el mercurio... -3ºC, -5ºC, -6ºC... El camión sigue delante, a una distancia prudencial y la nieve comenzará a cubrir la calzada...
Pues no! Es una nieve muy seca y con la ligera brisa no se detiene sobre el asfalto. Ni siquiera tengo que accionar el limpiaparabrisas, pues resbala sobre el cristal como si fuesen bolitas de porespán.
Con el alivio que da sentirte seguro con esta nieve, aunque precavido ahora del hielo, la ruta se hace menos pesada. Y el camión que sigue delante como si nada, me da la seguridad de que si él sube, yo también.
Las millas avanzan y cada vez queda menos ya. Mi GPS también me va dictando una sencilla ruta, porque solo hay una, mientras el altímetro sigue subiendo más y más...
1950m, 1960m, 1970m, 1980m, 1990m...
2000 metros sobre el nivel del mar!! Nieva ligeramente y estoy a -10ºC, aunque la visibilidad es bastante buena. Llegamos mi camión y yo a la cumbre, a 2158m y comienza una ligera bajada en recta, apenas a 20Km del destino, y todavía hay claridad, pues intuyo que no se ha puesto el sol aunque no lo vea.
El paso es ligero, pero la carretera ahora está totalmente cubierta de hielo. En estos momentos doy gracias de haber elegido este coche, y mantengo una distancia más que prudencial con el camión.
Ya veo el pueblo!! Las indicaciones fueron precisas y me adentro por la calle principal cual Doctor en Alaska, donde en algunos casos los coches han sido sustituidos por motos de nieve. Esa nieve que se acumula en montañas gigantescas entre las casas, superándolas en altura incluso. Nieve que no altera en absoluto la vida de esta gente en un pueblo perdido del sur de Montana que se moriría de asco si no fuese por el Parque Nacional Yellowstone, profusamente anunciado en la entrada.
Me siento casi como si fuese Colón al descubrir América después de tantos kilómetros de bosque, montaña, y más bosque. Estoy a punto de besar la tierra como el Papa.
Al final de la calle principal esta mi hotel. Ya veo su letrero luminoso, justo en el cruce con la otra única carretera que llega a este lugar desde el norte. Ese cruce que incluso tiene un semáforo ante el cual se ha detenido ya el camión esperando el verde, y detrás del cuál me dispongo a parar yo también...
...frena... frena!... frena!!!.. me cago en tus muertos, frena de una p**a vez que te comes el camión, cacharro del demonio!!!...
uf... se ha parado a milímetros del camión.
El hielo de la calzada, que me ha acompañado los últimos kilómetros, estaba mucho más prensado en el cruce, por lo que al frenar no he calculado del todo bien la distancia. Menos mal, todo se ha quedado en un susto. El camión avanza y yo me interno en el parking del hotel. Sería gracioso que después de más de 500km, 150 detrás de un camión, me fuese a estrellar contra él a 30m de mi destino.
He llegado. West Yellowstone. A 2031m sobre el nivel del mar. Son las seis de la tarde y el sol se acaba de poner (o eso parece). Temperatura: -11ºC y bajando
Entro al hotel. Un edificio principal con la recepción, zonas comunes y habitaciones, y un edificio anexo con más habitaciones que dan a un corredor exterior en dos plantas. Como en las películas. Muchas cabezas de animales en las paredes, algunas bastante horteras, y todo muy americano...
Sale la chica de recepción con una sonrisa de oreja a oreja, aunque yo sé que está pensando que ya ha llegado el loco este español que ha venido aquí en pleno invierno.
Me toca habitación en el primer piso el edificio anexo, el del corredor exterior. Espero que la puerta cierre bien y haya calefacción.
El dormitorio es muy completo y espacioso. Todo muy limpio y ordenado, y puedo aparcar justo debajo de la puerta.
Tras haberme instalado, bajo a ver el ambiente del pueblo, con muchos hoteles y tiendas, incluso un cine imax. Pero como es temporada baja (y tan baja) muchos están cerrados. Pronto me doy cuenta de por qué cuando se pone el sol todo el mundo se recoge en su casa. Nieva ligeramente y el frío aumenta. Decido ir a un pequeño supermercado a avituallarme para la cena, ya que hay microondas en la habitación. Lo más extraño es la sección de vinos y licores, cerrada con una verja y separada del resto del super...
La primera prueba ha sido superada. Estoy a las puertas del primer parque nacional del mundo, y puede que el más famoso. Mañana me espera una primera visita al territorio del Oso Yogui y anuncian buen tiempo.