Al comienzo del diario, escribía algo así como: "Qué decir del viaje…ha sido genial, el mejor que hemos hecho nunca, eso sin duda". No sé me ocurre qué añadir a esa frase. Podría buscar adjetivos y adjetivos pero no haría más que dar vueltas sobre una misma idea: es un viaje espectacular. Duro y espectacular. Como habréis podido leer, nosotros lo rematamos con una escala en New York que hizo que pasáramos dos noches en aviones, así que imaginad cómo llegamos. Recuerdo que decíamos: "¿te irías ahora mismo de nuevo a hacer el viaje? Sí claro, pero ahora mismo no, dame una semana para descansar! Jajajajaja"
Los paisajes, los parques, las carreteras, las ciudades, las gentes…todo es espectacular. ¿Ha sido el viaje perfecto? No, claro que no. Raro sería que lo hubiera sido. En 20 días lo normal es que pinches en algo, por muy planificado que lo tengas. Además, siempre hay cosas que gustan más que otras. Quien haya leído el diario entero habrá visto que nos damos bastante caña en el ámbito de la autocrítica, pero es que me parece que es lo justo a la hora de describir un viaje como éste. No ha sido perfecto, pero el que haya tenido imperfecciones lo ha hecho aún más espectacular todavía. Más real. Más completo. Más…todo!
¿Cambiaríamos cosas del viaje? Por supuesto, de algo tiene que servir la experiencia. De hecho, creo que puede ser útil hacer un resumen de aquellas cosas que cambiaríamos, ya sea porque no nos gustaron mucho, porque nos haya faltado algo por exceso o por defecto o por cualquier otra razón. El listado sería el siguiente:
- No dedicaríamos ni un minuto a Venice Beach (sí, igual la sablada del párking nos condicionó...pero sin paños calientes: no nos gustó nada, y tiene delito porque nos encanta el mar y la playa).
- En Gran Cañón, cogeríamos el helicóptero durante 1 hora en lugar de 30 minutos...es fácil decirlo, lo difícil es pagarlo!
- Monument Valley: para una primera ocasión, como ha sido la nuestra, no cambiaríamos nada. Eso sí, en caso de repetir, The View no sería el elegido (visto una vez, mejor invertir ese dinero en el helicóptero del Gran Cañón
- Zion: Para nosotros resultó prescindible, pero bueno, pilla de paso y dar una vuelta por ahí no está muy mal.
- En Las Vegas: O…O…ayyy OOOOOO. Qué sabor de boca más raro nos dejó este espectáculo de El Circo del Sol.
- Dormiríamos en Mammoth Lakes en lugar de Lee Vining para poder dedicar más tiempo a los lagos y alrededores. Nos encantó esa zona (y encima en Lee Vining pinchamos con el alojamiento).
- Yosemite...no planificamos muy bien la visita, la verdad. Sin provisiones y teniendo en cuenta los horarios de los sitios donde comer un bocado, ir a Glacier Point fue una panzada de kilómetros que luego al día siguiente volvimos (casi) a recorrer para ir hacia Mariposa. Gran parte de la culpa del orden establecido en el plan era la cabezonería de ver anochecer en ese punto, pero es que encima no pudimos quedarnos hasta tarde. Sobre Mariposa, si se va a Sequoia National Park (súper recomendable), nos pareció hasta prescindible. Pero bueno, la visita no es larga.
- Tuvimos mala suerte con el clima en el Big Sur. Lo que vimos nos gustó, pero hay que ver qué poco vimos
- Visita nocturna a Alcatraz: sí, sin duda, pero mejor a las 5.55pm.
Creemos que esto sería todo lo que habría que retocar. ¿Es mucho? ¿Es poco? No lo sé, es lo que sale tras 20 días en un viaje para recordar. Ha sido una experiencia tan completa que esta revisión de los puntos mejorables es algo natural y necesario. Y que nadie entienda mal: disfrutamos a tope, lo he escrito varias veces. A tope. Nos encantó. Impresionante. ¿Volveríamos? Me fastidia repetir lugares con lo grande que es el mundo, pero…Gran cañón, qué sitio!...Yosemite, te debemos otra visita!....a Arches no fuimos...y Yellowstone nos llama mucho…¿algún modo de meter en una coctelera esos 4 ingredientes y sacar de ahí un refrescante viaje? Seguro que sí, habrá que verlo! De momento, con lo playeros que somos, el año que viene nos toca un lugar de playa sí o sí o sí o sí. Ya estamos en ello de hecho.
En fin, hasta aquí este diario. Qué cosquilleo me recorre ahora al terminarlo. Y ese mismo cosquilleo, a veces escalofrío, me ha recorrido al recordar y escribir aquí todo lo que hemos vivido. Espero haber sabido transmitir las distintas sensaciones por las que hemos pasado y, sobre todo, espero que el diario os sea de utilidad y disfrutéis leyéndolo tanto como yo escribiéndolo.