Lunes 11 de marzo. Sioux Falls. Cielo despejado y -10ºC
Va quedando menos para Chicago. Sigue la ruta. Lo primero tras el desayuno es visitar lo ¿unico? visitable en esta ciudad, y que también le da nombre: Las Cascadas Sioux. El río cruza la ciudad por el medio y en un parque se forman unas cascadas entre las rocas. El frío es tan fuerte que la espuma que lanzan las cascadas se congela en el entorno...
Lo mejor es salir cuanto antes porque el tiempo parece que va a empeorar. A las afueras de la ciudad dejo el estado de Dakota del Sur para adentrarme en Minnesota.
La autopista está más lenta que estos días atrás con hielo y bastantes camiones alguno adelantando un poco temerariamente. Se nota que nos acercamos a una zona del país más poblada. El paisaje cambia.
Sigo hacia el este, Brandon, Luverne, Worthington, Jackson, Fairmont, Blue Earth, Albert Lea... con intención de salir de la I-90 para dirigirme a Winona. La nieve vuelve a cubirir los campos hasta el arcén de la autovía y pienso que cuando me salga de la I-90 la carretera a Winona estará peor. Pero no es así.
La nieve es distinta. Mucho más húmeda y se agarra a todo. Los árboles se cubren con una fina capa destacando todas y cada una de sus ramas.
El pueblo de Winona es bonito, muy típico. Se asienta a orillas del Mississippi. El río es impresionante.
Tenía la intención de subir a una colina próxima para ver el valle con el río desde lo alto pero con el tiempo así y las carreteras nevadas me he retrasado un poco por lo que busco sitio para comer y paso junto a la estación para ver uno de esos larguísimos trenes de mercancías que cruzan el país. Ya había visto algunos en ruta junto a la autopista.
Hoy la ruta es un poco de transición entre el medio oeste y el lejano oeste
Según salgo de Winona y cruzo el Mississippi cambio de nuevo de estado: Mi séptimo estado de la ruta: Wisconsin.
Disfruto del último tramo de hoy por una carretera comarcal preciosa, donde se alternan prados, tierras de cultivo (obviamente tapados por la nieve) y bosques. Los pueblos son mucho más bonitos que en Dakota con muchas granjas muy bien cuidadas con sus típicos silos de grano.
A última hora de la tarde llego a Black River Falls. Ahora las casas parecen totalmente sacadas de una película o serie americana tipo "Mujeres desesperadas" o así. todas con sus porches de madera, sus tejados de madera. Enormes con su jardín delante o detrás e innumerables árboles por todas partes. Todo absolutamente cubierto por una fina capa de nieve húmeda que se agarra a todas partes incluso al mástil de la sempiterna bandera de barras y estrellas que ondea por todas partes.
En está última parte de la ruta se puede (y recomiendo si hay tiempo) salir de la autopista (que ya se nota el tráfico más intenso) y disfrutar más del paisaje que cambia a cada momento. Los pueblos se multiplican cada cual con algo que ver o disfrutar.
Pero la ruta sigue y mañana por fin, llegaré a Chicago.
( como prometí, con las fotos)