Domingo 10 de marzo. Rapid City, South Dakota.
Otro maravilloso día de ruta hacia el este. El cielo está despejado y hace frío pero no demasiado. A lo mejor hoy pasamos de los +5ºC!!
Tras un desayuno correcto en el restaurante que hay al lado del hotel (en el que te daban un vale para desayunar) y nuevo llenado de depósito (tomé la costumbre de llenar el depósito cada mañana por si acaso), cruzo la ciudad de Rapid city en un santiamén, pues no hay nada interesante que ver.
Así que enfilo de nuevo la I-90 y a primera hora de la mañana ya estoy en ruta " Road to nowhere"
El plan de hoy es simplemente atravesar el estado de Dakota del Sur de extremo a extremo por la I-90. Prácticamente todo el camino es como se muestra en la foto de antes. Pero eso no quita que Dakota no tenga nada para ver.
Exceptuando las Black Hills y el Mt Rushmore que ya he visto ayer, el siguiente punto atractivo de este estado se sitúa en el parque de las Badlands. Pero antes me voy a dirigir a un lugar secreto que nadie conoce: Un auténtico silo de misiles de la Guerra Fría. Estas zonas desérticas están plagadas de instalaciones de este tipo y alguna se puede visitar. Por suerte no están muy lejos de la autopista... o no. Es secreto...
El caso es que me salgo de la autopista y conduzco un rato por una carretera que parece abandonada y que no lleva a ninguna parte, pues apenas hay indicadores y no se ve un alma en los alrededores. Hasta que al final encuentro una instalación militar de otras épocas. No parece que haya nadie e incluso parece cerrada. Pero de repente veo a un guarda acercarse a la verja. Me acerco con cautela por si me estoy equivocando y al momento ya me pregunta si vengo a visitar las instalaciones, así que me quedo más tranquilo. Es una chica jovencísima vestida de guarda del oso Yogui muy amable que está ella sola en esta instalación militar en medio de la nada más absoluta a decenas de kilómetros del pueblo más cercano.
Comienza la vista inmediatamente. Claro, estoy yo solo y no parece que vaya a venir nadie más. La guarda creo que agradece que alguien vaya allí de visita. Muy amable comienza el recorrido por las instalaciones en la zona visible desde el exterior: un pequeño edificio de planta baja con unas instalaciones para descanso del personal que allí había, unos despachos, salas diversas dormitorios...
La primera sala importante que me enseña es la sala de control con amplios ventanales donde los soldados veían el lanzamiento. Todo muy años 50 con máquinas antiguas aunque ya me dice que aquí no es dónde está el botón rojo, que eso está escondido bajo tierra.
Así que bajamos por un montacargas unos tres pisos aprox. y llegamos a una sala con una puerta metálica... qué digo puerta!!... si tiene un metro de espesor!!!
Tras la puerta hay una pared de unos tres metros de grosor toda de hormigón y dentro una sala pequeña con dos puestos de mando que parecían sacados de la guerra de las galaxias. La estancia se completaba con un par de catres y mucha maquinaria antigua. Aquí si es donde se manejaban los lanzamientos de misiles.
La guarda está encantada de poder explicarme la visita guiada (se notaba que no venía mucha gente aquí) y curiosa por ver a alguien como yo solo en aquel lugar perdido de la américa más profunda que te puedas imaginar.
No me quiero imaginar pasar un invierno aquí muerto de asco. Ella no tenía mucho que hacer y a mi me estaba gustando aquella visita, así que la charla fue bastante distendida (¿estudias o trabajas? ¿que haces hoy al salir de aquí nena?)
Cuando salimos había llegado otra guarda compañera de ésta. Aunque está ya demasiado mayor para mí y no tan guapa. Tuve suerte con la visita...
La segunda parte de esta visita es ver el propio silo de misiles que obviamente no estaban al lado de la sala de lanzamiento. Vuelvo por la carretera a la autopista y circulo unos cuantos kilómetros (millas) hasta una salida a literalmente ninguna parte. En Dakota del Sur hay salidas de la autopista que no conducen a ninguna parte en absoluto y la prueba la foto:
El misil visitable es el campo Delta 9. En medio de la nada una verja y dentro el misil bajo tierra. Han quitado la tapa y han puesto una de cristal para que puedas ver el misil (obviamente una réplica sin carga)
Un rato allí las fotos de rigor extasiarse con el paisaje y pa dentro del coche que hace un frío que pela y un ventarrón impresionante.
sigo hacia el este por la I-90 pero no por mucho tiempo porque me voy a desviar para ver el Parque de las Badlands. Este parque se extiende a lo largo de la I-90 en paralelo por el sur, y hay una carretera que lo recorre de un extremo a otro así que si entras por un lado y sales por el otro no pierdes tiempo.
El paisaje es el típico americano de los indios con colinas desgastadas por la erosión en un desierto frío, diferente del Monument Valley y otros. El paisaje como siempre espectacular y fácilmente visitable en coche, con la carretera perfectamente asfaltada serpenteando por entre las montañas... ¿te gusta conducir...?
Salgo del parque ya bastante tarde para comer, pero tengo que buscar un sitio así que vuelvo a mi querida I-90. Pero las millas pasan y no aparece ningún sitio medio decente. La zona está muy poco poblada y apenas hay unos pueblos minúsculos casi sin servicios, y tampoco me apetece desviarme demasiado de mi ruta hacia el este.
Además el tiempo está empeorando se ha nublado y la temperatura baja bruscamente por debajo de cero.
Por fin encuentro uno de esos restaurantes de carretera enormes que tienen de todo incluyendo una tienda de souvenirs. Claro, ¿lo más típico de souvenir de Dakota del sur que es? a parte de algunos tarros de productos locales...
Eso si, en una de las estanterías de la tienda una serie de juguetes para niños entre los que destacaban las fieles reproducciones de fusiles Kalashnikov, pistolas de asalto, revólveres y demás parafernalia. Todas muy bien catalogadas e identificadas para que ese niño/a (que allí hay de todo) pueda reconocer fácilmente su "juguete" cuando sea mayor de edad.
Es interesante pasarse por un supermercado cualquiera de está américa profunda (yo he visitado los walmart o lo que se tercie para abastecerme) y comprobar cuán diferentes son los gustos y tradiciones. Esos envases tamaño XXXXL, la falta de pescado (lógico), lo custodiados que están los licores, vinos y demás alcohol (eso cuando directamente no existían en un gran supermercado) y por supuesto las armerías del Walmart estratégicamente situadas cerca del pasillo de los juguetes y bicicletas...
El caso es que por fin cruzo el Río Missouri y el tiempo sigue empeorando por lo que comienza a nevar con algo de ventisca. La autovía vuelve a cubrirse de hielo ligeramente así que toca aminorar la marcha.
Por suerte una hora después el tiempo parece que mejora un poco, justo antes de llegar a mi destino final de hoy: Sioux Falls.
La ruta de hoy ha sido un poco más corta de lo habitual por dos motivos: el primero que al pasar el Missouri he cambiado de huso horario: de la hora de las montañas a la hora central he perdido una hora. Pero además por ser domingo 10 de marzo, se había cambiado a horario de verano; por lo que he perdido una hora adicional por salir por la mañana una hora tarde. Cosas que pasan.