Martes 12 de marzo. Black River Falls, WI. Temperatura: a estas alturas ya ni me importa. En el momento que empiece a subir de cero grados, creo que me entrarán los sofocos ya.
Hoy si!! hoy es el gran día!. Hoy es es día en que llegaré a Chicago!! Después de tantos días en ruta, de tantas millas recorridas parece mentira que hoy sea el día en que tenga que decirle adiós a un amigo. Porque ese Chevrolet Equinox ya es como de la familia pero todo se acaba, y esta bonita amistad no puede durar para siempre.
Pero todavía queda un día de ruta y hay que aprovecharlo. Tras el consabido colacao frío (a estas alturas ya me he acostumbrado) y mi penúltimo depósito de gasolina arranco hacia el este de nuevo por carreteras comarcales. Una sucesión de granjas y más granjas todas con sus tractores sus silos de grano, sus animales, sus carros de caballos por las carreteras...
... un momento ¿carros de caballos por la carretera?... no puede ser... es posible que sean...? SIII
Los famosos Amish en ruta con su peculiar modo de vida tan profusamente aireado por la TV y el cine. Incluso en las carreteras advierten de su presencia con señales de tráfico.
El GPS me guía por carreteras comarcales porque me interesa pasar por Taliesin de Frank Lloyd Wright, aunque claro está que al ser invierno está cerrada al público. Pero no me importa que la ruta es preciosa.
El Camino de hoy me lleva por Madison capital de Wisconsin pese a tener menos de cuarto de millón de habitantes. aprovecho para pasear un poco por el centro en busca de comida, y hacer la foto de rigor al "monumento de la ciudad" que viene siendo el Capitolio. Muy parecido por cierto al primer monumento que vi en este mi viaje el Capitolio de Utah. Se nota que esta gente les gusta copiar al original...
El tiempo no da mejorado e incluso parece que quiere volver a nevar así que prefiero no seguir aquí y dirigirme ya hacia Chicago. Esta tarde tengo que devolver el coche a última hora.
Para estos kilómetros finales he decidido descartar vías de peaje aunque me lleve un poco más de tiempo. Los tramos urbanos son mucho más numerosos y el tráfico también, pero se lleva bien.
Mis preferencias para estos últimos momentos de ruta son encontrar una supermercado para acopiar comida ir al hotel a dejarlo todo ir al aeropuerto a devolver el coche y regresar al hotel.
Obviamente como paso previo es llenar por última vez el depósito. El supermercado no fue difícil de encontrar y al salir cayó la última nevada del día, así que me dirijo al hotel.
El hotel lo he reservado cerca del aeropuerto O'hare por varios motivos. El primero que al tener servicio lanzadera al aeropuerto, desde allí puedo coger todos los días el metro al centro. Es una buena opción si se quieren evitar los precios del Downtown. Segundo que la misma lanzadera me recogerá tras devolver el coche. Y tercero aunque no menos importante, que era más barato
Hago el check-in y dejo la maleta y demás pertenencias en la habitación, vuelvo al coche para devolverlo en el aeropuerto. En recepción me dicen que después entre en la terminal para llamarlos.
La devolución del coche tras tantos días y kilómetros juntos es un poco traumática. Algo se mure en el alma cuando un amigo se va. Y más si ese amigo te ha salvado por esas carreteras del entorno de Yellowstone pero es hora de decirnos adiós. Una chica me recoge el vehículo y comprueba que no hay golpes y demás. Mira el recibo, me mira a mi, mira mi carnet...
"Entonces usted es de España!!" qué bueno!! yo he nacido aquí en los yuesei pero mi madre es de Pamplona y mi padre es de Madrid... ¿cómo usted por aquí en invierno??"
Españoles por el mundo... tras comprobar que todos está OK y un rato de cháchara me dice que para ir a la terminal debo coger un bus gratuito a la salida, y que he tenido suerte pues el conductor es de Puerto Rico...
Total que el breve trayecto desde el rental office hasta la terminal el conductor no ha parado de hacerme preguntas sobre todo que hago aquí con este tiempo y lo que le gustaría visitar España...
Como el bus fue vacío salvo el conductor parlanchín y yo, al llegar casi no me deja despedirme con las ganas de parlotear que tenía. Pero amablemente nos despedimos deseándonos suerte. Yo para volver y él para venir algún día.
Entro en la terminal y hay una zona con los teléfonos para llamar a numerosos hoteles del entorno llamada gratuita of course para pedir que te vengan a recoger. "En unos minutos estará ahí un chófer con la furgoneta"
En los tres o cuatro kilómetros que hay hasta el hotel, al chófer (un señor ya entrado en edad) le ha dado tiempo a saludar, notar que no soy americano, preguntarme de dónde era, alegrase de saber que era de España y contarme que es nicaragüense que de joven estuvo en la guerrilla que luego lo dejó que estuvo embarcado y que llegó a trabajar nosecuantos años para la conservera gallega Calvo y que ahora llevaba unos cuantos años en Chicago antes de jubilarse...
Ahora puedo decir con cierto asombro que mi idea de que en USA había mucho latino ha quedado ampliamente superada por la cantidad de latinos que pueblan hasta los estados más norteños de este país.
Al hotel a cenar que por fin estoy en Chicago!!