Marrakech
Después de todo un día en la carretera llegamos a Marrakech, la "Puerta del Sur" . La lluvia ha sido y es nuestra compañera constante. Según nos cuentan, no llovía así por aquí desde hace un siglo. Vaya suerte ser partícipes de un acontecimiento tan raro. Marrakech fue una de las ciudades más importantes del Islam medieval y que incluso ha dado nombre a todo el país, pues Marruecos es una deformación del nombre de esta ciudad fascinante en las orillas del desierto.
Su alma y su corazón se pueden ver y pasear. Están en la plaza de Xemáa el Fna, donde aprovechamos para cenar algo en uno de los cientos de puestos de comida que se levantan aquí al atardecer, haciendo que toda la plaza humee y estalle de luz. La habilidad de David ha sido muy útil para sortear los problemas con un par de policías que miraban con cierto recelo la cámara y se empeñaron en que les enseñásemos lo que habíamos grabado.
La agitación de la vida no se detiene nunca en esta plaza que ha sido declarada por la UNESCO Patrimonio Oral de la Humanidad. Aquí puedes pararte a escuchar a contadores de cuentos y juglares, ver encantadores de serpientes y echadores de cartas, regatear con artesanos, comerciantes venidos del desierto o vendedores de frutas o extrañas pócimas o contemplar el arte de las mujeres que pintan la piel con henna.
