Ha estado toda la noche lloviendo sin parar, lluvia fuerte además. Nos hemos despertado temprano para dejar las cosas recogidas e ir a devolver el coche. Cielo encapotadísimo y una lluvia que si fuera en Murcia sería alerta naranja mínimo.
Me he puesto a mirar el tiempo hasta con ChatGPT y parece que tenemos el día condenado. Solo hay un modelo inglés donde pronostiquen hoy y mañana sol, el resto de modelos convergen en dos días de nubes y lluvia. De todos modos las predicciones por lo que voy viendo no dan una, asi que la esperanza sigue ahi.
Con las cosas recogidas hemos cogido el coche para ir a la zona del ferry donde se deja. 40 minutos de carretera sin parar de llover. A las 7 nos ha recibido el chico de la empresa de alquiler, muy majo y todo rapidísimo. Lo alquilamos tanto aquí como en Praslin, de los únicos que alquilan con opción de seguro a todo riesgo sin franquicia y limpieza. Con nuestras mochilas hemos ido a la estación del ferry. Mientras esperamos parece que ha parado de llover, si se queda así aun estando encapotado firmo. A las 8 ha salido el ferry. El ferry tiene su tela, el mar está bastante movido y han sido casi dos horas de pantocazos. La gente ha ido cayendo como chinches, uno detras de otro vomitando, la tripulación en cuanto ve a alguien con tono pajizo le da una bolsa y lo acompaña a popa donde se supone se mueve menos. Hasta yo, que nunca me mareo, he sentido como un poco de angustia.
Llegando a La Digue ha obrado el milagro, se ha empezado a ver un claro azul a lo lejos y supuestamente avanzando hacia nosotros. Con toda la ilusión hemos bajado del ferry. La Digue es una isla que me recuerda muchísimo a Caye Caulker en Belice. Isla tropical donde solo hay bicis, reggae en las calles, puestecitos de comida y alquiler de bicis. Está bonito y el pueblo parece que tiene su paseo. Hemos llegado al alojamiento a las 10:00 con la idea de dejar las cosas e irnos zurriendo viendo que puede salir el sol. El alojamiento, Tannette Villa, nos ha recibido con todos los honores y comodidades, así como con toda la tranquilidad del mundo, zumito, pastelito de coco, explicación de la isla... Finalmente hasta nos han dado la habitación y las bicis de alquiler.
En La Digue hay varias cosas que ver. Las playas del norte (Anse Sévère y Anse Patates), las playas salvajes de Grand Anse, Petite Anse y Anse Cocos que se recorren en minirrutillas. Un par de miradores y la famosa playa de Anse Source d'Argent que tiene la tipiquísima imagen de las playas de granito de Seychelles. Viendo que sale el sol hemos tirado sin dudarlo a Anse Source d'Argent y si mañana está feo hacemos la minirrutilla a las playas salvajes.
Para llegar a Anse Source d'Argent se pasa por una especie de granja que tiene una parte dedicada al turismo, L'Union Estate Park. Cuesta 10 euros entrar por persona con bici y no hay manera de no pagarlo. Al menos está bonito y muy bien cuidado. Tiene su recinto enorme de tortugas gigantes, junto con plantación de vainilla por todas partes y locales dedicados al ron Takamaka y artesanía. Hemos ido directos a la playa para recorrer la granja a la vuelta. Al llegar a Anse Source d'Argent se dejan las bicis y se recorre andando. Se va por bosque salteando calitas con rocas de granito enormes hasta la famosa playa. Increíblemente hemos podido estar desde las 11:30 hasta las 16:00 con un solazo tremendo y eso que todos los modelos, menos el inglés, nos decían que nubes. Aquí no dan una. La playa es perfecta. Me recuerda a las de Morro de São Paulo, ya que está protegida por un arrecife que hace que el mar rompa lejos, creando una piscina gigante en la que puedes andar durante metros sin que te cubra. El paisaje es precioso y con la marea baja hemos aprovechado a andar entre las piedras graníticas por toda la costa. Esto es instagrameable a más no poder y a mí me da la sensación de que Seychelles en este sentido aún no ha explotado porque no hay mucha gente y no es que sea muy popular en redes sociales. Yo creo que está tan relacionado al turismo de lujo (que lo hay y mucho) que la gente no sabe hasta qué punto se puede venir a Seychelles 10 días sin dejarte un dineral.
Muy bonita la playa de Anse Source d'Argent. Mi pareja, que es la experta puntuando playas, la pone al nivel de Petite Anse de Mahé. Baño más incómodo pero paisajísticamente más bonita. A las 16:00 hemos recogido y hemos vuelto andando para recorrer el recinto de la granja con las bicis. Hemos echado el rato viendo las tortugas con cuatro puntos de fotos que tienen, buscando vainilla en flor e intentando fotografiar un zorro volador a contraluz sin éxito.
Llegando al apartamento nos hemos encontrado que la casa del vecino tiene un perro idéntico a nuestra antigua perrita que murio hace un año. El perro más parecido que he visto en mi vida, tanto que hasta nos ha dado impresión verlo, se ha dejado incluso coger. Qué casualidad que se haya reencarnado en un perrito en Seychelles.
Ya en el alojamiento a las 17:00 el cielo se ha roto y ha empezado a caer la del pulpo. Qué manera de llover, esto en Murcia sería alerta roja. Nos hemos duchado y viendo lo que llovía hemos picado algo en el porchecito de la habitación junto con una botella de ron Takamaka que había pillado esta mañana. Hemos echado un momento idílico en el porchecito bajo la lluvia, tambien la botella de ron takamaka sabor coco ha ayudado a que estemos mejor que en brazos.
Para las 20:00 viendo que llueve un poco menos hemos ido andando al pueblo a comprar algo de comer, hemos pillado unos espaguetis en un takeaway bastante buenos y volviendo ha empezado a llover de nuevo con fuerza y hemos vuelto calados. Espero que hoy haya llovido todo lo que tenga que llover el resto del viaje.