Relato de nuestro segundo viaje a Egipto, de 11 días de duración (nueve descontando los traslados): crucero de cuatro noches desde Luxor a Asuán con dos noches adicionales en Luxor y cuatro noches en El Cairo. Habíamos estado en 2010 en otro viaje de 11 días, al que también haré referencia en el presente diario, pues el recorrido fue algo diferente, incluyendo un crucero por el Lago Naser. Autor:Artemisa23Fecha creación:⭐ Puntos: 5 (5 Votos)
Nuestro primer viaje a Egipto (noviembre de 2010).
Después de varios intentos fallidos por diversas causas, a principios de noviembre de 2010, hicimos nuestro primer viaje a Egipto, once días en total que nos dejaron un recuerdo imborrable. En principio, lo íbamos a dejar para la primavera del 2011, pero de repente me dio el pálpito de que teníamos que ir antes de que acabase el año. Y menos mal, porque en enero, solo dos meses después de nuestro viaje, tuvieron lugar los acontecimientos conocidos como “primavera árabe”, que entre otras muchas consecuencias provocaron la caída de Hosni Mubarak. Curiosamente, durante nuestra estancia, vimos innumerables carteles de propaganda suya en las calles, pues iban a celebrarse elecciones en el país. De habernos retrasado, habría tenido que esperar varios años más para cumplir mi sueño de conocer Egipto, pues el país se vio sumido en un periodo turbulento que derivó en una guerra civil. Afortunadamente, en la actualidad ha vuelto la tranquilidad y Egipto es un destino muy seguro.
En nuestro primer viaje, el itinerario incluyó un crucero por el Nilo de cuatro días (tres noches) desde Asuán a Luxor, otro crucero por el Lago Naser de cinco días (cuatro noches) desde Asuán a Abu Simbel y tres noches en El Cairo. El crucero por el Nilo fue muy cansado e intenso, pero nos proporcionó unas sensaciones fantásticas, avistando la vida en el río desde la cubierta del barco, que fue la por entonces flamante motonave Ópera, aunque su situación actual ya no parece tan boyante; incluso hace unos meses leímos que se vio envuelta en un incidente al chocar con otro barco. En fin, eso ahora no viene a cuento.
Fotos de aquel primer viaje a Egipto.
Pese a la más corta duración del crucero desde Asuán a Luxor, visitamos en una tarde los templos de Luxor y Karnak y al día siguiente, por la mañana, el Valle de los Reyes, el Templo de Hatshepsut y los Colosos de Memnón, mientras que en la otra modalidad, habitualmente supone una maratón de “todo en una jornada” que debe resultar agotadora. También es cierto que nosotros fuimos con más tranquilidad al saltarnos la visita a Abu Simbel, que hicimos durante el crucero por el Naser.
A modo de resumen y por si a alguien le interesa plantearse algo similar (se sigue ofertando) el itinerario de nuestro primer viaje fue el siguiente:
Día 1. Llegada a Asuán en vuelo directo desde Madrid. Noche en la motonave en Asuán.
Día 2. Visita del Templo de Filé, presa de Asuán, poblado nubio y paseo en falúa. Navegación con vistas maravillosas y una puesta de sol para enmarcar. Por la noche, visita del Templo de Kom Ombo.
Día 3. Por la mañana, visita del Templo de Edfu. Navegación. Paso de la Esclusa de Esna. Llegada a Luxor y visita de los Templos de Karnak (aún con la luz del día) y de Luxor (iluminado). Por la noche, paseo por el centro de Luxor. Noche a bordo.
Día 4. Por la mañana, visita del Valle de los Reyes, el Templo de Hatshepsut y los Colosos de Memnón. Ahí terminó el crucero y a mi marido y a mí nos llevaron en un automóvil privado hasta Asuán, donde comenzamos el crucero por el Lago Naser. Almuerzo y cena.
Día 5. Por la mañana, visitamos en Asuán los Templos de Kalabsha, Qertassi y Beit el Bali. Navegación.
Día 6. Templos de Wadi el Seboua, Dakka y Maharrakka. Navegación. Templos de Amada y Derr. Tumba de Penut. Navegación. Kasr Ibrim. Noche a bordo.
Día 7. Llegada a Abu Simbel viendo el amanecer. Desembarco. Templos de Ramses II y Nefertari. Acceso libre todo el día. Espectáculo nocturno de luz y sonido. Noche a bordo.
Día 8. Salida en minibús hacia Asuán, donde pasamos unas horas en la motonave Ópera y dando una vuelta por la ciudad hasta que nos trasladaron en un taxi al aeropuerto para tomar el avión rumbo a El Cairo.
Día 9. Visita de las Pirámides de Giza por la mañana. Por la tarde, recorrido por Saqqara y Menfis.
Día 10. Visita de El Cairo: Ciudadela de Saladino, Mezquita de Mohamed Ali, Mezquita del Sultan Hassan, El Cairo Copto, Jan-El-Jalili, Café de los Espejos…
Día 11. Visita del Museo Egipcio. Luego varias Mezquitas por nuestra cuenta. La mañana la pudimos aprovechar muy bien porque el vuelo salió por la tarde.
Aún conservo las entradas originales que eran francamente bonitas, un recuerdo que se pierde ahora al comprarlas por internet. Los precios en libras eran mucho más bajos que los de ahora, si bien hay que tener en cuenta que entonces la moneda egipcia cotizaba a 0,122 euros y ahora lo hace a 0,016, es decir, en noviembre de 2010 te daban ocho libras por un euro y ahora, sesenta y una, con lo cual sorprendentemente ahora casi salimos ganando.
Como complemento, añadiré en este diario algunas de sus etapas, pues de lo contrario el viaje actual se quedaría algo cojo al faltar, por ejemplo, nada más y nada menos que la imprescindible visita a Abu Simbel.
Segundo viaje: abril de 2026.
La primera vez, ya en el vuelo de regreso a casa, nos propusimos volver. Tuvimos que aguardar bastante: primero a que las circunstancias políticas y sanitarias se tornasen más propicias; cuando lo fueron, decidimos esperar a que se completase la Avenida de las Esfinges y, más tarde, tuvimos claro que no iríamos hasta que el Gran Museo Egipcio estuviese abierto por completo. Al fin, tras una larga espera plagada de retrasos e incertidumbre, llegó el momento. Nuestra idea inicial era viajar en marzo para librarnos del calor, pero por diversas circunstancias hubo que posponerlo hasta mediados de abril, una vez pasada la Semana Santa y sus agobios. Tras reservarlo todo en enero, para que no faltase cierta emoción estalló la Guerra en el Golfo Pérsico. Afortunadamente no salpicó demasiado a Egipto y pudimos continuar con nuestros planes.
Teniendo en cuenta lo visto en el viaje anterior, alcanzamos un consenso sobre visitas irrenunciables: repetir el crucero por el Nilo, visitar el Gran Museo Egipcio, recorrer de punta a punta la Avenida de las Esfinges, hacer una excursión a Alejandría y conocer los Templos de Abydos y Dendera. También recorrer algo más que lo básico de la primera vez en Luxor, como algunas de las tumbas que se nos quedaron pendientes, pero sin tratar de convertirlo en un viaje básicamente “egiptológico”, para lo cual se requerirían muchos más días.
Para preparar el recorrido, conté con la ayuda del foro y los consejos de los foreros, especialmente de Bartomeu (muchas gracias, menuda suerte que tenemos al contar contigo). Una vez fijado, comprobé que me salía más barato contratar un circuito organizado, añadiendo al programa básico dos noches de hotel en Luxor y una en El Cairo. Lo hice a través de una señora que conozco en una agencia y que me aconsejó la mayorista Travel Days, que no me sonaba de nada. El precio era un poco más alto que otras opciones, aunque no demasiado, excepto las excursiones opcionales, que me parecieron ridículamente caras, algo que tampoco me importaba pues mi idea era hacerlas todas por nuestra cuenta. Los vuelos se hacían con EgypAir y para los alojamientos elegimos la clase intermedia, que en este mayorista es la B. El receptivo local creo que se llama Wisdom.
Y con algunos pequeños ajustes que hubo que realizar sobre la marcha el itinerario final quedó así:
Día 1. Vuelo en EgypAir Madrid/Luxor. Noche de hotel en Luxor.
Día 2. Excursión a Abydos y Dendera (por nuestra cuenta)
Día 3. Valle de los Reyes, Valle de las Reinas, Tumbas de los Nobles, Tumbas de los Artesanos, Medinet Habu y Rameseum. Por la tarde, visita del Museo de Luxor y Museo de la Momificación. Templo de Luxor iluminado. Todo por nuestra cuenta. Almuerzo, cena y alojamiento en la motonave.
Día 4. Templos de Luxor y Karnak, Avenida de las Esfinges y corniche. Almuerzo, navegación y cena en la motonave.
Día 5. Templo de Edfú. Almuerzo. Navegación. Templo de Kom Ombo. Visitas incluidas en el programa del crucero.
Día 6. Recorrido por nuestra cuenta en Asuán: Isla Elefantina, Museo, Tumbas, Jardín Botánico… Almuerzo. Por la tarde, paseo en falúa y espectáculo de luz y sonido en Filé (incluido en el programa del crucero).
Día 7. Mañana en Asuán, visitando Museo Nubio. Vuelo a El Cairo por la tarde.
Día 8. Pirámides de Guiza (incluido en el programa del crucero). Visita del Gran Museo Egipcio (por nuestra cuenta).
Día 9. Excursión a Alejandría (por nuestra cuenta).
Día 10. Por la mañana, Saqqara y Dashur. Por la tarde y noche, caminata por el centro de El Cairo. Todo por nuestra cuenta.
Día 11. Vuelo de regreso a Madrid.
Mirando sitios después, comprendí que hubiera venido bien añadir un par de días más, sobre todo para quedarnos una noche en Alejandría, disfrutando de la ciudad como se merece y viendo sus museos, pero los vuelos estaban reservados y no era posible. En fin, tampoco pasa nada, no se puede abarcar todo y a Egipto siempre apetece volver.
Preparativos.
Además de un pasaporte con caducidad superior a seis meses a partir de la entrada en el país, hay que obtener un visado que puede solicitarse previamente online o a la llegada, en el propio aeropuerto. El visado turístico básico, válido para 30 días y una sola entrada (el habitual en este tipo de viajes), costaba 30 dólares en el momento de nuestro viaje. En principio, pensé pedirlo por internet, pero decidí no regalar su importe a la agencia cuando supe que en los 65 euros por persona que debíamos pagar obligatoriamente al guía a la llegada, además de las propinas, estaba incluido el precio del visado y sin posibilidad de reintegro.
En cuanto a temas sanitarios, no vi necesario acudir a Sanidad Exterior, pues tenía puestas del año pasado las vacunas de la Hepatitis A y las fiebres tifoideas, que me recomendaron para ir a Sudáfrica y a Vietnam y Camboya. Por lo demás, hay que seguir las precauciones normales en estos destinos: utilizar siempre agua embotellada para beber y lavarse los dientes, no tomar verduras crudas ni frutas peladas, que la comida bien cocinada… Durante nuestro primer viaje a Egipto, no tuvimos problemas gastrointestinales, al contrario que varias personas del grupo; así que cruzamos los dedos para tener la misma suerte.
Respecto a los seguros, aparte de uno de anulación en la agencia al reservar el viaje, contraté un seguro de gastos médicos tres días antes de salir con Iati (otras veces utilizo Heymondo). Como ya tenemos cierta edad, escogí el Iati Estrella, que cuenta con gastos médicos ilimitados fuera de Europa. En fin, se trata de un asunto muy personal.
También reservé los guías y conductores para las visitas que íbamos a hacer por nuestra cuenta. Para las excursiones en Luxor, un mes antes me puse en contacto por whatsapp con Ahmed Camel, un taxista muy recomendado en el foro y que no pide dinero por adelantado (al menos por el momento). Hay que tratar con él en inglés. Me contestó a los pocos minutos. Le expuse lo que quería: un día para Abydos y Dendera, y otro para la orilla oeste de Luxor, visitando valle de los reyes, valle de las reinas, Deir-el-Medina, tumbas de los nobles, Medinet Habu y Rameseum. Me preguntó si necesitaba solo conductor o también un guía de habla española. No es que yo sea una forofa de las visitas guiadas, pero en este caso me apetecía ir con alguien que, además de explicarnos cosas, nos llevase a los sitios directamente, sin dar vueltas innecesarias, y así aprovechar al máximo el tiempo disponible, que no era demasiado teniendo en cuenta todo lo que deseábamos ver. Además, mi inglés hablado alcanza para defenderme y gracias. En principio, quedé con Camel en que el día de Abydos y Dendera iríamos con guía, mientras que para el día siguiente lo decidiríamos después. Además, nos preguntó si queríamos alguna excursión en Asuán, pero eso estaba por decidir y preferí dejarlo pasar. También me pidió que le enviase una copia de los pasaportes, pues los necesitan para obtener la autorización para hacer determinados trayectos donde los controles policiales son muy estrictos. En cuanto a los precios, depende de lo que cada cual quiera contratar. Supongo que hubiera podido regatear, pero no lo hice porque le di más importancia a la promesa de no llevarnos a tiendas y de que el horario estaría en función del tiempo necesario para que viésemos todo lo previsto sin meternos prisa. Y lo cumplió a rajatabla.
En El Cairo, no tenía tan claro el asunto de taxis y guías, así que reservé las visitas, todas privadas y con guía en español, a través de Viator, un intermediario que ofrece muchas opciones de receptores locales sin adelantar dinero y con cancelación gratuita hasta 24 horas antes, momento en que cargan el importe en la tarjeta bancaria. En otras ocasiones, había reservado con Civitatis o GetYourGuide, pero nunca con Viator. Al final, salió bien y los contactos mediante su app funcionaron perfectamente, incluso la anulación de uno de los tours con el importe ya pagado, que me devolvieron al momento. Lo iré explicando en las etapas correspondientes.
También anticipé la compra de varias entradas a templos, museos y tumbas, lo que hice online a través de la página oficial, cuyo enlace es www.egymonuments.com/locations Se agradece que exista una única página web para adquirir los tickets de los monumentos egipcios más importantes, pues son un cerro. No obstante, aunque suele funcionar bien, hay que tener cuidado al seleccionar el día de la actividad y esperar a que cambie la página antes de elegir el número de entradas que se desea comprar. Ojo con esto, no vaya a haber sorpresas desagradables, pues si no ha cargado la nueva página, te puede hacer la reserva para el día corriente. Una faena. Por si acaso, no viene mal practicar primero con una entrada de poco importe. Los precios que voy a poner son siempre para ciudadanos extranjeros (los egipcios pagan mucho menos) y del momento en que adquirí los tickets (marzo y abril de 2026). Posteriormente pueden haber variado (al alza, claro), al igual que los horarios.
La moneda egipcia es la libra egipcia (EGP), que cotizaba a 55 libras por euro cuando empecé a hacer las reservas del viaje. Tras el inicio de la guerra en Oriente Medio, fue bajando de valor hasta quedar más o menos en 61 libras por euro, cambio que se mantuvo estable durante toda nuestra estancia.
Poco antes de salir, me confirmaron los alojamientos: Luxor, dos noches en el Hotel Steigenberger Nile Palace; El Cairo, cuatro noches en el Hotel Ramses Hilton. El barco previsto era el Nile Quest, pero yo intuía que sería otro, como de hecho lo fue. Creo que salimos ganando. Ya lo contaré.
Solo quedaba esperar el momento de partir hacia Egipto.
Era sábado, día habitual de partida de los viajes básicos de una semana que incluyen crucero y El Cairo, aunque no nuestro caso. Antes de salir para el aeropuerto, me puse en contacto por whatsapp con Ahmed Camel para concretar la excursión del día siguiente a Abydos y Dendera. Quedamos en que nos recogería a las siete de la mañana en la puerta de nuestro hotel.
El vuelo de EgyptAir estaba previsto para las 14:20. Cuando llegamos a Barajas, nos quedamos con los ojos a cuadros al ver nada menos que cuatro vuelos a Luxor de aerolíneas diferentes en la franja horaria de la mañana. Grupos de españoles de todas las edades invadían la Terminal 1 rumbo a Egipto. ¡Qué barbaridad! Embarcamos con 40 minutos de retraso y estuvimos dentro del avión casi una hora más sin poder movernos y pasando mucho calor (la tripulación tuvo que pasar agua), hasta que la Torre de Control autorizó el despegue. Al final, salimos con casi dos horas de retraso.
El vuelo transcurrió sin incidencias. El avión, que iba a tope de españoles, no nos pareció demasiado incómodo, con un hueco aceptable entre las filas de los asientos; la comida tampoco estuvo mal teniendo en cuenta lo que se estila hoy en día. No nos gustaron las pantallas de entretenimiento ni su contenido. Durante el viaje, nos entregaron la tarjeta de ingreso en el país para cumplimentar con datos básicos: número de vuelo, procedencia, nombre, apellidos, número de pasaporte, fecha y lugar de nacimiento y una dirección en Egipto (vale el nombre del primer alojamiento).
Llegamos a Luxor sobre las nueve de la noche, la misma hora que en España, dado que el cambio al horario de verano en Egipto no se realizaría hasta el 24 de abril. Nos coincidiría allí, por tanto. De momento, amanecía a las seis y cuarto y anochecía en torno a las seis y media.
En la terminal, antes de pasar el control de policía, estaban los guías locales con sus cartelitos esperando a sus respectivos clientes. Enseguida localizamos al que portaba el letrero de nuestra agencia. Vimos con sorpresa que el grueso de turistas se repartía entre las distintas agencias, mientras que en la nuestra solo éramos cuatro personas, nosotros dos y otra pareja. En una pared, leímos que el precio del visado era de 30 dólares (y digo era porque mientras escribo el diario estoy leyendo de todo, incluso que es gratis). El guía pegó el visado en nuestro pasaporte y nos condujo al control policial, donde entregamos también la tarjeta de ingreso. Tardamos poco en el trámite pese a la gran cantidad de compatriotas dedicados a la misma tarea. Antes de eso, se nos ocurrió aceptar la tarjeta telefónica que nos ofreció el guía, supuestamente de 30 GB, por 20 euros. Me pareció cara respecto a lo que he pagado otras veces en otros sitios, pero decidimos cogerla, ya que a mi marido le gusta ver vídeos y oír música, así que necesita bastantes datos. Fue un error, por no calificarlo con la palabra correcta, pues la tarjeta se agotó antes de consumir 8 Gb. Si tenéis ocasión, compradla por vuestra cuenta. Yo, que necesito pocos datos, preferí seguir con DIGI, mi compañía, que cobra en Egipto 1,5 euros por cada GB. Funcionó perfectamente.
Tras recoger la maleta, salimos a la calle, donde nos esperaba el conductor. Seguía la sorpresa: mientras un número ingente de grupos se apiñaban en autobuses, nosotros dos subimos a un coche solitos (la otra pareja de nuestra agencia fue directa al crucero en otro vehículo también privado) para el traslado al Hotel Steigenberger Nile Palace Luxor. Allí nos recibió otro agente que nos hizo el check-in y nos comentó algunas cosas. En ningún momento trató de vendernos excursiones, ni siquiera se refirió a ellas, haciendo caso a lo que habíamos advertido en la agencia de Madrid de que no nos interesaba ninguna. Por el camino, nos recibió la magnífica estampa del Templo de Luxor iluminado. ¡Qué recuerdos! Cuando le comentamos que habíamos estado allí quince años antes, el conductor nos dijo que había un nuevo paseo de la Corniche. Vale, pues habría que explorarlo.
El Hotel Steigenberger Nile Palace Luxor (hay otro de la misma cadena un poco más alejado del centro) es un complejo relativamente grande, cuenta con piscina, jardines y restaurantes. Está situado frente al Nilo, a un cuarto de hora a pie del Templo de Luxor. La habitación nos pareció amplia y cómoda, con aire acondicionado, nevera, terraza con vistas al Nilo (en primera planta, eso sí) y cuarto de baño sin otra pega que la ducha fija, algo que a las señoras nos resulta bastante incómodo para utilizarla sin que se nos moje el pelo. Aparte de dos botellitas de agua de medio litro, había servicio gratuito de café y té, albornoces y zapatillas; también, wifi gratis, que funcionó bien. Por supuesto, todo estaba limpísimo.
Estábamos cansados y para cenar tomamos solo unas galletas. Al día siguiente nos tocaba madrugar bastante.
Nuestro primer día de visitas comenzó con un largo viaje para visitar los templos de Abydos y Dendera. En esta etapa cuento nuestro recorrido por el Templo de Abydos.
Nos levantamos con tiempo suficiente para desayunar en el comedor del hotel, que abría a las seis de la mañana. En Egipto, todo el mundo madruga. Desde la terraza de nuestra habitación vimos decenas de globos surcando el cielo de Luxor. ¡Muy chulo!
El bufet no estaba mal, bien provisto de comida árabe e internacional. Preparaban zumos naturales y tortillas al momento. Como era el primer día, no teníamos intención de comer nada crudo, pero el melón tenía una pinta estupenda y caíamos en la tentación. ¡Qué rica está la fruta en Egipto! En adelante, no dejamos de tomarla ningún día.
A las siete en punto, Ahmed Camel nos estaba esperando en la puerta. Es una persona muy agradable, su taxi no es nuevo pero está limpio y resulta cómodo. Intentamos comunicarnos como buenamente pudimos, ya que mi inglés oral no es tan bueno como el escrito. Puedo traducir cualquier texto sin problemas, pero a la hora de hablar me cuesta bastante. De camino, recogimos al guía de habla española. A continuación, emprendimos el largo viaje hacia Abydos, nuestro primer destino de la jornada. Me quedé con muchas ganas la otra vez, así que Abydos y Dendera eran destinos imprescindibles para mí en esta ocasión. La agencia me ofertó la excursión por 180 euros por persona, un precio absurdamente alto. De esta forma, nos costó 160 euros en total. Se puede reducir el precio significativamente contratando solo al conductor, sin guía.
De camino a Abydos.
Nuestra primera visita del día era el Templo de Abydos, situado en la localidad del mismo nombre, a unos 145 km al norte de Luxor. Se tarda casi tres horas en hacer este recorrido. Atravesamos una zona desierta, por una carretera desdoblada, pues no me atrevo a llamarle autopista, aunque tiene peaje y todo, por lo que pudimos comprobar. Claro que este tipo de vías no son comparables a las europeas, más que nada porque las normas de tráfico en Egipto son peculiares y cada cual hace más o menos lo que le parece. Hay peatones que cruzan cinco carriles por cualquier lado, carros que vienen de frente, coches que adelantan por delante, por detrás, por la izquierda y la derecha… Un horror. Curiosamente, aunque se circula por la derecha, no es extraño ver a los camiones y vehículos lentos situarse a la izquierda, obligando a adelantar por la derecha, rezando también por no encontrar a otro casi parado en tu trayectoria. Nuestro taxista tuvo que detenerse varias veces para pasar controles de tráfico y de policía; en algunos, se limitaba a facilitar sus datos (los agentes comprobaban si el vehículo estaba en las listas que portaban) y en otros, pagaba algún importe. Evidentemente, los conductores necesitan autorización para realizar estas excursiones con turistas, ese el motivo de que nos pidiera las copias de nuestros pasaportes.
Itinerario de la jornada según Google Maps, más que nada para localizar los dos templos, porque no estoy segura de que fuésemos exactamente por ahí.
Antes de llegar al templo, pasamos por la población actual, donde vimos a la gente en sus ocupaciones diarias, algo que siempre me interesa mucho, aunque al ir en coche me resultó más difícil tomar esas fotos que tanto me gustan cuando voy en autobús. Sobre todo me llamaron la atención las panaderías y los sempiternos puestos de frutas y verduras, que demuestran la importancia de la agricultura en la economía egipcia. Nuestro guía tuvo el detalle de comprarnos un manojo de plátanos, que son de tamaño pequeño pero maduros y de sabor muy dulce.
Templo de Abydos.
Horario: abre a las 07:00 am y la última entrada es a las 04:00 pm (a las 03:00 en Ramadán).
Precios: 260 EGP (4,67 euros) adultos y 130 EGP estudiantes.
Ahmed nos dejó en el parking. Había muy pocos turistas. Llevábamos las entradas sacadas e impresas, aunque no es necesario, pues vale con mostrarlas en el teléfono móvil. En la distancia, y según las explicaciones de nuestro guía, pudimos apreciar que la arquitectura del templo es de estilo egipcio, al contrario que el de Dendera, de estilo greco-romano, que veríamos más adelante.
Por su cercanía a Tinis, entonces capital, Abydos fue elegida como necrópolis por los reyes de las primeras dinastías, al inicio del tercer milenio antes de Cristo. Durante el denominado periodo tinita, se desarrolló la escritura jeroglífica y se produjo la unificación de Egipto con Namer, rey de Tinis-Abydos, quien acabó trasladando la capital a Menfis.
Abydos era también un centro de culto al dios Osiris, pues según la leyenda su cabeza fue sepultada allí después de que su hermano Seth lo asesinara y descuartizara, convirtiéndose en sitio de peregrinación y enterramiento tanto real como simbólico, pues eran muchos los que deseaban poner su estela cerca de la tumba de Osiris.
En los alrededores, se han encontrado más de 350 tumbas de todas las condiciones, desde las de origen real a otras muy modestas consistentes en un pozo en la tierra. Asimismo se han hallado tumbas de animales sagrados, como chacales (encarnación del dios Anubis), ibis (encarnación del dios Thot) y halcones (encarnación del dios Horus).
Templo de Seti I.
Setis I inició su construcción y su hijo, Ramsés II, lo finalizó. Su estructura responde a los números sagrados dos y siete: dos pilonos, dos atrios, dos hipóstilos y siete puertas que conducen al interior; siete arcadas atraviesan las dos salas hipóstilas y conducen a siete camarines que conforman el núcleo del templo.
La fachada que vemos al llegar no es la verdadera del templo, sino un pórtico de doce columnas que constituía el telón de fondo del segundo gran atrio. Por una rampa, se alcanza el templo cubierto y la primera sala hipóstila, que impresiona al primer vistazo, con sus dos filas de doce columnas en forma de papiro que sostienen el techo.
La segunda sala hipóstila, o gran sala, está compuesta por tres filas de doce columnas, decoradas con bajorrelieves de muy fina elaboración, muchos de los cuales mantienen sus colores originales. Un recreo para la vista y la imaginación, que puede dispararse al divisar los jeroglíficos que, supuestamente, representan un helicóptero, un submarino y un avión. En realidad, responden a explicaciones menos fantasiosas.
Los santuarios son siete y están dedicados a Seti I, Osiris, Isis, Horus, Amón, Mut y Khonsu. El camarín de Osiris es algo diferente y cuenta con un pasillo que conduce a un templo anexo con tres camarines, dedicados a Osiris, Isis y Horus. Una maravilla recorrerlos todos y fijarse en los detalles. Las escenas y los colores son fantásticos pese a que algunas zonas estén deterioradas.
Algunos techos están manchados de negro, se supone que por el humo de las hogueras y las cocinas de los cristianos que se establecieron en el templo sobre el siglo IV d.C. y que dañaron también la mayor parte de los rostros de las deidades egipcias, razón por la cual las caras aparecen melladas.
En la zona izquierda del templo, hay otra sala y dos camarines dedicados a deidades funerarias. Continuamos por un pasillo cuyo techo está plagado de estrellas y en cuyos muros se encuentra la llamada “lista real”, por la cual Seti I rendía homenaje a sus 76 predecesores, una relación que tuvo gran importancia para establecer la cronología de los faraones. Resulta significativo que solo falten dos: Hatshepsut, por ser mujer, y Akenaton, por su herejía.
El Cenotafio de Seti I (Osireion).
El cenotafio es una tumba simbólica donde mora el alma del difunto, pero no su cadáver. La tumba de Seti I está en el Valle de los Reyes, mientras que este cenotafio, edificado con enormes sillares, se considera la tumba espiritual de Osiris. Algunas zonas se atribuyen al faraón Merenptah. Tras estar parcialmente sumergido, en la actualidad se encuentra inmerso en un proyecto de conservación iniciado en 2023. De hecho, pudimos observar a arqueólogos y operarios trabajando en el lugar, que se contempla desde un mirador elevado, pues no se permite el acceso al interior.
Al acabar la visita guiada, tuvimos todo el tiempo que quisimos para movernos por nuestra cuenta. En resumen, fue una estupenda experiencia visitar el templo de Abydos, que contiene algunos de los bajorrelieves mejor conservados del Imperio Nuevo con sus colores originales, entre los que destaca el tono rojo y también los amarillos.
A continuación, volvimos al coche para emprender viaje hacia Dendera (también se puede encontrar con los nombres de Dandera o Dandara) deshaciendo parte del camino recorrido anteriormente y, por lo tanto, acercándonos a Luxor.
Precioso viaje, me quedo por aquí esperando más etapas. Estupendas las fotos y todos los detalles que das.
Ánimo con la continuación, te dejo mi estrellitas.
Yo he estado una vez en Egipto, en principio no me apetecía volver. Porque, viendo las fotos de Abydos, pues tengo mas dudas.
Y cuando ví el Museo estaba en su antigua ubicación.
5 *
@venecia1 Muchas gracias por tu comentario y tus estrellitas. No sé cuándo terminaré el diario porque me voy de viaje. Me falta muy poco pero queda para la vuelta.
@luchino Gracias como siempre por pasarte. Fue mi marido el que insistió muchísimo para volver, aunque a mí también me apetecía. Yo pensaba que después de la segunda vez, quedaría finiquitado definitivamente. Sin embargo, ahora no descarto que haya una tercera vez.
Leí aquel diario con el Lago Nasser cuando preparaba nuestro viaje de 2021. Es maravilloso todo lo que cuentas. Qué ganas de volver!! Gracias por compartirlo
@Salodari Gracias por tus comentarios, como siempre. Egipto es maravilloso, tiene tanto que ver... He estado de viaje y he dejado el diario sin terminar. Me queda muy poco. A ver si me cunde esta semana. Abrazos!
Faraónico Egipto15 días en Egipto en Agosto-Septiembre 2019. 7 días en Luxor, crucero y 4 en El Cairo. Diario preferentemente visual, y largo. Tiene mas de 1500 imágenes.⭐ Puntos 4.89 (18 Votos) 👁️ Visitas mes actual: 237
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Hola @YamYam0000 Buenos días, te comento como lo veo yo, a ver si es posible sea una ayuda o te lo complique:
.... 25 días. ....muy friki de la egiptología ....escritura jeroglífica en la ....Vamos a ir por libre, alquilando un coche para movernos por el país y contratando guías cuando sea imprescindible, .... La mayoría de monumentos nos los prepararemos por nuestra cuenta. ....
[b]veo complicado lo de alquiler "puro" de coche. (Con conductor si). Pero si lo teneis claro, ningun problema con intentarlo, hay escasos viajeros que lo hayan hecho, y me gustaria saber de esa... Leer más ...
Buah! Muchísimas gracias por toda la información @Bartomeu ! Me es de gran ayuda.
Si, el coche ya lo hemos alquilado, tenemos experiencia conduciendo en Marruecos, Sudáfrica, Tailandia y algunos otros países bastante caóticos, así que tenemos ganas de un nuevo reto automovilístico xD Me preocupa un poco el tema de permisos para acceder a la carretera de Abu Simbel, pero seguiré investigando a ver si alguien la ha hecho por libre. Por otro lado, no tenía ni idea de que las carreteras que salen de Aswan y de Edfu directas hacia la costa no se pueden utilizar... probablemente... Leer más ...