Día 2
De nuevo con la ayuda de la Lonely, hacemos el circuito interior desde Isle Rousse por las carreteras de montaña. Ponemos gasolina (importantísimo siempre antes de emprender una ruta) y cogemos hacia Belgodère, ya que hemos decidido emprender el circuito por la izquierda, a diferencia de los que dice la guía para acabar el día en la playa. Llegamos a Olmi-Capella y ahí estiramos un poco las piernas y compramos comida para hacer un picnic (pan, tomate, y embutidos y algo de fruta, y una latita de aceite de oliva que nos va a acompañar durante todo el viaje).

A 14 km, por una carreterita sinuosa, vamos a llegar a la Forêt de Tartagine Melaja. El paisaje es precioso. Dejamos el coche y bajamos por un caminito a lo largo del río buscando una poza solo para nosotros y la encontramos. Es como una piscina con una agua cristalina, fresca y al lado una roca plana que parece hecha para nosotros. Se está de muerte, y de nuevo nos quedamos un buen rato, leyendo, nadando o mirando pajaritos.

Por la tarde, volvemos hacia atrás para hacer la parte derecha del circuito, parando en Speloncato, un pueblito encantador con calles de casa de piedra. Hay fuentes cada tres metros así que vamos cambiando el agua muy frecuentemente. Continuamos hacia Pigna y paramos también a curiosear un poco. Los viajes son larguitos y vale la pena ir parando porque casi todos los pueblos de montaña tienen su encanto. Llegamos a la costa al caer la tarde y encontramos la playa de Bodri donde nos quedamos hasta la puesta de sol.

Es la hora ideal de bajar a la playa. Todavía hay sol, hace calor y casi no queda nadie. No hay mejor chill out y sin gente y nadie que moleste. Llegamos al hotel, nos duchamos y salimos a cenar por ahí cerca.