Día uno
Después de desayunar, nos subimos al coche y nos acercamos a Calvi, la capital de la región de La Balagne, para visitar la ciudadela, el bastión, y un poquito el puerto.

Tenemos pensado hacer un poco de costa pero poca, e ir siempre ir hacia la montaña, combinando los dos tipos de paisaje ya que Córcega tiene una geografía y una estructura de carreteras peculiares.
Equipados con un buen mapa, imprescindible, iniciamos la ruta del interior de La Balagne (unos 67 km según la Lonely Planet pero que nosotros variaremos un poco). Dejamos Calvi y subimos por una carreterita de montaña, pasando por Montemaggiore, Lughignano y también por Zilia. En Calenzana, que es el punto de partida del GR20, paramos a comer en un pequeño restaurante muy acogedor. Después de comer nuestro objetivo es llegar a la Forêt de Bonifatu, donde tenemos la intención de bañarnos por primera vez en las pozas (les vasques) que según la Lonely es lo mejor que puedes hacer en Córcega para refrescarte. Desde luego que lo es! Hay que dejar el coche y caminar un poco por el bosque arbolado subiendo al lado del río, pero el camino de ida y vuelta es precioso. Estamos prácticamente solos. Porque es el primer día y no hemos visto nada, que si no, nos pasamos ahí los quince días.
A regañadientes, volvemos al coche y emprendemos el regreso a la costa norte, pero aquí nos desviamos de la ruta marcada porque queremos llegar a una playa, así que tomamos una carretera que va hacia el este, y llegamos a Galeria. Son las 7, todavía hace bastante sol así que compramos una sombrilla. Desde arriba se veía una playa preciosa y tenemos muchas ganas de estar ahí descansando un rato. La carretera es complicada y se tarda lo suyo. Nos quedamos en la playa hasta que se pone el sol.

De vuelta a Isle Rousse, comemos en una pizzeria que encontramos justo antes de llegar al hotel y nos vamos a dormir.