Lunes, 3 de agosto de 2015
Hoy tocaba patearse Riga. Desayunamos sobre las 9h cerca del hostel en dirección ya al casco histórico. Al no disponer de guia el primer lugar al que nos dirigimos es la oficina de turismo que se encuentra en la plaza del Ayuntamiento. Nos agenciamos un mapa de Riga y aprovechamos para solicitar información sobre nuestro destino del dia siguiente: Parque Nacional de Gauja (Sigulda, Turaida, Krimulda, Cēsis).
Iniciamos la singladura en esta plaza dónde se encuentra, como su nombre indica el edificio del Ayuntamiento, en frente la famosa Casa de los Cabezas Negras y muy cerca, en una dirección, el puente de piedra, Akmens Tilts para los letones, y en la otra, la Iglesia de San Pedro (Saint Peter's Church). Detrás de la iglesia nos topamos con un monumento simpático constituido por un asno, un perro, un gato y un gallo, en honor a los Músicos de Bremen, en recuerdo del cuento de los hermanos Grimm y de la ciudad gemela de Bremen que fué quién regaló este monumento a Riga.



Nos perdemos entre callejuelas, que no tienen desperdicio, y acabamos en la plaza de la catedral después de asomar el hocico en la iglesia de San Juan, iglesia protestante que data de mediados del siglo XIII, y a la que merece la pena dedicar unos minutos. Continuamos por la calle Pils en busca de los Tres Hermanos tres pequeños edificios (que encontramos en la calle paralela Maza Pils iela), que evocan la ciudad más clásica de mercaderes y comerciantes de siglos anteriores al siglo XIX. A continuación nos dirigimos al monumento de la libertad pasando por la Torna iela donde localizamos la Puerta Sueca, los cuarteles de Jacob y la Torre de la Pólvora. Al llegar a nuestro destino tiene lugar uno de los cambios de guardia, el monumento está custodiado por dos guardias, y aprovechamos la ocasión para immortalizar el momento.



Volvemos hacia la plaza del Ayuntamiento por la calle más popular y transitada de Riga, la calle Kalku, que une el puente de piedra con el monumento de la liberación. A mitad de la calle y por encima de una concurrida plaza encontramos la famosa Casa de los Gatos, con un gato en el tejado. Alcanzada la plaza y al lado de la oficina de turismo, decidimos realizar un alto en el camino en un restaurante de comida letona. Degustamos dos platos típicos del país, acompañados por cerveza también de la zona y descubrimos, a sugerencia del camarero, el café de Riga, una especie de café irlandés pero con bálsamo negro de Riga y licor de moka, delicioso.
Para aprovechar la tarde nos movemos en dirección al Castillo de Riga, que encontramos en obras, por lo que pasamos de largo en dirección a la Catedral Ortodoxa o Catedral de la Natividad. Después de una rápida visita a su interior, con llamada de atención por estar sentados con las piernas cruzadas, abandonamos la catedral y divisamos el Hotel Radisson, algo he leido preparando el viaje sobre un bar de copas en lo alto del mismo con unas vistas impresionantes de la ciudad. Decidimos corroborarlo y tomamos un ascensor que nos lleva al piso 26 al Bar Sky Line. Efectivamente, las vistas son espectaculares y disfrutar de las mismas saboreando un cocktail o batido aún más, aunque el precio no sea muy barato.
Y damos por concluido el día con una ligera cena en el restaurante italiano "Il Patio", sito en la calle Kalku.