Gasto del día para 4 personas (sin incluir hotel):
26 € en desayuno
14 € en helados
19 € en merienda-cena
Total gasto por persona este día, 59 €/4 = 15 €
En el siguiente plano están representados con puntos los lugares que vimos ese día en Copenhague y en rojo el itinerario que recorrimos a rasgos generales. Partimos del punto 1, que es donde estaba nuestro hotel. Con este diario pretendo dar una idea de lo que da tiempo a ver en una jornada, todo a pie, sin coger ningún medio de transporte.

El desayuno del hotel costaba 8,70 € por persona. En principio nos parecía un poco caro, así que esa mañana probamos qué tal estaría el Seven Eleven que hay en la misma esquina de la calle del hotel (hay casi un Seven Eleven en cada esquina de Copenhague). Había una oferta de bollos 2x1 (enooormes), que junto con unos cafés (carísimos), unos batidos y unas botellas de agua nos salió por 199 DKK (unos 26 €). Como no tenían dónde sentarse nos fuimos a la Estación Central (punto 2) a tomárnoslo sentados en un banco. Ante la incomodidad y que el ahorro tampoco había sido muy grande, decidimos que al día siguiente probaríamos el desayuno del hotel.
El entorno de la Estación Central está lleno de bicicletas, al igual que cualquier calle de Copenhague.

Merece la pena echar un vistazo al interior de la Estación Central, construida a mediados del siglo XIX, y observar su espectacular cubierta de cerchas de madera.


Sobre las 10:00 de la mañana iniciamos el recorrido dirigiéndonos a la Radhuspladsen, la plaza donde está el Ayuntamiento. De camino pasamos por las verjas y la puerta de entrada al Tivoli (3), el parque de atracciones más antiguo de Europa, que tiene fama de ser muy bonito por dentro, sobre todo iluminado por la noche. Pero no tenemos intención de entrar porque la entrada es cara sólo para verlo, y tampoco queremos montar en nada, así que tomamos alguna foto del arco de acceso, así como del interior a través de las verjas, y seguimos nuestro camino.



Llegamos hasta el Ayuntamiento (4). Se puede entrar a visitar este edificio libremente y sólo hay que pagar si se quiere subir a la torre. Entramos a ver el gran patio interior cubierto y subimos por las elegantes escaleras hasta la segunda planta. En unas dependencias de la primera planta se estaba celebrando una boda civil.




Luego bajamos a ver el fantástico reloj astronómico de Jens Olsen, una maravilla de la técnica de mediados del S. XX que está expuesto en la planta baja. Se trata de un reloj que muestra, no sólo la hora local sino en cualquier lugar del mundo, el calendario, el mapa de posición de las estrellas en cada momento, la órbita terrestre, los eclipses del sol y la luna… Todo a base de ruedas dentadas y péndulos, y todo ello funcionando perfectamente y para miles de años más. ¡Increíble!


A continuación enfilamos la calle Frederiksberggade, que es el inicio de una larga sucesión de calles peatonales, las más comerciales de Copenhague, que llegan hasta la plaza Kongens Nytorv. El conjunto de toda esta hilera de calles se conoce como Stroget.
Paseando por Stroget podemos encontrar varias cosas interesantes. En el tramo de la calle Vimmelskaftet nos topamos con la tienda de LEGO (5), la famosa marca danesa de piezas de plástico para construcción de juguetes. Ya el escaparate llama la atención, con unos muñecos gigantes, un precioso mural de suelo a techo y un dragón amenazador enroscado en las alturas, todo ello hecho a base de piececitas. Entramos y preguntamos si es posible sacar fotos. ¡Sin problemas, y encantados! En el interior hay zonas de juego donde los niños pueden disfrutar libremente con montones de piezas a su disposición. Hay otra zona muy curiosa, un autoservicio a base de dispensadores de piezas, como los de chuches que conocemos aquí. Coges un vaso de plástico y lo llenas de piezas a tu gusto. El vaso lleno tiene un precio según sea grande o pequeño.



Pocos metros más adelante encontramos, a mano izquierda, la Helligandskirken (6) (Iglesia del Espíritu Santo), único edificio que se conserva en Copenhague de la época medieval.


Llegamos a la plaza Storkespringvandet (7), con su fuente de las tres cigüeñas...

...y aquí giramos a la derecha hacia el puente Hojbro (8). Aquí se encuentra uno de los secretos de Copenhague, el grupo escultórico del Tritón y sus siete hijos. Es una obra basada en el cuento de H. C. Andersen titulado Agnete y el Tritón, que sólo puede verse si se sabe dónde está… ¡y es que está sumergida en el canal! Hay que fijarse bien, ahí bajo el agua, junto al puente Hojbro.
Vista desde el Puente Hojbro:

Y el Tritón con sus siete hijos buceadores:

Damos unas vueltas por la isla de Slotsholmen (9), que es esa zona totalmente rodeada de canales donde está el Parlamento y otros edificios interesantes, como el Museo Judío. Queremos subir a la torre del Parlamento, desde donde hay muy buenas vistas de la ciudad e incluso del puente Oresund. Es gratuito y se sube en ascensor. Pero hoy es lunes y está cerrada (tampoco está abierto el Museo Judío), así que seguimos nuestro camino y ya volveremos mañana si nos da tiempo.
El Parlamento

El Museo Judío


Otras vistas de la isla de Slotsholmen


Retrocedemos hasta Stroget y seguimos avanzando hacia Kongens Nytorv. En el tramo de la calle Ostergade encontramos a mano izquierda el Museo de los Records Guiness, donde una figura gigante invita a pasar al interior, aunque nosotros preferimos seguir nuestro camino.

Llegamos a Kongens Nytorv (10). Ésta es una plaza enorme donde se encuentra el antiguo Teatro Real. Tenemos la mala suerte de que Copenhague está en obras por todas partes porque están construyendo una nueva línea circular del Metro, y todas las plazas más importantes están con vallas por las obras, por lo que se pierde la perspectiva general de estos espacios. No merece la pena ni tomar una fotografía.
Desde aquí vamos hacia Nyhavn (11), una de las calles más alegres, coloridas y fotogénicas de Copenhague, la típica imagen turística de la ciudad. Aunque Nyhavn significa Puerto Nuevo, este canal data de finales del S. XVII, cuando fue construido para facilitar el acceso al mar desde la ciudad, y claro, el nombre se lo pusieron en aquel momento. En origen eran los arrabales de Copenhague, pero con el crecimiento de la ciudad hoy en día está en pleno centro. Hans Christian Andersen residió en esta calle 18 años de su vida. El ancla situada al comienzo del canal es un monumento en memoria de los marinos daneses que perdieron la vida durante la Segunda Guerra Mundial.





Recorremos Nyhavn hasta llegar al borde del gran canal, donde está el Skuespilhuset (12), el moderno Teatro Real:

Desde aquí hay unas bonitas vistas de la otra orilla, destacando la Ópera y la moderna arquitectura que ha emergido en los cuatro últimos años a su derecha.
La Ópera:

Queremos ir ahora hacia el Palacio Amalienborg (13), actual residencia de invierno de la familia real danesa, bordeando el Skuespilhuset por el lado del canal, pero todo está en obras y tenemos que volver sobre nuestros pasos para ir por el otro lado. El cambio de guardia del Palacio Amalienborg es a las 12:00, pero sólo si la reina está en ese momento en palacio. El acto debe de ser todo un espectáculo, porque los soldados vienen desfilando desde el Castillo de Rosenborg hasta llegar a Amalienborg, pero nosotros no pudimos verlo.
Palacio Amalienborg, en primer término:


La gran iglesia que asoma por detrás del Palacio Amalienborg es Frederiks Kirke (14), la Iglesia de Mármol. Su cúpula, la mayor de Escandinavia, está inspirada en la de San Pedro.
Desde aquí tomamos la calle Bredgade hasta Esplanaden. Estamos aproximándonos a La Sirenita. Pasamos junto a la bonita iglesia de Aleksander Nevskij (15), la única ortodoxa rusa de Copenhague:


Nos llama la atención el diseño de las tapas de registro de los servicios municipales; por ejemplo ésta en la misma calle Bredgade:

Más adelante pasamos también por delante de St Alban Kirke (16), una pequeña iglesia con un aspecto muy diferente a todas las demás, de estilo anglicano, la única en toda Dinamarca.

Por fin llegamos a Den Lille Havfrue, La Sirenita (17). Poco hay que decir sobre ella, porque todo el mundo la conoce. Mide en torno a un metro de altura y fue un regalo del fundador de la marca de cerveza Carlsberg a la ciudad en 1913, como homenaje a H.C. Andersen. El lugar es un auténtico avispero de turistas (ya desde lejos se intuye dónde está, por la cantidad de gente) y es complicado encontrar el huequecillo para hacer fotos sin motivos decorativos humanos.



A continuación visitamos la zona del Kastellet (18), donde no hay ningún castillo pese a lo que pueda sugerir el nombre. En su origen fue una ciudadela fortificada, pero hoy sólo queda el foso de agua que la rodea, algunos cañones y grandes praderas de césped, con algunas construcciones militares más modernas. También hay un molino de viento, y es que la ciudadela pretendía ser autosuficiente en caso de asedio.


La St Alban Kirke vista desde la Ciudadela:

Llega el momento de retroceder hacia el centro. Hasta ahora no hemos sentido hambre porque los bollos del desayuno eran grandes y estamos aún saciados. Además, llevamos botellas de agua. Así que decidimos dirigirnos hacia Christiania en vez de parar a comer. Caminamos esta vez por la calle Store Kongensgade para no volver por la misma calle que vinimos. Es una calle de tiendas de diseño, supongo que bastante caras. En un escaparate vemos esta bicicleta de última generación que cuesta varios miles de euros.

Cruzamos el puente Knippelsbro sobre el canal y nos dirigimos a Christiania. Por el camino vemos esta iglesia con una original torre helicoidal. Se llama Vor Frelsers Kirke (19).


Christiania (20) es un barrio que se autoproclamó independiente de Dinamarca y aún más, de la Unión Europea. Está poblado por hippies y gente “libre” y tiene sus propias leyes. Por ejemplo, está prohibido sacar fotos, y es que no quieren verse retratados porque el comercio de drogas es allí muy próspero. Los edificios son barracones parecidos a chabolas y las calles están llenas de tenderetes donde se vende desde perritos calientes hasta hachís. Tomamos unas fotos de la entrada y de alguna zona donde no había gente, pero luego guardamos las cámaras para evitar conflictos. No hay ningún problema en pasear por allí tranquilamente; está muy animado y hay muchos turistas. Eso sí, el aire tiene un olor muy especial a... vuelo sin motor



En una de las salidas de Christiania (la que da a Prinsessgade) hay un cartel que anuncia “Está usted entrando en la Unión Europea”.

Volvemos hacia el centro, esta vez por la calle Sankt Annae Gade (21), donde hay unos edificios muy genuinos merecedores de foto.
Una cosa curiosa de Copenhague que nos ha llamado la atención es que las ventanas se abren hacia afuera.


Nos desviamos un momento a echar un vistazo al Centro de Arquitectura Danesa (22), y cruzamos el puente Knippelsbro de vuelta.
Son cerca de las siete de la tarde. Ahora sí que tenemos hambre y decidimos ir por Stroget a buscar un sitio donde merendar. Estamos cansados, porque hemos andado un montón, así que también queremos sentarnos un rato. Nos paramos un momento a fotografiar la Caritas Fountain (23), en Stroget, una curiosa fuente que representa una mujer con dos niños que manan agua por varias partes de sus cuerpos:

Seguimos adelante por Stroget y vemos a través del escaparate de un gran comercio un stand de los helados Magnum, que están celebrando su 25 aniversario ofreciendo "Magnum a la carta". Le puedes poner por encima la salsa y los toppings que más te gusten a elegir de entre una variedad. Son carísimos (35 DKK, unos 4,70 €), pero nos puede el capricho… y el hambre, así que nos hacemos tres así de bonitos.

Seguimos caminando de todas formas en busca de algún lugar donde comer algo más consistente y que no nos salga muy caro, y acabamos en un Seven Eleven que hay en la esquina de Stroget con la Plaza del Ayuntamiento, que tiene mesitas en el exterior. Tienen sándwiches, rollitos y perritos calientes y con eso nos apañamos. Total 142 DKK (19 €) sin bebidas; sólo una cerveza (los demás llevamos agua de grifo en botellas).
Repuestas las fuerzas, y como aún hay luz y queremos aprovechar el día al máximo, nos dirigimos hacia el Barrio Latino, que no se llama así porque vivan latinos, sino porque es la zona de la Universidad, donde antiguamente se hablaba en latín.
Pasamos junto a la Vor Frue Kirke (24), que para ser la Catedral de Copenhague nos parece un poco pobre (no tengo foto), y luego por la Rundetaarn (25), que es una torre de planta circular, antiguo observatorio astronómico, a cuya cima se puede subir mediante una rampa interior helicoidal. Dicen que hay buenas vistas desde arriba, pero preferimos subir mañana a la torre del Parlamento, que es gratuita, si nos da tiempo.
Rundetaarn:

En este punto, nuestra hija quiere volver a Nyhavn a tomar algunas fotos con luz del atardecer. Como no pilla muy lejos de allí le damos el capricho, a pesar de que nuestros pies ya van pidiendo un descanso. Tomadas las fotos regresamos, esta vez ya sí, hacia el hotel. Ya ha anochecido y estamos bastante cansados, pero contentos porque hemos conseguido ver en un día prácticamente todo lo más importante de Copenhague.
Para el día siguiente tenemos pensado cruzar el puente de Oresund para ir a ver la ciudad de Malmö.