Amanece un precioso día en Carcasona, ideal para visitar la ciudadela que está realmente bien conservada gracias al genio y el trabajo de Eugène Viollet le Duc a mediados del siglo XIX. Como todas las restauraciones, esta no estuvo exenta de polémica. Algunos pensaban que había que dejar todo como estaba, o sea roto, y otros que el bueno de Eugène no respetó el estilo de la antigua ciudad. Sea como sea, se restauró y hoy aquí parece que estamos de romería porque no para uno de ver gente mire donde mire. La restauración no le salió mal por lo que parece. Se oye mucho castellano y también catalán. Estamos cerca de Cataluña y se nota. La ciudad medieval no es grande, sus calles se pasean en poquito tiempo pero hay que entrar al
castillo condal y recorrer el perímetro amurallado de la ciudad que es espectacular. La entrada cuesta 8,50 euros y los jóvenes son gratis. Tenemos que hacer una media hora larga de cola para recoger los tickets. Dentro del castillo, aparte del recorrido por la muralla, se pueden visitar diversas estancias. En la última planta hay una sala en la que se proyecta una película sobre la historia de Carcasona y sobre todo sobre la labor de restauración hecha a lo largo de los años. A la ciudadela se suele acceder por la puerta de Narbona (la que tiene el puente levadizo y su barbacana) o por la puerta de Aude, con su preciosa rampa de acceso que da además una vista estupenda de la muralla. En las inmediaciones hay parkings, pero no puedo dar detalles porque no los utilizamos. En la zona cercana a la ciudadela es seguro que hay zona azul. Las murallas son colosales y la verdad es que el recinto en su tiempo tenía que imponer a los ejércitos que por allí pasaban. Da la impresión la ciudad de los Trencavel de ser una especie de lego gigantesco, tal es el detalle de todo lo que allí uno se encuentra.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Hay que visitar también la basílica de Saint-Nazare con sus gárgolas que nos miran desde las alturas y su aspecto de fortificación inexpugnable. Hemos visto hasta ahora en este viaje catedrales notabilísimas, pero sentarse un rato, admirar el lugar y descansar del gentío que hay fuera no está mal. Dentro también lo hay porque hay tres recios hombretones cantando y la verdad es que lo hacen muy bien. Sus voces son poderosas y empastan de maravilla unas con las otras en gran armonía. Recorremos la ciudadela y llega el momento de comer algo, que ya vamos con retraso. En la misma plaza de ayer hay un restaurante que ofrece un menú muy interesante pero… lo sirven hasta una hora determinada. Para nosotros no existe la oferta. Así y todo nos sentamos en el restaurante “Le Menestrel” y yo me pido una casoulette de confit de pato. Lo sirven en un cuenco de barro y es potente porque tiene su muslito de pato, sus alubias, salchicha… y no es que haga frío precisamente. Es igual, tengo antojo y la verdad es que está muy bueno. Salimos como la noche anterior, por algo menos de 20 euros, café incluido si no me acuerdo mal.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Va avanzando la tarde y nos acercamos por el puente viejo a la Carcasona más moderna. Las vistas de la vieja ciudad desde aquí son muy bonitas. Vamos al puerto del
canal du Midi que tiene un sistema de esclusas para que los pequeños barcos que atracan allí puedan salvar el desnivel del agua y recorrerlo a su antojo. Para los chavales tiene su interés el sistema. Hay varios cruceros que lo recorren durante unos kilómetros y te vuelven a dejar en el punto de partida. Son dos empresas las que se dedican a ello y están una frente a la otra. La estación del ferrocarril está justo al lado. Tumbados en la hierba observamos las maniobras de llenado y vaciado de la esclusa mientras el último sol de la tarde nos regala sus rayos. Volvemos hacia los apartamentos paseando por esta zona y tenemos la sensación de estar esto un poquito dejado en todos los aspectos: inmuebles en malas condiciones con desconchones, suciedad y un cierto descuido en el mobiliario urbano. En todo el viaje no hemos tenido esa sensación en ningún momento y aquí es palpable para nosotros en comparación con lo visto hasta ahora, claro. Quizás los recursos se vuelcan en la ciudad medieval y aquí no llega tanto o se tiene más descuidado porque el turista se centra en aquello. No lo sé, pero nos ha llamado la atención bastante.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Carcasona se puede ver en un día, pero una visita nocturna es realmente interesante. Todo este país del Languedoc está además cargado de historia y para aquel al que le guste, tiene de sobra: cátaros, templarios, cruzados… Regresamos a los apartamentos a cenar y nos despedimos de la parte “machaca” del viaje. A partir de mañana nos toca… descansar de las vacaciones.