Nuestro cuarto dia de estancia en Bangkok y aún nos quedaba tanto por ver!!! Esta mañana nos tocaba el día libre, no teníamos concertada ninguna excursión así que quedamos los cinco para desayunar tempranito, no cuesta mucho como amanece temprano y con el calorcito, y decidimos visitar el Wat Arun por nuestra cuenta, lo cuál implico algo más de aventura aunque no se yo si mereció la pena a pesar de llevarlo todo tan bien planeado a veces hay que improvisar, en fin, cosas del viajero.
Nuestro primer error fué tomar un taxi desde el hotel, que nos llevaría hasta el embarcadero, fuimos muy comodos y muy fresquitos, pero claro, fué un clavo, además al llegar al embarcadero nos pedían mucho dinero por cruzarnos hasta la otra orilla, asi que decidimos marcharnos y buscar otro modo de llegar, por el camino, más compras con la consiguiente protesta de los maridos, pero es que es un defecto que tengo que no puedo controlar, je.
Al final trás varias intentonas pactamos un precio con un taxista y nos llevo a los cinco al templo, trás un largo paseo a través del barrio chino, el barrio indio, en fin, fué una eternidad, pero reconozco que la visita mereció la pena. Este templo es imprescindible visitar, bajo nuestro punto de vista, las mujeres deben llevar los hombros cubiertos, de todos modos alli mismo ofrecen la posibilidad de dejarte un chal a un modico precio.
Es un sitio maravilloso, rodeado de unos jardines impresionantes, como todos los que pudimos apreciar, que aportan al conjunto una sensación de frescor increible. Trás un buen rato deambulando por los edificios decidimos subir, con algo de esfuerzo, puesto que las escalinatas se nos resistieron un poco, en momentos como ese es cuando me propongo dejar de fumar, aunque luego lo olvido bien pronto
Las vistas desde arriba son fantásticas, puedes divisar el río, y otros monumentos de los alrededores, asi que trás divisar las vistas e inmortalizar todo cuanto veiamos, decidimos bajar, menos mal que hay otras escaleras para ello, porque había muchas visitas y los cruces habrían dificultado aún más la bajada. Alli encontramos los "rosarios" que emplean para su oración, son como un collar de bolitas de madera de teka, y nos trajimos varios, alli mismo se pueden adquirir muchos souvenirs, e incluso encontramos un puestecito donde te alquilan el traje tipico al completo, y puedes fotografiarte con el, asi que ni decir tiene que nos lo plantamos y nos hicimos un buen reportaje c on un marco fantástico, por unos cuatro euros, (las fotos han tenido mucho éxito con nuestros amigos, je).
Coincidió con la hora en la que los pequeños salían a "pedir limosna" asi que pudimos verlos cuando les ofrecieron unos cocos para refrescarse una de las señoras que tenía alli montado su tenderete, y como muestra de agradecimiento le recitaron , fué muy curioso.
Trás pasar la mayor parte de la mañana en este recinto decidimos visitar el museo nacional, paramos cinco taxis y ninguno quiso llevarnos, aun no nos explicamos el porqué, en ese momento andabamos perdidos, en un lugar algo raro que nos hacia desconfiar, fué un momento un p oco inquietante, decidimos echarnos a andar, pasamos por un cuartel militar o algo parecido y alli nos orientaron sobre el camino que debíamos tomar, así que trás un paseito y un calor sofocante, logramos coger un taxi para ir al MBK a comer algo al fressquito de nuevo.
El trayecto fué interminable, el precio estaba acordado pero nos resulto muy largo, menos mal que llegamos al centro comercial y pudimos reponer fuerzas, porque fué un poco dura la mañana , sobre todo por la sensación de estar perdidos, pero supongo que eso forma parte de la aventura!!
Trás algunas compras de nuevo, volvimos al hotel, otra vez en sky train, lo cierto es que le cogimos el truco muy bien, y nos gustaba movernos así, y al llegar un poquito de descanso, a refrescarnos y al parque Lumpini.
Había leido en este foro que era interesante, y lo fué. Genial para cenar, con gran diversidad platos, muy buen ambiente, y buenos precios, y compras muy buenas sin agobios y pudiendo regatear muy bien, alli tuvimos que comprar dos maletas porque a la mañana siguiente volabamos a Phuket y no nos cabian nuestras adquisiciones en la única maleta que habiamos llevado al principio!!
Esa noche había que ir pronto a descansar, pero aún nos quedaron ganas de soltar las maletas en el hotel y volvernos al Patpong, aunque tuvimos que darnos la vuelta, porque a esa hora ya comenzaban a cerrar según nos dijeron, y no quisimos arriesgarnos, así que a la cama!